No todo lo que brilla...

Diciembre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez I Especial para GACETA
No todo lo que brilla...

Susan Sarandon, Robin Williamns y Roberto De Niro protagonizan esta comedia.

Estreno. ‘Mejor…ni me caso’ es una comedia que apuesta por su casting y poco por la historia. La película norteamericana basada en una anécdota simple intenta sostenerse por chistes repetidos, sin lograr un buen resultado.

Siempre que aparecen en la cartelera películas como estas, surge una inevitable pregunta relacionada con las motivaciones que tiene un actor para aceptar su participación en una producción. La respuesta podría llevarnos a pensar que es una manera fácil de ganar dinero, pero duele pensar que esos actores que hemos admirado en algún momento de su carrera, bajen la cuesta de esta forma. Lo criticable no es, para nada, que apuesten por la comedia, este género además de ser inteligente y exigente, deja a los espectadores un agradable sabor de boca, cuando se hace con rigor y método. Pero… no todo lo que hace reír es comedia. Mucho menos cuando se trata del mismo chiste contado de distintas maneras. Esto es más bien una tomadura de pelo que exige mucha paciencia y poco cerebro de quien la observe. Por eso vendría bien recordar, a estas alturas de la discusión que la comedia es un género que conlleva un mensaje moralizante para sus protagonistas o bien para la sociedad. Viéndolo así, la camisa de la comedia le queda grande a más de una producción que se vende como tal. Es el caso de ‘Mejor ni me caso’ (‘The big wedding’), una película que desconcierta desde su mismo elenco: Robert De Niro, Diane Keaton, Susan Sarandon, Robin Williams y Amanda Seyfried, a quienes no criticamos por apostar por este tipo de historias frescas, después de todo, “hay que ganarse la papita”. ‘Mejor… ni me caso’ tiene como anécdota narrativa, una que ya hemos visto en varias de sus antecesoras. La realización de la próxima boda de uno de los hijos de la familia. El evento que convoca y obliga a los miembros de una y otra familia a soportarse y convivir crea situaciones cómicas que se generan a partir de la diferencia y el equívoco. Pero si no se sustenta con personajes entretenidos, complejos y chocantes, podría agotarse, incluso si está protagonizado por un gran casting. Es verdad que realizar algo novedoso sobre el tema de la boda no es cosa fácil. Mucho menos si se tienen en cuenta producciones que la anteceden y que han tenido tan buenos resultados, no solo a nivel de la taquilla, sino de su calidad. Esta es tal vez la razón fundamental por la que resulta difícil no hacer las comparaciones entre ‘Mejor ni me caso’ y otras películas, de las que pareciera haber cosechado una y otra cosa, para al final convertirse en el coctel que es. Empecemos con ‘¡Mamma mía!’ (2008), producción con la que comparte protagonista (Amanda Seyfried) y un par de enredos, también ‘Mi gran boda griega’ (2002) que gira alrededor de las diferencias culturales y por supuesto, con ‘La familia de mi novia’ (2002) protagonizada por Ben Stiller y Robert de Niro. En ‘Mejor ni me caso’ la anécdota es bastante simple, el hijo adoptivo de una pareja de esposos separados (Dianna Keaton y Robert de Niro) planea casarse y para el evento asistirá toda la familia, incluida la madre biológica del muchacho que resulta ser una colombiana. Según el novio, su madre es católica y por tanto, no le será fácil entender que la pareja se ha separado y que el padre ahora convive con una mujer (Susan Sarandon) con la que no ha legalizado su unión. Esto obliga a todos a fingir que el matrimonio todavía existe. La madre se muda a vivir con el padre y la situación, por supuesto conlleva a otras cosas que son predecibles desde que arranca la historia. La madre colombiana llega con una de sus hijas, que resulta ser la latina fácil y ‘gocetas’, que termina con el hermano mayor del novio. Robin Williams repite el papel de sacerdote que ya vimos en ‘Hasta que el cura nos separe’ (2007), pero esta vez se comporta más como el cómplice y consejero de los protagonistas que como su enemigo.Así transcurre el resto de la película, en la que se repiten las mismas escenas con diferentes personajes, noventa minutos en los que no se logra mantener una tensión dramática necesaria ni la atención. Esto resulta extraño para un director (Justin Zackham) que ha construido su carrera como guionista, pero que aquí luce perdido desde el mismo texto. No le bastan los chistes, ni el morbo, ni los diálogos incómodos más impuestos que naturales. Tampoco sirven mucho los desesperados intentos de los protagonistas por hacer caras chistosas y aquí es donde se despierta en el espectador una mezcla de tristeza y pena ajena al ver en lo que ha terminado Robert De Niro. Al final ‘Mejor ni me caso’ resulta ser una película que intentó solucionar con el casting lo que nunca planeó desde el guión. Una producción ligera, carente incluso de precisiones dogmáticas y que se ocupa más en escenas largas y muy dialogadas que en generar y mantener una tensión. Tampoco hay un protagonista más claro que los demás y por lo mismo el propósito de la comedia de moralizar no se cumple. Tal vez nunca terminamos de entender en realidad de qué se trata esta historia. ¿Del instinto? ¿del deseo? ¿del amor? ¿acaso de las apariencias? Y es que se muestra de todo, pero poco se habla de algo.

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