Miss Bala, otro retrato de la violencia mexicana

Septiembre 21, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Catalina Villa | Editora de GACETA
Miss Bala, otro retrato de la violencia mexicana

Este mes la película se presentó en los festivales de cine de Toronto y de San Sebastián, además se estrenó en México y Estados Unidos.

Ovacionada en Cannes, Toronto y San Sebastián, 'Miss bala', del director Gerardo Naranjo, podría ser una película sobre la narcocultura en México. Pero es un filme que retrata el mundo criminal desde la psique de una víctima.

La mañana del 24 de diciembre de 2008 Gerardo Naranjo tuvo una revelación que pondría fin a sus noches en vela. Mientras repasaba sin ganas las hojas de un diario salpicado de sangre, el director de cine se topó con la foto de una reina de belleza sin cetro ni corona. “Detienen a Miss Sinaloa y siete narcos”, anunciaba el titular que acompañaba la foto a color de la bellísima mujer. El operador del cartel de Juárez, se explicaba luego, era su pareja sentimental.“La tengo”, pensó entonces Naranjo, con la certeza de quien se sabe dueño de la última pieza del rompecabezas. Y lo que tenía, explica hoy, era el hilo conductor de una historia sobre la violencia en México, la misma que llevaba armando y desarmando desde hacía tres años y en la que no alcanzaba el tono que buscaba. “Llegó a ser frustante”, confiesa este hombre despeinado y de bigotito a lo Johnny Depp que temía caer en los lugares comunes. Como aquel de ‘los-pobres-se-convierten-en-criminales-por-culpa-del-gobierno’. Inicialmente, la historia estaba basada en la vida de un oficial de la DEA. Y si bien esa era una manera de hablar sobre lo que está pasando en México, Naranjo sentía que con ella se exploraba demasiado la mente de los criminales. “Era una visión muy maniquea”. Secundado por Mauricio Katz, guionista y amigo personal, siguió buscando sin encontrar el ángulo adecuado. Fue entonces cuando se ‘le apareció’ la foto. La de Miss Sinaloa. La de la reina vinculada a unos traficantes. “La foto me solucionó varios problemas: el primero, rebelarme a estar viendo las justificaciones de estos cuates, las de los criminales. Y segundo, lo más importante, la foto me daba un lugar, una perspectiva muy clara a seguir: contar la historia a partir de una ‘miss’. Justamente así, ‘Miss Bala’, se llama la película. La cuarta de Naranjo después de ‘The good times kid’,‘Drama/Mex’ y ‘Voy a explotar’. Vista por primera vez en Cannes, en mayo de este año, —donde se robó 12 minutos de aplausos ininterrumpidos— ‘Miss Bala’ narra la historia de Laura Guerrero, una bella joven de Tijuana que decide participar en el concurso Miss Baja California con el ánimo de conseguir dinero. Pero, de repente, casi sin darse cuenta, la chica termina involucrada con un cartel del crimen organizado. Lo demás es la historia de sangre y fuego que vive México a cuenta de los carteles de la droga. La que hemos vivido en Colombia y en Guatemala, y en Honduras... La lista se alarga. Usted, qué temía caer en lugares comunes, ¿por qué decide hacer una película —otra más, se podría pensar— sobre el narcotráfico en México, o en América Latina, que viene siendo lo mismo? Yo llevaba años siguiendo los noticieros de televisión y los diarios y estaba harto ya de ver tanta violencia. Y sentí que tenía que hacer algo al respecto, precisamente con la idea de que recrear esa realidad tal vez nos ayudaría a dar el paso hacia el cambio. Sé que la sociedad está harta de tanta violencia, pero también siento que aún no reconocemos bien cuál es el problema. Por eso, mi intensión con la película, que definitivamente no es de denuncia, ni apunta dedos, ni da discursos de quién es el culpable y el malo, es la de reflejar una sociedad fracturada y apelar a una reacción, mostrando lo inhumano que se ha vuelto el país con una chica como Laura, que sólo quiere ser una ‘miss’. Usted ha sido crítico frente a los medios de su país y de cómo ellos han registrado la situación que vive México...Lo que critico de ellos es que han sido muy apoyadores de la imagen de que los criminales son héroes. Creo que tratan de justificarlos porque son pobres. Y en las películas y las novelas es lo mismo: “son pobres, luego la culpa de que haya criminales es del Gobierno”. A mi me parece que no es muy atinada esa aproximación.Entonces aparece el personaje de Laura Guerrero, inspirado en un caso real, el de Laura Zuñiga, Miss Sinaloa...Exacto. Quise hacer una película que estuviera del lado de la víctima. Creo que la historia se desarrolla viendo cómo Laura no tiene a nadie en la sociedad que esté dispuesto a ayudarla. Ella no tiene idea de cómo se controla el mundo, no sabe que a veces el Gobierno está con los criminales, desconoce las corrientes del poder y eso la hace un personaje cercano.¿Pero acaso Laura no hace parte también de esa sociedad pasiva que usted quiere retratar?Por estos días, en que la película se acaba de estrenar en México, me encuentro con gente que me pregunta por qué Laura no les arrebata a los criminales las armas y los mata y se escapa. Creo que ese es el concepto que la sociedad tiene sobre cómo atacar el crimen, es decir, con mano dura. Y es una influencia que viene en buena parte de Hollywood. Pero lo que pasa es que nosotros no estamos entrenados para hacer eso. Creo que la manera como nosotros debemos luchar contra el crimen es eliminando la cultura de la trampa y de la falta de respeto a la ley, que al final es lo que ha ocasionado todo este desmadre. Una característica de la película es que nunca se sabe a qué se dedica la banda de criminales (suponemos que al narcotráfico, claro) ni vemos escenas violentas. ¿Por qué esa decisión?Desde el inicio estaba claro que no habría decapitaciones, crueldad ni tortura, porque eso es lo que tenemos aquí a diario. Si te fijas, aparte de una escena de batalla, en la película no hay nadie que muera en cuadro ni hay una sola imagen en alusión a la droga. En la película vemos a los criminales hablar en código, andar con sus armas, dominar la ciudad, pero todo es en clave. Sabemos que son criminales, pero no conocemos su negocio, de dónde viene el dinero. Son, en cualquier caso, una organización criminal. Y creo que eso es lo más peligroso en México: que los criminales están más organizados que el Gobierno mismo.Por cuenta de su película, hoy México está polarizado. ¿Mostrar o no mostrar esa sórdida realidad, esa es la pregunta?Las reacciones están muy divididas. Hay mucha gente que cree que la película es una muy mala idea. Creen que no hay que ver tristezas, que México también tiene cosas buenas. Eso es obvio, yo no lo negaría. Respeto esas manifestaciones, pero las considero erróneas. Porque creo que la forma de enfrentar la realidad es dándole la cara.‘Miss Bala’, sin duda, le da la cara a esa realidad...Yo creo que es un espejo para vernos a nosotros mismos. Para reconocernos. La labor de la cultura en sí es ayudarnos a saber quiénes somos y en dónde estamos para poder avanzar. ¿Aporta algo eso? No lo sé. Puede que no aporte nada. No te olvides que esto es sólo una película. Es sólo uno de los espejos.

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