Muere la música, una novela para entender los efectos del narcotráfico en Cali

Muere la música, una novela para entender los efectos del narcotráfico en Cali

Febrero 18, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Por Yefferson Ospina / Periodista de Gaceta
Jaime Corrales

Jaime Corrales, escritor caleño.

Especiales para El País

Jaime Corrales es comunicador social y periodista, y acaba de
presentar su primera novela ‘Muere la música’, una mezcla entre el
periodismo y la literatura que muestra un cuadro brutal del desmoronamiento de Cali durante la década del 90.

“Un tour de force del Cartel de Cali y del narcotráfico”, dice el libro en su portada.

No se trata de una nueva novela de la llamada ‘sicaresca’, sino de una mirada más íntima, humanizadora y también descarnada a la desolación que nos dejó el Cartel.

¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?
La idea me acompañó desde mi adolescencia, a finales de los 90, cuando cayó el Cartel y poco a poco se fue diluyendo el miedo, ese respeto hacia los mafiosos innombrables. El vacío dejado por esos capos la gente lo fue llenando de historias, una mitología urbana que plagó
el Valle, pero que nadie parecía querer escribir. Sentí que esas historias se iban a perder, sobre todo esas historias de los barrios y los pueblos. Las empecé a anotar en cuadernos, las que me contaban mis amigos, los taxistas, los escoltas jubilados, todos tenían alguna anécdota. Cuando estudiaba periodismo la idea tomó forma a través de crónicas y con una investigación sobre el narcotráfico.

¿Cree que todavía nos falta hablar más sobre ese trauma que ha sido el narcotráfico para los caleños?
Bueno, las confidencias del Cartel nos llegaron por sus protagonistas: libros como ‘Las Confesiones secretas de Gilberto y Miguel’, ‘Un narco se confiesa y acusa’ y ‘El Cartel de los sapos’, que era más del cartel del Norte del Valle.  Desde la Policía el general Rosso José Serrano dictó su versión con ‘Jaque mate’ que -luego supimos- era una operación de relaciones públicas. Finalmente Netflix, basado en la novela de William Rempel (‘En la boca del lobo’) nos instaló una mirada más gringa. ¿Entonces quién contó nuestra historia? Nos quedamos con esas miradas foráneas. Como los escritores locales esquivaron el tema, por considerarlo menor, dejamos que nos contaran y nos pensaran desde afuera.

¿Qué piensa de quienes dicen  estar cansados de leer libros y ver cine sobre narcos?
Lo bello de la literatura es cuántos libros y temas nos esperan en los anaqueles. Si se ha manoseado el tema por la TV o el cine, no me compete a mí como escritor decirlo, quizá a la crítica o los públicos. Pero es que a veces una historia se te atraviesa, hay un libro que ‘debes’ escribir. No lo hice por una moda o llamado del mercado, sino porque se me puso de frente como un tema que marcó mi ciudad y mi generación.
Ya lidié con el estigma de la ‘sicaresca’, y del supuesto cansancio. La novela vivió un primer asedio en los Talleres de Escritura que frecuenté por años, y salió en pie porque los lectores ven que no es una novela ‘narco’, ni pretendo emitir una verdad histórica sobre el Cartel. Se trata de la humanidad de los que ahí viven y mueren.

¿Es autobiográfica su novela?
Como solía decir Vargas Llosa, escribir es un proceso de ‘striptease’ a la inversa: te pones prendas para que nadie sepa que eres tú. El escritor les presta cosas a sus personajes, palabras, emociones, vivencias, pero obviamente no soy ninguno de los personajes, en ‘Muere la Música’ ellos duermen con su revólver y la violencia campea las páginas. Yo en cambio soy incapaz de tomar un arma.

¿Quiénes son los escritores que lo han influenciado?

Crecí leyendo todo lo que cayó a mis manos por producto del azar, me llegaron algunos clásicos pero fue ‘Gabo’ quien me lanzó a las letras. Luego leí poetas nacionales, releí mucho a Borges y otros cuentistas; en crónica respeto el trabajo de Castro Caicedo y Alfredo Molano. Más adelante me han influenciado Welsh, Palahniuk, Carver y Cormac McCarthy.

En su novela parece haber una referencia a 'Que viva la música', de Andrés Caicedo. ¿Alguna relación con esa obra?
Julio César Londoño dijo que es una “despedida secreta y nostálgica” de la Cali bohemia de los años 70: es una lectura acertada. Cada lector verá la conexión. Soy heredero respetuoso de la obra de Caicedo; en ese sentido, ‘Muere la Música’ es un guiño a esa Cali rumbera e idealista. Según se avanza en sus páginas, entendemos que también es un réquiem por lo que perdimos en los años 90.

¿Trabaja en otro proyecto?
Sí. Monté una revista y seguí escribiendo. Tengo un libro de cuentos inédito. Ahora trabajo en otra novela de la que llevo unas cien páginas, pero aún siento que es algo inabarcable que aún no domino.

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