¿Por qué lo que pasó en Francia en Mayo del 68 fue importante para Cali?

¿Por qué lo que pasó en Francia en Mayo del 68 fue importante para Cali?

Mayo 27, 2018 - 03:03 p.m. Por:
Por Bernard Rieux / Especial para Gaceta
Mayo del 68

Se calcula que al movimiento estudiantil se le unieron alrededor de 200 mil personas en París y nueve millones en toda Francia.

Archivo EFE

Francia. 10 de mayo de 1968. Miles de estudiantes universitarios se reúnen en el Barrio Latino de París y se toman la Universidad de la Sorbona. Levantan barricadas, dispuestos a enfrentarse con la Policía y exigen la liberación de un grupo de estudiantes de la Universidad de Nanterre, detenidos por protestar contra la guerra de Vietnam.

Cuatro días antes, el 6 de mayo, ocho estudiantes de la Universidad de Nanterre son obligados a declarar frente a las autoridades de ese claustro por su pertenencia a grupos militantes de izquierda. El hecho es repudiado por miles de estudiantes que se manifiestan contra la represión oficial. La Policía Antidisturbios de París se enfrenta violentamente contra los manifestantes dejando decenas de heridos.

El 10 de mayo, sin embargo, la violencia de la Policía se desborda. En la noche reprimen a los estudiantes que se encuentran en La Sorbona, disuelven las barricadas, los heridos se cuentan por cientos. Al día siguiente, París se encuentra paralizada por los tanques de guerra que recorren sus calles.

La crisis no tiene precedentes. Varias centrales obreras que por años han venido exigiendo mejores salarios y condiciones de trabajo se unen a los estudiantes y convocan una huelga en todo el país que paraliza a más 9 millones de trabajadores.

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Los estudiantes junto a los trabajadores se toman La Sorbona, realizan marchas por toda la ciudad y por todo el país, aparecen los eslóganes que aún pronunciamos: “Prohibido prohibir”, “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, “La imaginación al poder”.

La historia de la V República, bajo el mando del general Charles de Gaulle, no ha presenciado nunca una movilización de esas proporciones, que responde con la misma violencia a la represión que la Policía ejerce.
El 25 de mayo el Gobierno cede y admite entablar conversaciones con los obreros y dos días después, el 27 de mayo, se acuerda un incremento del 35% en el salario mínimo industrial y del 12% de media para todos los trabajadores.

El 30 de mayo en París se manifiestan grupos defensores de De Gaulle y opositores de las protestas y ese mismo día el presidente de Francia disuelve la Asamblea y convoca elecciones para el mes de junio siguiente.

Es Mayo del 68. Un mes que cambiaría la historia de las movilizaciones estudiantiles y sociales para siempre y que, en términos poéticos, habría de inventar a nueva juventud.

¿Qué pasó durante cada uno de los días de aquel mes? ¿Fue una revolución? ¿Qué le debe el mundo a las protestas que hace 50 años convulsionaron Francia y se transmitieron a toda Europa y a EE. UU?

Los estudiosos del hito dicen que una explicación al surgimiento del malestar de los estudiantes que iniciaron las protestas, era el profundo conservadurismo de una Francia bajo el mando de De Gaulle en la que las libertades sexuales eran pocas o ninguna — los divorciados estaban muy mal vistos, tanto que la esposa de De Gaulle no permitía que los ministros divorciados se sentaran con ella a la mesa — así como el crecimiento de la sociedad de consumo por la influencia de EE. UU. en Francia, y el rechazo de sectores de izquierda entre los estudiantes a conflictos como el de Vietnam o a la represión a los independentistas de Argelia.

“Era una juventud movilizada por la idea de una mayor autonomía y sobre todo mayor libertad. Mayo del 68 encarnó una profunda aspiración y voluntad de liberarse por parte de la juventud”, dice el sociólogo francés Edgar Morin, que fue testigo presencial de las revueltas.

Una juventud inspirada por la revolución cultural que explotó durante los 60 en occidente: el boom del rock británico —The Beatles, The Rolling Stones—, la aparición del movimiento Hippie, el verano del amor en 1967 en California, pero también la Revolución Cultural en China y la aparición de obras capitales de la filosofía existencialista, de la mano de Sartre y de Camus.

La Francia conservadora de De Gaulle no tenía cabida en el mundo que despertaba, aún en medio de sus propias contradicciones —pues el movimiento de Mayo del 68 estuvo compuesto por Trotskistas, Maoístas, socialistas radicales y otros que rechazaban el modelo soviético, así como anarquistas— y que estaba impregnado de un romanticismo que no dejaba de ser algo pueril, con sus famosas consignas: “prohibido prohibir” o la más romántica de ellas, “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

Y lo imposible fue lo que vendría después. De Gaulle convocó elecciones para junio, en ellas su partido resultó ganador de nuevo. Sin embargo, para 1969 celebró un referendo para un proyecto de restructuración social y política de Francia, y afirmó que si triunfaba el ‘no’ se retiraría de la presidencia de Francia, lo que tuvo que hacer.

Los obreros empezaron a ver cómo se hacían realidad muchas de sus exigencias, a pesar de que las huelgas se siguieron dando durante varios años y solo hasta 1985 Francia tuvo el primer gobierno de izquierda moderada con François Mitterrand.

“Aunque la llegada de Mitterrand al poder no fue conse cuencia inmediata de Mayo del 68, fueron esas protestas las que empezaron a abrir las puertas a la posibilidad de gobiernos diferentes, no necesariamente de izquierda, pero sí modelos de gobierno diferentes”, dice el sociólogo de la Universidad del Valle, Alberto Valencia.

Más allá de eso, Mayo del 68 trajo las libertades que habrían de moldear las sociedades contemporáneas: abrió la brecha hacia el desarrollo del feminismo, así como a una mayor libertad sexual, a la legalización del uso de métodos anticonceptivos diferentes a los naturales, a la legalización del aborto y a una apertura social contra minorías como los homosexuales.

“Toda una serie de tendencias neoliberales se derivan del 68. El feminismo no estuvo presente en Mayo de 1968, pero surgió de allí, así como también el movimiento homosexual. Roland Barthes era un homosexual avergonzado antes del 68, y luego se convirtió en un homosexual asumido”, dice el sociólogo Morin.

Francia, con sus estudiantes que se tomaron las calles para desafiar el poder, que rechazaban tanto el despotismo de De Gaulle como el del socialismo soviético así como el capitalismo estadounidense, con Sartre y Camus y Barthes y Lacan, y con los cineastas de la Nouvelle Vague, se convertía de nuevo en el centro del mundo, en la nación que hablaba un idioma universal.

Mayo del 68

Estudiosos de los acontecimientos sostienen que Mayo del 68 le abrió las puertas al desarrollo posterior del feminismo.

Archivo EFE


Sin embargo, no todo alrededor de Mayo del 68 resultó romántico.
Los detractores del significado y el legado de las protestas de los estudiantes no son pocos, y acaso tengan tanta razón como los defensores.

Entre ellos el más notable es el filósofo y sociólogo Raymond Aron, también testigo presencial de los disturbios y quien siempre dijo que veía en ellos a una juventud anárquica que solo buscaba destruir una serie de valores sociales pero que no fue capaz de establecer unos valores nuevos.

“Mayo de 1968 no pudo demostrar que el autogobierno de las empresas, las universidades, la sociedad, el fin de las jerarquías y la abolición de la separación entre las masas y los gobernantes ofrecían una tercera vía radicalmente original, algo entre un sovietismo liberal y un capitalismo de inclinación social”.

De hecho, hay quienes han sostenido que las protestas condujeron a la juventud francesa a parte de eso mismo que querían evitar: el desmedido consumo de las sociedades capitalistas.

“Mayo de 1968 resultó ser un vacío jubiloso, desprovisto de cualquier proyecto tangible, como explica el sociólogo Gilles Lipovetsky en L'ère du vide de 1983 (La era del vacío). Peor aún, su culto al individuo podría haber acelerado el actual frenesí consumista. Destruir los valores del antiguo orden social sin reemplazarlos por otros nuevos dejó a las futuras generaciones terriblemente confundidas”, escribió Agnes Poirier, periodista y ensayista francesa, en un artículo publicado en The Paris Review para conmemorar los 50 años de Mayo del 68.

Los puntos de vista sobre lo que ocurrió en Francia conlas manifestaciones de los estudiantes podrían sucederse hasta el infinito.
Lo cierto, como lo muestran las fotos que quedan para atestiguar, es que en Mayo de 1968, hace 50 años, los estudiantes franceses se plantaron frente al despotismo de un orden social que los ahogaba, se plantaron frente a policías que querían callarlos, y se encargaron de darle a lo que llamamos juventud un estatus político, un sentido, una idea, una forma de ser: la rebeldía, la capacidad de interrogarlo todo.

Hace 50 años los jóvenes franceses inventaron una forma de ser joven.
Lo que haya pasado después, tal vez no sea su responsabilidad.

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