Ocho razones para sumergirse en el mundo literario estas vacaciones

Ocho razones para sumergirse en el mundo literario estas vacaciones

Junio 18, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción Gaceta
Ocho razones para sumergirse en el mundo literario estas vacaciones

Savia Caribe, una de las recomendaciones literarias, cuenta con las bellas ilustraciones de Eulalia De Valdenebro.

Novela negra, historias de psicoanálisis, relatos urbanos y un inventario botánico, opciones para leer en vacaciones.

Historias imperdibles para sumergirse en el mundo literario esta temporada. Ocho obras que lo llevarán a un romance entre la imaginación y las letras. Recrear en la mente la maravillosa costa Caribe, volver a la infancia, aprender nuevas recetas para deleitar el paladar, ficción, suspenso, humor negro, entre otras buenas razones para leer estas vacaciones.Savia CaribeAna María Cano y Héctor Rincón - Editorial Argos Solemos creer -desde ese mágico viaje de la infancia en el que, maravillados, vimos por primera vez el mar- que conocemos la costa Caribe. ¿Cuántos de nosotros no atesoramos con júbilo esos recuerdos de color azul marino, de arenas blancas y grises, de olor a pescado frito junto al mar, de melodías de acordeón? Sin embargo, ay, duele decirlo, ¡qué poco sabemos de nuestro Caribe! Esa es la sensación que nos asalta tras hacer el recorrido por las 183 páginas de Savia Caribe, un inventario botánico que enhorabuena emprendió el Grupo Argos. Y es que es allí, en esas bellísimas páginas, en donde descubrimos a esa región que creíamos solo valle pero que en realidad, en sus 6 mil kilómetros de costa, alberga páramos y deltas y sabanas y bosques. Un territorio que no tiene nada de monótono como allí bien se advierte; un territorio que arranca desde el cabo Tiburón, en el Chocó, y termina en punta Castilletes, en la frontera con Venezuela; un territorio que -ya nos lo había enseñado García Márquez- respira y exuda magia.Dividido en 26 capítulos, quizás el mayor encanto de Savia Caribe, además de sus fotografías y de las impecables ilustraciones realizadas por Eulalia de Valdenebro y Alejandro García, son los textos escritos casi todos a manera de crónica, por periodistas y escritores de gran trayectoria. Resulta, pues, una delicia aproximarse, de la mano de Patricia Nieto, a la cuenca del río Sinú, ese “hilo de agua verde que brotó del totumo de oro cuando el indio Domicó lo dejó caer”, el mismo que se hace poderoso al recibir las aguas de la ciénaga de Betancí y el que les enseñó a los indígenas Zenú la furia con la que puede arreciar en invierno, robustecido por las aguas de diez mil corrientes. Igual sucede con ‘La botica en la huerta’, un texto que nos lleva al interior de la selva Caribe para toparnos con las hojas de papayo, las pepas de almendra, las ramas de ciprés y las matas de diente de león que conforman un auténtico botiquín. “Las plantas curativas - se lee en el libro- proliferan desde los 5.777 metros de altura de la Sierra Nevada de Santa Marta hasta la isla de Mompox... Por eso en todo el Caribe las voces de curanderos, jaibanás, farmacéuticos, biólogos y bioenergéticos repiten nombres de plantas conocidas en tan diversos saberes, y advierten todas que la riqueza medicinal de la flora caribe está por descubrir, inventariar, investigar y hasta patentar”.Algo similar sucede con los sabores y los sonidos del Caribe. ¿Cómo no antojarnos, en ‘Lo que nos da la tierra’, de Fernando Quiroz, de probar una y otra vez las recetas a base de coco, de tamarindo, de ñame, aguacate y árbol del pan? O ¿cómo no sucumbir ante los sonidos, no ya del más urbano acordeón, sino de sus tambores y sus gaitas, de sus maracones y sus guacharacas, todos ellos instrumentos nacidos “del cardón y de la mano del hombre”? Savia Caribe es, pues, un placentero recorrido -lleno de sorpresas y descubrimientos- por una de las regiones más bellas, ricas y variadas del país. Un recorrido que, cómo no decirlo, tiene el sello de dos grandes periodistas del país: los antioqueños Ana María Cano y Héctor Rincón.Memorias de un amigo imaginario Matthew Dicks (Nube de Tinta)De una forma particular el autor logra mostrar la profunda y complicada psicología de un niño, en este caso Max, o mejor, de su amigo Budo, quien no es un niño corriente, pues es el amigo imaginario de Max. Sin caer en lo absurdo de la moraleja, Matthew Dicks deja enseñanzas. Si los padres, familiares y maestros quieren entender a Max deben primero intentar entender la complejidad de Budo. En un mundo donde lo real está a la orden del día, el juego del amigo imaginario, bien llevado, es una oportunidad de poder permitir la libre expresión del niño, que puede llevar al desarrollo de la personalidad.Antología del humor negroAndré Breton (Anagrama) Bretón es el escritor, poeta, ensayista y reconocido como el teórico y padre del surrealismo. En esta antología, el autor recoge textos humorísticos de sus autores favoritos. Algunos de ellos son muy conocidos por todos: Swift, Kafka, Rimbaud, Poe. Otros, sin embargo, son un auténtico descubrimiento. Hasta cuarenta y cinco autores son los que se dan cita en esta divertida antología.El monje y la psicoanalistaMarie Balmary (Siglo del Hombre)Un discípulo de Lacan que decide salirse del establishment; una tesis rechazada en La Sorbona y Freud Psicoanalizado son elementos de esta ficción dialogada con tono filosófico, a través del cual su autora recrea su encuentro y amistad con el monje Marc-François, hermano de Jacques Lacan. Un diálogo sobre religión y psicoanálisis.Lo que yo llamo olvidoLaurent Mauvignier (Anagrama)Un hombre entra en un supermercado en el interior de un gran centro comercial de una ciudad francesa roba una lata de cerveza y es detenido por cuatro empleados de seguridad que lo arrastran hasta el almacén y lo matan de una paliza. Este sucinto hecho de la página de sucesos es narrado por Mauvignier en una única frase, un flujo de palabras ininterrumpido, con una tensión que llega casi hasta el espasmo, para relatar esa media hora en que acaba de forma insensata una vida, para hacer el relato minucioso de una muerte absurda, para no olvidar, para hacer que nos indignemos.Tomatina CuratodoMaría del Sol Peralta (Alfaguara)Tomatina Curatodo se pasaba la vida ayudando a los demás. Desde muy temprano, todas las mañanas se veía una larga fila de pacientes en su puerta. Tantas quejas, tantos males y Tomatina siempre con la solución en la mano, siempre tan atenta y sonriente, siempre dispuesta a escuchar. Sin embargo, ella sentía que algo faltaba y una mañana ya no quiso atender a nadie más. Entonces alistó un morral y una bicicleta y en busca de su amor por el mundo se fue. Tomatina Curatodo se convierte en un bello libro que además es una obra musical de María del Sol Peralta y su grupo Canta Claro.Banda Oriente Jesús Darío González Bolaños“Anoche me dijeron que si no me voy de esta cuadra me matan, y yo les dije que llegaron tarde dos veces: primero porque ya estoy muerto hace rato y segundo porque así me maten no me van a poder sacar de aquí”, dice una de las personas que habita Banda oriente, libro que es producto de una conversación con el mundo popular urbano caleño. Las narrativas que presenta el libro son homenaje a una ciudad negra, indígena, zamba, mulata, mestiza, que pervive en medio de dolores, sometimientos y expropiaciones. El libro invita a explorar la manera en que se desarrollan las complejas relaciones de la cultura populara y pertenece a la serie Ciudades y formaciones populares del Grupo de Investigación Pirka.Objetivo: Cupcake Perfectolma Obregón (Aguilar)Este libro cuenta con 50 recetas de pasteles diferentes. Según su autora, una reconocida en este arte, presenta nuevos sabores, nuevas ideas de decoración y nuevas propuestas.La publicación es parte de la colección Chic&Delicious de la editorial El País Aguilar, colección de la que también forman parte los libros ‘Bizcoletas’ , ‘Macarons’ , ‘Un zombie se comió mi cupcake’ y dos nuevos títulos ‘Tacos, quesadillas y burritos’ y ‘Palomitas’Este es un libro, como dice su autora, para no sacar de la cocina y probar una a una las recetas, para luego apasionarse por sus favoritas. Ideal para todos aquellos amantes de la buena cocina y, desde luego, de la buena mesa.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad