"Mi delirio es el cine": Carolina Ramírez, protagonista de Ciudad Delirio

Abril 04, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Liliana Bedoya S. -Reportera de El País

Hoy a las 10:00 a.m., en Icesi, habrá conversatorio de la película con el productor Diego Ramírez y los actores Carolina Ramírez y Jhon Alex Castillo.

La actriz caleña habla sobre ‘Ciudad Delirio’, la comedia romántica salsera que se estrena en cines el viernes 11 de abril.

Ciudad Delirio no fue un trabajo más, fue todo un regalo. Así define Carolina Ramírez su paso por la película hecha en Cali, dirigida por Chus Gutiérrez y que le dio la oportunidad de debutar como protagonista en cine. Dice que su papel de Angie le encantó porque, además de sus valores, “Es una persona común de Cali: una chica, dueña de una escuela de salsa y que atraviesa un delicado problema marital. Es cierto que se trata de un personaje muy blanco, pero tiene un sueño por cumplir y ese mensaje es muy útil en estos momentos para nosotros como sociedad”, anotó.Confiesa que el personaje le trajo noches en vela por cuenta del estrés que le producía compartir escena con reconocidas bailarinas, campeonas de salsa. Además fue un papel que dolió, porque revivió lesiones físicas de sus tiempos de bailarina clásica. Anotó que la película será la oportunidad perfecta para entender que “la salsa en Cali es un estilo de vida que tiene mucha gente en la ciudad; que detrás hay una industria, toda una vida que desconocemos. Solo cuando veamos que la salsa es una tradición, que es más que rumba, la miraremos con más respeto y entenderemos qué es ser bailarín”. En diálogo con El País, Carolina habló sobre su experiencia en el filme que anoche tuvo su Premiere en Cali y que el próximo viernes 11 de abril llegará a las pantallas de cine del país: ¿Cuál es su delirio?Mi delirio es el cine, vivir de él. ¿Vos te imaginás? (risas). Eso sí que es un delirio total. Si pudiera me dedicaba completamente, pero no en Hollywood porque no sé inglés, estoy vaga para aprenderlo. De hecho, cuando me aburro de estar repitiendo verbos y pronombres, mejor me voy a ver televisión.¿Qué envidia de Angie?Poder bailar. ¿Hay nostalgia por el baile?Ya no, pero sí la hubo. Yo soñaba con ser primera bailarina de una compañía de Europa, pero no lo logré porque me sobraban dos kilos de nalgas y me faltan 20 centímetros de pantorilla. Además, en la danza tuve momentos de mucho sacrificio, muy dolorosos. Es más, viví lesionada porque me rompí el menisco, tuve esguinces, tendinitis, de todo.¿Esos fantasmas físicos revivieron en sus arduos entrenamientos para la película?Todos. Me dolían cosas que yo no sabía que existían. Por ejemplo, al comienzo experimenté cansancio físico y tuve una contractura en el gemelo y no podía caminar. Luego, en un ensayo me le medí a hacer acrobacias, pero caí mal y me lesioné el dedo gordo del pie, que es vital para bailar salsa. Así que durante el rodaje mordí toalla, me llené de valor y me lo amarré con esparadrapo y seguí, para no parar el rodaje por un dedo.¿Cómo fue bailar al lado de campeonas de salsa que en la película figuran como sus alumnas?El susto fue horrible, no dormía. Esa fue mi mayor preocupación durante todo el proceso: si podía verme al nivel de estas chicas. No sólo en lo físico sino en la capacidad que tienen para expresarse en el escenario. No sé si lo logré porque ellas en el escenario se crecen, brillan y se lucen.Háblenos de esa relación que surge entre Angie y Ferney, el amigo gay de su personaje en el filme. La armamos desde el primer día del cásting, recuerdo que Ronald llegó muerto del susto y no es para menos: ser gay no es fácil en Cali y ser bailarín de salsa, menos. Su personaje se necesitaba porque la película es tan blanca que debía tener un ingrediente que le diera color. Chus (Gutiérrez, la directora de la película) estaba muy nerviosa porque creía que él no iba a poder hacerlo. Pero sus escenas fueron meritorias porque trabajamos para lograr que él pudiera hablar, porque no gesticulaba ni una palabra. Por cierto, ¿para qué sirve tener en la vida un amigo gay como Ferney? Creo que los gays son los máximo. Un amigo gay nunca te va a echar los perros, es como tener una buena amiga con tonalidad de hombre. Además, los gays tiene una manera especial de ver la vida, son sensibles y tienen una óptica mucho menos aburrida que la de los heterosexuales. En la película se insiste en la necesidad de seguir la intuición, ¿usted la sigue? No muchas veces, más bien poco. Pero cuando la he seguido me ha ido bien. Yo creo que estoy muy bien casada gracias a mi intuición (risas).¿Y se deja llevar por el corazón?Total. Soy muy sensible y emocionalmente muy activa, así que pienso mucho más con el corazón que con la cabeza, pero no me arrepiento porque las cosas que uno hace con el corazón son la únicas que valen la pena. A veces se les echa mucho ‘cacumen’ a las cosas y se deja de aprender. ¿Cómo va esa lista de cosas por hacer antes de morir? ¿Qué le falta?Ya cumplí la de cantar rancheras en ‘La hija del mariachi’, donde yo sí cantaba, aunque muy mal y nadie me oía. Y me faltan por hacer unas 20 películas más, como mínino. Ahora quiero hacer cine fuera de Colombia.

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