'Por los viejos tiempos', que la jubilación espere...

Mayo 07, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez ? Especial para Gaceta

Una producción cuya fortaleza está en su casting más que en su historia. A pesar de que sus situaciones no sorprenden sino que, más bien, resultan algo predecibles y gratuitas, esta comedia intenta comprometerse con un mensaje positivo que está lejos de conseguir.

No siempre resulta. Aunque ayuda, el casting no asegura nada. Al menos no en cuestión de películas cuyas historias intentan ser atractivas y se quedan en el intento de consolidar con algunas escenas divertidas la fragilidad de un argumento. ‘Por los viejos tiempos’ (‘Tres tipos duros’ en algunos países), está a cargo de Fisher Stevens, un ex actor y también director que hace un par de años ganó un premio Oscar como productor del documental ‘The cove’ que mostraba la gran masacre de delfines que ocurre todos los años en Japón. La película narra la historia de tres veteranos, ex compañeros de fechorías, que se reencuentran después de un largo periodo de separación. Han pasado muchos años desde aquellos días de juventud en que sembraron el terror y fueron respetados por su desempeño. Sin embargo, ellos siguen allí conservando a su manera un estilo que si bien no es el más estético preserva la esencia de su ser. La historia empieza cuando Val (Al Pacino) sale de la cárcel después de pagar una condena de 28 años por homicidio. Afuera lo espera Doc (Christopher Walken), otro del trío, quien ha dedicado sus últimos años a vivir como un verdadero retirado: Pintando cuadros de atardeceres y asistiendo todos los días a la misma cafetería donde lo atiende siempre la misma mesera. Así parece esperar la muerte, sin embargo hay algo más detrás de todo esto. Porque cuando recibe de nuevo a Val, entonces conocemos lo que en realidad pasa. El viejo Doc está siendo chantajeado por un antiguo capo que le exige que mate a su socio a cambio de mantener con vida a aquellos a quien tanto quiere. La situación pone a Doc entre la espada y la pared. La fidelidad y el agradecimiento que le tiene a su antiguo socio es demasiado grande: él aceptó su condena sin delatar jamás a sus otros dos compañeros. Val, por su parte, viene con hambre atrasada, quiere saciar su apetito y vivir la fiesta al mismo ritmo que lo hacía 28 años atrás. Esa noche lo quiere todo.De esta manera, los dos viejos se sumergen en la noche de una ciudad que ya no es la que ellos conocieron, pero que aún pueden manejar con sus viejos códigos. Aquí es cuando la película se remonta a los lugares comunes: colocando a los viejos en las situaciones más obvias posibles. Uno tras otro aparecen los temas más evidentes: las drogas, el sexo, el viagra, todo una misma noche. Y después las confesiones, los abrazos, los remordimientos y el rescate del tercero del equipo, quien ya vive en un asilo casi en etapa terminal. Hasta allí nada nuevo. El grupo de ancianos que se reúne para rememorar sus días de gloria ya lo hemos visto en más de una ocasión. Entonces tal vez lo interesante de ‘Por los viejos tiempos’ bien podría resumirse en la escogencia de un trío de actores a los que reconocemos como grandes. Y en ese sentido la sincronía obtenida por Stevens en su dirección es la mejor. Los actores lucen cómplices, divertidos y cómodos haciendo sus papeles de matones veteranos y ávidos de aventura. No hay que pedirles más, después de todo ellos hacen lo que dice el papel. Y es que en realidad ‘Por los viejos tiempos’ no es una película que sorprenda por lo novedoso. Tampoco es una a la que haya que pedirle mucho más de lo que ofrece: una historia ligera, fácil y que aunque se empina por acercarse a la trascendencia existencial, apenas si logra sobre ponerse a la obviedad. Sobran entonces las salidas fáciles y tanta ligereza aburre. ¿Acaso la vejez llega sola? ¿Y el cuerpo no pasa la factura con el paso de los años? Es por eso que un poco más de realismo no hubiera estado de más. Un choque real de generaciones no hubiera molestado. Y un texto del estilo “respeta a los clásicos” hubiera sido bienvenido.Más que inocente, ‘Por lo viejos tiempos’ resulta ingenua, producto de una dramaturgia improvisada y mañosa, acomodada, poco orgánica. Ehy, si se trata de una historia de viejos, un poco de senectud no hubiera sobrado y antes

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