"Mis libros son verdaderas películas": escritor Santiago Posteguillo

Diciembre 16, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal Garcés | El País

El escritor español Santiago Posteguillo habla sobre su nuevo libro Circo Máximo y de la narrativa cinematográfica que emplea.

El escritor Santiago Posteguillo nació en Valencia, España, en 1967. Es filólogo, lingüista, traductor y profesor titular de la Universidad Jaume I de Castellón. Su primera novela, ‘Africanus, el hijo del Cónsul’, fue publicada en 2006 por Planeta, y con ella comenzó la trilogía sobre el general romano que venció a Aníbal en la Batalla de Zama. Le siguieron Las Legiones Malditas y La Traición de Roma, con un éxito inmediato y clamoroso y publicaciones en 40 países. En 2011 Posteguillo se le midió a una nueva trilogía que inició con Los Asesinos del Emperador, sobre el ascenso al trono de Trajano, el primer emperador romano de origen hispano. Y acaba de lanzar la segunda, Circo Máximo, sobre el reinado del conquistador de la Dacia, considerado uno de los mejores emperadores de Roma en toda su historia.El otro protagonista es el famoso Coliseo donde se celebraban juegos de gladiadores, batallas navales y lucha a muerte entre esclavos y animales salvajes, en medio del rugido de 50.000 espectadores. El ‘pan y circo’ de los Césares para mantener contenta a la plebe.Apasionante como todos los suyos, Circo Máximo relata en 1117 fulgurantes páginas una historia en la que entrevera con su mano maestra la verdad y la ficción. Guerras, traiciones, amores imposibles, carreras de aurigas de quitar el aliento, caballos inverosímiles, vestales amenazadas, gladiadores y sacrificios humanos. Y también un fulgor esperanza. ¡Ah! y el complejo complot para asesinar a Marco Ulpio Trajano. En dos años llegará la tercera y última entrega sobre la conjura y la muerte. ¿El título? Posteguillo se abstuvo de revelárnoslo.¿Por qué no publicó sus primeras dos novelas?Porque las escribí cuando tenía 20 años, pero no conseguí publicar nada. Cuando salí de la universidad retomé la escritura a través de la novela histórica, de boga en España, y había pensado en Aníbal, pero ya había muy buenas novelas sobre él, de modo que me dije que si Aníbal era tan bueno no podía haberlo derrotado un inútil. Descubrí a Escipión, que es un personaje magnífico y así nació Africanus.¿Por qué escribir tres novelas sobre él?Porque ya llevaba 500 páginas y Escipión apenas iba por los 17 años.(Risa). Luego me capturó Roma porque escribir sobre ella es aprender sobre nosotros mismos y tiene una escenografía extraordinaria: cuadrigas, gladiadores, emperadores, vestales y traiciones. Después encontré a Trajano y me sucedió lo mismo. Fue el primer emperador no nacido en Italia, que llevó a Roma a su máximo esplendor y poderío. Y aquí también decidí escribir tres libros, ascenso, apogeo y final.¿No es contraproducente publicar libros tan gruesos?Eso es un mito. Circo Máximo ya llevaba tres ediciones a la semana de publicado y al mes, cien mil ejemplares vendidos en España. En Chile entró directamente a la lista de los más vendidos, lo mismo en Colombia. Quiere decir que a los lectores no les importa el número de páginas siempre y cuando sea una novela entretenida. Esa es la clave.¿Cómo estructura sus personajes femeninos?Me esfuerzo mucho en que sean caracteres muy fuertes para que no solo haya equilibrio entre historia y ficción, sino también entre personajes masculinos y femeninos.Me pasó que con Africanus, una amiga me dijo: “Me gusta como escribes, pero tus personajes femeninos son muy débiles”. Encontré que mis fuentes eran Flavio José, Plutarco, Ovidio, Diocasio, Marcial, todos hombres. En este tiempo casi ni hablaban las mujeres, pero estaban ahí. Aprendí que si se escarba con más interés ellas afloran.¿Como cuáles?Como Dionisia Longina, un personaje impresionante que aparece en Los Asesinos del Emperador. Como estaba casada con un emperador sicópata, para sobrevivir aprendió que cuando él venía, ya ella debía haber ido y venido varias veces. O, la Vestal, que busca su identidad en Circo Máximo, una chica joven con mucha personalidad, inmersa en un mundo complejo y sometida a tremendas presiones. También están la princesa Doquia y la guerrera Sármata, que cobran fuerza página a página.¿Por qué escribió novelas que nunca publicó?Porque no gustaron en las editoriales. Una de ellas era una novela negra sobre un atentado al Príncipe de la Casa Real Española, cuando estudiaba en la universidad. El personaje era el guarda espaldas. Solo le gustó a un lector muy importante para mí, mi padre, que me dijo: “Hijo, a mí sí me ha gustado”. Menos mal, le dije, ¡valió la pena! (Risa).¿La conserva?La he perdido, pero no importa porque desde el punto de vista de la técnica, no está a la altura de lo que estoy haciendo ahora. La segunda era una novela erótica escrita a mis 20 años, cuando tenía las hormonas muy potentes y tenían que salir por algún lado. (Risa). No las pienso rescatar, pero ambas me ayudaron a aprender a escribir y a crear personajes.¿En qué momento sintió que sus personajes eran convincentes?Yo tenía un “pequeño gran problema” que me señaló, por fin, un amigo a quien le pasaba todos mis manuscritos, un médico siquiatra, y una vez me dijo de una manera bastante brutal: “Santiago, escribes bien, pero muy aburrido”. (Risa).¿Cuál era la explicación?Que no tenía ritmo, le ponía mucha introspección a mis personajes y creo que volcaba todas mis neuras allí. Un día le entregué una novela y al devolvérmela me dijo: “Está muy bien, es entretenida, me ha gustado mucho”, como diciendo: ¡¿Qué pasó?! Esa novela era Africanus, o sea que mi amigo sí tiene muy buen criterio.¿Para usted qué significa ser valenciano?Ser mediterráneo y gustar un poco de la dolce vita italiana. Al valenciano también le gusta la paella los domingos con la familia y los amigos, el buen beber, el comer bien y la siesta, si es posible. Pero también es una persona viva en lo comercial, con espíritu emprendedor y razonablemente culta. A veces somos un poco provincianos, pero no tenemos esas exageraciones identitarias de las autonomías, un tema más relajado en Valencia, a pesar de que hay grupos bastante beligerantes. Cataluña alega para su independencia un tema económico. ¿Es cierto que está mejor que las demás autonomías?Las otras 16 autonomías están quebradas. Si Cataluña hubiera gestionado muy bien su economía y pudiera presentar números positivos, tendría un argumento gústenos o no. Pero están tan quebrados o más que los otros, de modo que no pueden presumir de nada.¿Qué explica el auge actual de la novela negra?En parte el fenómeno Stieg Larsson (Milennium) dentro del fenómeno de popularidad de la novela negra que vienen haciendo los escandinavos desde hace mucho tiempo y que, de pronto ha tenido mucha visibilidad y ha arrastrado a la novela negra de otros países. Ya sabemos que cuando algo funciona, se vuelve tendencia. A mí me gusta que tenga fuerza y vigor porque es un género espectacular, desde los clásicos como Poe hasta la novela negra norteamericana, latinoamericana y española, que siempre están reinventándose y difundiendo a través del Festival de la Novela Negra de Guijón.Tiene un libro cuyo título me parece fascinante: La Noche en que Frankestein leyó El Quijote. ¿Es ensayo?Es un híbrido: 24 relatos novelados sobre grandes escritores y escritoras de la literatura universal y al final un ensayo donde explico quiénes son. He creado un misterio para ver si los lectores averiguan a qué personajes estoy novelando, en medio de un paseo por la literatura universal. Ha funcionado muy bien y me han pedido una segunda parte sobre otros autores variopintos. ¿A quiénes incluyó en el primero y quiénes irán en el segundo?En este primero están por ejemplo Shakespeare, Dostoievski o Dumas y para el segundo preparo a Virgilio, Petrarca o Isaac Asimov, entre muchos otros. ¿Y cuáles son los temas?Le doy ejemplos, analizamos El Retrato de Dorian Gray y escuchamos a Bob Dylan o vemos Jane Eyre de Charlotte Brontë, Drácula de Bram Stoker, o llegamos a literatura y cine para ver la adaptación de ‘To have and have not’, de Hemingway, con guion de Faulkner y Hawks, protagonizada por Humphrey Bogart. Muy diferente la adaptación cinematográfica de la novela, muy diversa.Su afición por el cine es patente en sus novelas que son totalmente cinematográficas.Sí, soy un cinéfilo absoluto. Mis libros son verdaderas películas en las que uno ve lo que va a pasar. O dígame, no visualizó perfectamente la carrera de aurigas. En el siglo XXI no podemos escribir como en el siglo XIX olvidándonos del cine. Y le cuento un detalle simpático: a veces pregunto en clase quién ha leído una novela durante la última semana y, como estamos en estudios ingleses, hay uno que levanta la mano, gracias a Dios. Pero si pregunto quién ha visto una película, o una serie de televisión ayer, todos levantan la mano. Eso no lo podemos ignorar desde la escritura y no estoy pidiendo que convirtamos nuestras novelas en ‘video-clips’, pero creo que si sumamos a la narrativa parte de la técnica cinematográfica, podemos acercarla a más gente. Sin menoscabo, claro de que se pueda hacer una literatura diferente, introspectiva, reflexiva, que va para otro público, con otros fines y que es igual de valiosa, o más.Sobre política¿Qué opina de las pretensiones independentistas catalanas, estas últimas hoy retando de nuevo el gobierno de Rajoy?Opino que en una posible división perderemos todos. Yo respeto a Esquerra Republicana de Cataluña, que desde hace 40 años defiende, sin violencia, la independencia, porque eso es en lo que cree. Pero que alguien como Arturo Mass de Convèrgencia i Uniò, que nunca ha sido un partido independentista, se envuelva en la bandera patriótica catalana solo porque tenía que aplicar recortes económicos muy impopulares, me parece miserable.Es que como Maquiavelo le decía al Príncipe: “Busca enemigos exteriores”, Arturo Mass está diciendo que los recortes los está pidiendo Madrid, al que convierte en enemigo exterior. Eso esmiserable porque ha despertado una fiera que ahora será difícil de aplacar. Yo no sé qué va a pasar porque están muy radicalizados.

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