Petecuy: el barrio que se convirtió en cine

Petecuy: el barrio que se convirtió en cine

Marzo 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Especial para GACETA | Claudia Rojas Arbeláez*
Petecuy: el barrio que se convirtió en cine

Óscar Hincapié estará en el Festival de Cartagena presentando la película 'Petecuy'.

‘Petecuy’ se ha convertido, por fin, en la película que Óscar Hincapié soñó un día. El proceso que le llevó más de ocho años entrará de manera oficial al cine, mañana en el 54 Festival Internacional de Cine de Cartagena, donde abrirá la gala de la paz organizada por la ONU. Su director habló con nosotros, recordando su periplo y compartiendo sus sueños.

En algunas oportunidades, la brecha entre la ficción y el documental logra hacerse invisible para algunos que en su búsqueda honesta de contar una historia, transforman su destino. Así le sucedió a Óscar Hincapié Mahecha, un caleño apasionado por el audiovisual que, sin proponérselo, pasó de la crónica al guión y de la televisión al cine, casi de manera accidental. Aunque bien dicen por ahí que los accidentes no existen. Todo empezó en el año 2006 mientras trabajaba como reportero para un noticiero local; entonces una anécdota llamó su atención. En el barrio Petecuy, uno de los barrios con índices de inseguridad más altos de la ciudad, un sacerdote lideraba un proceso de paz con el que se proponía sellar un pacto de paz entre dos feroces pandillas. La sorpresa fue aún mayor cuando, al llegar al barrio, se encontró con un cura de pelo parado que andaba en moto y con chaleco antibalas. “En cuanto vi a este personaje supe que ahí había un tema interesante para hacer una crónica, pero él no fue el único, a medida que preguntaba, más personajes interesantes aparecían”, comenta Hincapié. Entonces las visitas al barrio se volvieron recurrentes, las conversaciones con los muchachos de la pandilla surgieron y, casi sin proponérselo, se ganó su confianza al punto de convertirse en su confidente: “Una vez me contaron una historia que parecía sacada de una película. Las dos pandillas se unieron para robar un banco y después de que lo consiguieron, a la salida se robaron entre ellos mismos”, recuerda Hincapié.Supo que en esa anécdota yacía un buen argumento cinematográfico, pero también lo cohibía el miedo a terminar haciendo aquello que tanto había atacado. “Yo siempre criticaba que el cine colombiano solo giraba en torno a la violencia, el narcotráfico y generaba angustia en quien lo veía. Incluso, una vez, en un foro, me atreví a cuestionar a Víctor Gaviria y él, cansado de que yo le refutara tanto, me dijo “¿Por que no vas y hacés tu propia película en vez de decirme cómo hacer las mías?”, comenta divertido. Esta consigna emitida por Gaviria le dio vueltas en la cabeza una y otra vez. Sabía que le quedaría muy mal hacer una película sobre pandillas, droga y crimen. Entonces recurrió a la ayuda de la organización Bibliogueto, con quienes realizó varias jornadas de lectura y escritura con las personas de la zona. Y aunque su único propósito era hallar la bendita historia, la cosa tomó otro rumbo.Uno mucho más interesante y a la vez más provechoso. “Realizamos varios talleres artísticos y algunos cortometrajes que nos permitieron conectarnos con actores y otros profesionales del medio que habían escuchado hablar del proyecto social y que quisieron ser parte de él. Entre ellos estuvieron César Mora, Ramiro Meneses, Alejandro Buenventura y Cristóbal Errázuris”. La presencia de este tipo de personajes en el proyecto fue muy importante no solo para los habitantes del barrio, que los recibieron con los brazos abiertos, sino también para Óscar y su proyecto de película, que casi de manera inmediata ganaron más credibilidad.Los actores que viajaron al barrio lograron conectarse con la gente, con el proyecto y, por supuesto, con el director. Tal como lo recuerda Ramiro Meneses: “Lo que me motivó fue ver a un director que estaba muy interesado en lo que hacía y tenía idea de lo que quería contar. También recuerdo que me impulsó mucho que en su imaginario consideraba realizar una película que tuviera relación con la música urbana”.Todas estas señales le indicaban que iba por el camino correcto. Sin embargo, la historia todavía no terminaba de gestarse y esta llegaría como llegan muchas de las cosas más bellas, de manera simple y generosa. Fue gracias a la película ‘Ocho y medio’, de Federico Fellini, que Óscar Hincapié encontraría su ruta. “Sentí que era el camino que debía seguir pues contaba la historia de un director de cine que entra en una crisis creativa y no sabe que hacer”, recuerda. Además, sentía que le iba bastante bien a él. Después de todo, durante la realización de esos talleres el comandante de la policía le había comentado que cuando realizaban esas actividades artísticas en el barrio los índices de violencia disminuían. Y así fue como le apostaron a la historia de un director de cine que llega al barrio Petecuy a hacer una película sobre pandilleros y a demostrarles a sus habitantes que el cine se puede convertir en una herramienta de transformación y desarrollo social”. Para ese momento corría el año 2010 y Óscar había empezado a entender que quería realizar una película que diera una esperanza y ofreciera una solución a los problemas de esta comunidad. Para su satisfacción, ahora Óscar Hincapié puede ver que su película ha cumplido y que, aunque seis de las personas con las que trabajó fueron asesinadas, también sabe que muchas siguen vivas. Ese es el entusiasmo que hoy lo hace sonreír con la satisfacción de haber cumplido su meta; estuvo a punto de extinguirse en más de una ocasión, después de todo han pasado casi siete años desde aquel primer acercamiento al tema. “Fue un proceso largo y muy sufrido, no solo por los recursos sino porque queríamos hacer de esto un proceso sostenible. Que la comunidad no regresara a sus rutinas anteriores”, agrega, mientras puntualiza que el trabajo que hicieron los medios de hacer visible el proceso, fue vital no solo por la publicidad sino porque hizo que algunas organizaciones quisieran vincularse a él. “No solo con dinero sino con equipos, como lo hizo la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma que, por ejemplo, fue nuestra coproductora y se vinculó en el 2012. Y ahora la Organización de las Naciones Unidas, que vio en la película un documento de transformación de un gran proyecto social. Fue justo de ellos de quienes partió la idea de invitar a ‘Petecuy’ a que se inaugurara la gran gala por la paz en el marco del Festival de Cine de Cartagena”, cuenta el director. A esta gala, que se realizará mañana, Óscar Hincapié quiso invitar a buena parte de los actores de la película, para quienes la experiencia de viajar se convertirá en la primera de sus vidas. Ahora las expectativas están puestas en la culminación de esta primera etapa, es decir en esta exhibición y en el recibimiento que el público de Cartagena tenga. “Esta es una película que narra una vivencia real, por eso puede crearse una confusión entre qué es lo real y qué la ficción, pero esperamos que la gente entienda que todo lo que pasó allí es real y que todo eso en verdad se llevó a cabo”, puntualiza. Esto, claro, se lo irá marcando el camino, por lo pronto mañana estará en Cartagena y el evento se trasmitirá de modo simultáneo en el barrio, en una pantalla gigante, para que pueda ser observado por todos aquellos que trabajaron, pero no pudieron asistir al festival. “Esta película viene pegada de un proyecto social y no hay descanso. Sé que la película podrá no ser perfecta en la técnica, pero sí creemos que puede ser una solución replicable en otras comunidades. Queremos pensar que la película le pueda dejar al barrio Petecuy una casa cultural donde la gente se capacite”, concluye Hincapié. Claro, después de todo, este siempre fue un proyecto de inclusión social y de desarrollo que buscaba generar cambios positivos en la zona.*@kayarojas

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