‘Mommy’, una apuesta ingeniosa que llega a la gran pantalla

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Detrás de la excepcional ‘Mommy’ está Xavier Dolan, el director canadiense más aclamado de la historia. A sus 25 años presume de veinte premios de renombre. La apuesta estética es, una vez más, su arma más fuerte.

‘Mommy’, una apuesta ingeniosa que llega a la gran pantalla

Abril 19, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez l Especial para GACETA
‘Mommy’, una apuesta ingeniosa que llega a la gran pantalla

Detrás de la excepcional ‘Mommy’ está Xavier Dolan, el director canadiense más aclamado de la historia. A sus 25 años presume de veinte premios de renombre. La apuesta estética es, una vez más, su arma más fuerte.

Detrás de la excepcional ‘Mommy’ está Xavier Dolan, el director canadiense más aclamado de la historia. A sus 25 años presume de veinte premios de renombre. La apuesta estética es, una vez más, su arma más fuerte.

Esta historia sucede en Canadá.  En un momento histórico hipotético, donde los hijos problemáticos pueden ser enviados a clínicas de reposo y darle al estado toda la potestad para tratarlos. Los padres, y la sociedad en general, tienen la libertad para quitarse de encima los adolescentes insoportables y poder vivir en paz.   

En este universo encontramos a Diane, una viuda que decide lidiar con los problemas de su hijo adolescente, Steve, antes de mandarlo de nuevo a una de las famosas clínicas de la que incluso ya fue expulsado una vez.  

Pies bien, aquella madre vital, hermosa y llena de emociones, establece con su hijo una relación bastante igualitaria en la que son permitidas las palabrotas, los gritos y uno que otro golpecito.  Esto, por supuesto lo soporta en nombre del amor que le profesa al chico, quien padece el trastorno de ADHD (Síndrome de Atención Dispersa, Hiperactividad e Impulsividad ) y a quien se empeña en sacar adelante por su propia cuenta. 

La vida de la mujer es bastante complicada. Sobrellevando varios trabajos, apenas si puede hacerse cargo de la educación del muchacho quien termina siendo ayudado por una vecina llamada Kyla, que resulta ser una maestra que está viviendo su año sabático.  Esta mujer también tiene su propia familia pero por alguna extraña razón empieza a sentirse mucho más feliz en el hogar de su nueva amiga al punto que descuida a su propia hija y marido. ¿Será porque con ellos es más feliz o porque estando a su lado desaparece su problema de lenguaje?  Esto, sin embargo, no termina siendo algo a lo que el director Xavier Dolan preste demasiada atención.  

Nosotros nos centramos y enganchamos, sin posibilidad de huir, con estos tres personajes que viajan en una trama donde se vislumbra la maternidad compleja, la infelicidad, el destino, el Edipo y la búsqueda de la propia felicidad. 

Aquella amistad, que por momentos puede resultarnos asfixiante,  es el lazo que mantiene vivos a  dos mujeres y un muchacho que no encuentran su lugar en esa sociedad. Este, por fortuna, no es un asunto de triángulos amorosos ni traiciones. Tampoco de pasiones inciertas ni escándalos.  Aquí lo que se mueve es la humanidad. 

Así, el drama se mantiene en su punto inicial, en esta relación ambigua  entre la madre y el hijo. ¿Qué más drama que el de este muchacho que llega a desesperarnos ante sus reacciones inesperadas y  violentas?

Por eso la llegada de Kyla resulta ser un alivio, incluso para nosotros. Y sobre ellos, avanza la trama y Dolan nos regodea en sus momentos más felices a través de clips construidos con canciones de moda, sonrisas, complicidades y, claro,  mucha fotografía. 

Imágenes hermosas, cercanas, nuestras… de esos momentos que nos conectan, que reconocemos, que nos involucran en la vida y nos hacen sentir parte de.

Entonces ‘Mommy’ empieza a encantarnos. Con esas secuencias que nos seducen, y que nos hacen resbalar incluso a los más verbales, a los que podemos sentir y casi afirmar que a esta película le falta dramaturgia, le sobran gritos y  tal vez una media hora de narración.  Pero lo que ocurre adentro es poderoso, y valen más las situaciones cargadas de sentimientos contenidos, de brotes de libertad, de esa profunda y dolorosa tristeza que raya en lo más puro. 

Esto de la imagen es ya un asunto superado para un director que encuentra en sus cuadros la mejor manera de exhibir su arrojo y de mostrar  su propia voz.  Sin duda, por esto el chico de 25 años de Quebec es tan adorado y aplaudido.  Porque tal vez solo a él se le ocurre filmar esta película en un formato cuadrado 1:1, dejando de lado los tradicionales  4:3 y 16:9, otorgándole un sentido vertical.    

Por eso la cosecha de premios, reconocimientos y buenas críticas que  Dolan ha tenido con ‘Mommy’. Esta resulta ser una consecuencia directa de sus cuatro películas anteriores, entre las que se sobresalen ‘Yo maté a mi madre’ y ‘Los amores imaginarios’, las mismas que ha escrito, producido y hasta actuado.  Así es el prolífico Xavier Dolan, a quien le gusta repetir actores y no se queda quieto. Por eso es considerado uno de esos directores genios a los que hay que seguirle la pista.  Seguiremos atentos. 

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