"Mi novela es un homenaje a Sañudo y su obra": Evelio Rosero

"Mi novela es un homenaje a Sañudo y su obra": Evelio Rosero

Junio 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Catalina Villa | Editora de Gaceta

Evelio Rosero, escritor bogotano ganador del Premio de Novela Nacional.

En 'La carroza de Bolívar', Premio Nacional de Novela 2014, Evelio Rosero muestra otra cara del Libertador mientras recuerda a este país de desmemoriados la Navidad Negra, una escalofriante masacre ocurrida en Pasto en 1822. El País recuerda esta entrevista realizada en el 2012 al autor.

Evelio Rosero tuvo, de niño, la misma imagen que de Simón Bolívar tenemos todos en el colegio: la de ese superhombre valiente, magnánimo si se quiere, que sobre su caballo blanco libró decenas de batallas para desatarnos, por fin, del yugo español. Hubo ruidos, sí, que amenazaron con empañar esa imagen impoluta del Libertador. Historias contadas aquí y allá por sus mayores en Pasto que dibujaban a un hombre altivo y cruel. Historias que, sin embargo, él escuchó con desdén.Sería sólo en 1988, al leer por primera vez la biografía que del adalid criollo escribió el historiador José Rafael Sañudo, que la figura de Simón Bolívar se derrumbaría irremediablemente ante sus ojos. Sobre todo al descubrir la crueldad de un hombre que fue capaz de ordenar la matanza de 800 indígenas y campesinos pastusos desarmados en 1822. Evelio Rosero tenía 30 años, ya era escritor, y el tema se le enquistó en el alma. Quiso entonces escribir una novela histórica sobre el caudillo nariñense Agustín Agualongo, a cuya cabeza Bolívar había puesto un precio. Pero fue un intento fallido. Sin embargo, la necesidad de escribir sobre esa época de la historia de su pueblo lo siguió persiguiendo año tras año. Durante veinte años supo “que tarde o temprano escribiría una novela sobre el tema”, recuerda. El momento sólo llegaría en el 2008, tras publicar ‘Los ejércitos’, una novela sobre la violencia que le mereció el Premio Tusquets y el Foreign Fiction Prize del diario británico The Independent. Tres años estuvo Rosero encarando a Bolívar, buscando la forma de abordarlo, encontrando el tono apropiado. “Hasta que se me apareció en algún sueño el doctor Justo Pastor Proceso López, que además de médico es historiador en sus ratos libres. Allí empezó todo”, confiesa. ‘La carroza de Bolívar’, así se llama la novela, relata la historia del doctor Proceso, un ginecólogo de 50 años, casado con Primavera, una mujer que ya no lo quiere y que tiene por hobby serle infiel. Con ella tiene dos hijas que también lo desprecian. Esa indiferencia hogareña, que se recrudece en un carnaval de Negros y Blancos en 1966, lo lleva a refugiarse en una obsesión que lo persigue desde hace años: desenmascar a Simón Bolívar y su nefasto paso por Pasto, una ciudad considerada por él “furiosamente enemiga de la república”. La forma que encuentra para hacerlo es encargando a un artesano la elaboración de una carroza, la carroza de Bolívar, en la que se mostrará al “mal llamado libertador” arrastrado por doce niñas -otra de sus oscuras debilidades-, en plenas fiestas de Carnaval.***Evelio Rosero no es un hombre de entrevistas. La finalidad del escritor, lo ha dicho mil veces, es comunicarse con su público a través de sus libros. Por eso prefiere estar lejos de la prensa. A raíz de la presentación de su libro en el Hay Festival, sin embargo, aceptó responder estas preguntas por correo electrónico. Aquí están sus repuestas. Cuando se habla de novela histórica siempre se vuelve sobre la misma discusión: ¿qué tanto es realidad y qué tanto es ficción?¿Cómo debe un lector acercarse a una novela histórica?En el caso de ‘La carroza de Bolìvar’ dejé explícito lo que corresponde a la historia, y lo que es ficción. Son dos historias paralelas: lo que ocurre a los personajes, en Pasto, 1966, y lo que ocurrió en Pasto en 1822, con el paso de Bolívar y los “libertadores” por el sur de Colombia. La novela va desenvolviendo estas dos vertientes de manera progresiva, y el lector sabrá a qué atenerse –por lo menos esa es mi esperanza. Sólo espero del lector su paciencia e indulgencia para adelantar las páginas donde el entrelazamiento de historia y ficción eran inevitables.Esta novela está soportada, casi en su totalidad, en las investigaciones que hizo el historiador José Rafael Sañudo sobre Bolívar. ¿Quién era Sañudo? ¿Por qué ese interés en Bolívar? José Rafael Sañudo fue sobre todo un historiador veraz: no era un historiador medroso, o al servicio de la historia oficial, no era ningún escritor zalamero, y no pretendió excusar –como tantos otros- los grandes y graves errores de Bolívar. La obra de Sañudo se sustenta en documentos, es objetiva a plenitud. Muchos han pretendido desvirtuar a Sañudo tildándolo de antibolivariano. Nada más lejos de la verdad. Y por supuesto, cuando Sañudo publicó su Bolívar, en 1925, la Academia Bolivariana y todas las academias cayeron sobre él, y procuraron rodearlo de silencio, desconociendo la magnitud de su trabajo. Eso no arredró a Sañudo; ya se lo esperaba, y siguió su vida y su obra contra viento y marea, a despecho de la estupidez humana –que tanto abunda entre nosotros.El episodio de la Navidad Negra vivida en Pasto en 1822 es escalofriante. ¿Qué tanto difiere el registro histórico de este hecho de la versión de José Rafael Sañudo?Siempre me enteré de ese hecho a través de la lectura de textos de historia, con muchas interpretaciones, algunas bastante superficiales, siempre excusando a Bolívar. Pero los nariñenses Sergio Elías Ortiz y José Rafael Sañudo me ubicaron muy bien, en los hechos, para lograr acceder a ellos de manera literaria. Nunca leí una novela o un cuento sobre ese suceso. Ese fue el gran reto. Describir esa carnicería mediante la literatura. El informe de la historia es árido, escueto. En eso se parece al periodismo: es un registro de muertos, pero el dolor y la injusticia no asoman por ninguna parte. Allí empieza la labor del novelista, y también el gran riesgo.Hay otra faceta, más oculta aún, y es la debilidad de Bolívar por las niñas. ¿Qué tan cierto es esto?Muchos historiadores, los de la corte de Bolívar, aluden a esta faceta de manera divertida, excusándolo siempre, o sin darle mayor importancia. En mi obra le doy la importancia que se merece. Allí empieza la personalidad de Bolívar.“Ya nadie recuerda en Pasto”, dice uno de sus personajes. Apela usted a ese mal que padecemos los colombianos: el del olvido... Hay una memoria “oficial”, que es la que se ha sucedido a través de los años, en las escuelas, en los colegios. Afortunadamente no es la única memoria. Hay trabajos serios, que siguen viviendo aunque se les haya relegado. El asunto es encontrarlos, redescubrirlos. Mi novela es un homenaje a Sañudo y su obra. También hay una memoria colectiva, que va quedando de padre a hijo. Esta memoria palidece, con el tiempo, pero sigue su camino, y aparece de manera espontánea. En Pasto, tarde o temprano, encontraremos a alguien que recuerda quién fue de verdad Bolívar, qué fue en realidad esa Navidad Negra, con la matanza de 800 indígenas y campesinos pastusos desarmados, y todo por órdenes de Bolívar.Usted dice que "Bolívar dio el desastroso ejemplo que se convertiría con el tiempo en cultura política colombiana"...Sí. Yo creo que toda esta realidad que nos rodea, la corrupción, el fratricidio, es de una u otra manera la consecuencia del nefasto ejemplo de Bolívar y sus sucesores, de todos los presidentes y sus gobiernos, uno por uno, sin excepción. Pensaron siempre en el poder, en su poder, más que en el pueblo. Jamás les interesó la industria y la educación, que es lo que libera de verdad a cualquier pueblo.La novela se desarrolla en medio de bellísimos, pero también melancólicos paisajes. Sin embargo, sucede en medio de la euforia del Carnaval de Negros y Blancos ¿Cómo describe la idiosincracia pastusa?Hay melancolía, en Pasto, como también alegría y una felicidad desmesurada. La idiosincrasia del pastuso apunta más al jolgorio y a la broma que a la desesperanza. Gracias al humor seguimos vivos. Naturalmente, nuestro paisaje es el andino, la quena, la flauta, la niebla y los riscos, pero en medio de todo se oye la risa más pura. Ojalá ese humor y esa risa se escuchen también en mi novela.Quedó satisfecho con el resultado? ¿A qué se ha dedicado estos meses posteriores a la terminación de la novela?Nunca he quedado satisfecho con el resultado de mis novelas. Siempre tengo la sensación de que no se pudo decir todo como se quería. Que hizo falta algo. Hay una gran incertidumbre personal, pero también la certeza de que se hizo lo que se pudo y que no vamos a pasarnos el resto de la vida escribiendo la misma novela. Tarde o temprano hay que poner el punto final, el definitivo. Y claro, tan pronto la novela quedó lejos de mí, publicada, en su propio barco, no tuve más alternativa que volver a la felicidad de la lectura, que esa sí es felicidad a plenitud, a diferencia de la escritura, y así seguiré, leyendo feliz, quién sabe hasta cuándo, mientras se aparece otra novela. El dato Evelio Rosero ha sido galardonado con varios premios que destacan su obra literaria:2008, Foreign Fiction Prize para ‘Los ejércitos’, otorgado por el diario británico The Independent en reconocimiento a la mejor obra traducida al inglés. 2006, Premio Tusquets de Novela para ‘Los ejércitos’.2006, Premio Nacional de Literatura otorgado por el Ministerio de Cultura como reconocimiento a toda una vida dedicada a la escritura.1982, Premio Iberoamericano de Libro de Cuentos Netzahualcóyotl por ‘Papá es santo y sabio’.

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