‘Marímbula’, el documental que Diana Kuellar trae al Festival de Cine de Cali

Noviembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
‘Marímbula’, el documental que Diana Kuellar trae al Festival de Cine de Cali

‘Marimbula’ es la crónica de un sueño que empieza en Palenque y termina en África.

Esta propuesta de la directora caleña muestra la historia de un joven de San Basilio de Palenque que quiere conocer el África. Este sábado tendrá dos funciones.

Diana Kuellar se le ocurrió cumplir el sueño de toda una comunidad: en San Basilio de Palenque, el primer pueblo libre de América, ubicado a 40 minutos de Cartagena, todos anhelan conocer África. En la comarca se cree incluso que cuando alguien muere, una de sus tres almas llega allá: a la tierra de donde provino su fundador, el esclavo que se rebeló contra la Corona y luchó por su libertad, Benkos Biohó. 

Pero quizá, dice Diana al teléfono –vive en Uruguay– aquello debió quedar en eso, en un sueño. Porque su documental, ‘Marimbula’, que narra la historia de un habitante de San Basilio de Palenque que llega hasta Senegal, es también la historia de un choque, de un desencanto: el África  que imaginan en San Basilio no se corresponde con lo que es África hoy. Allá, en vez de tambores, lo que se escucha son las oraciones de los musulmanes. Allá nadie sabe quién es Benkos Biohó, o que hubo días en que miles de africanos fueron enviados a América en condición de esclavos. 

Hoy San Basilio de Palenque es más importante de lo que suponemos: allí se guarda una parte de la historia de África, que África no tiene presente, decía Diana antes de llegar a Cali como invitada del Festival Internacional de Cine 

¿Quién es Diana Kuellar?

Quise hacer documentales, quise el cine y la comunicación social porque básicamente me gusta escribir, contar historias de la vida real. Aunque primero, me gusta leer. Leyendo me di cuenta de que me gustaba escribir, para después contar la vida a través de una cámara.

Aunque yo viví mi vida al revés. Cuando salí de la Universidad tenía un hijo. Entonces por cuestiones de sobrevivencia terminé siendo creativa de publicidad, pero no era lo que quería. En Barcelona viví 8 años e hice algunos documentales como directora y también como productora y guionista. 

Luego trabajé en la asistencia de dirección de la película ‘Perro come perro’, y eso me reafirmó en mi decisión de seguir haciendo documentales. El documental es una cosa muy  íntima, muy personal, en la que no hay necesidad de que participen equipos de 50 o 60 personas.

¿Cómo encontró la historia de San Basilio de Palenque?

Vivía en Barcelona y estaba desconectada  -físicamente- de Colombia. Pasé 4 años sin viajar al país, pero creo que el haberme ido hizo que tomara otra perspectiva y viera la realidad colombiana de otra manera. Y  antes que Palenque,  vino el tema del exilio. Hice un documental con Alfredo Molano sobre el tema.  Y en España sentía un dolorcito raro por Colombia, una nostalgia. Como esos amores de lejos. Entonces yo reflejé ese momento de mi vida a través de la historia de Alfredo Molano, quien  fue obligado a dejar el país.  Hice  ‘Amor de lejos’ sobre qué se siente estar lejos de tu patria, de lo que amas.

El documental con Alfredo Molano me hizo entender  Colombia y percibirla de una manera particular. Estaba empezando a reconciliarme con el país. Y fue cuando llegó un artículo a mis manos sobre San Basilio de Palenque. Era el año 2003, y lo que se sabía de Palenque era muy poco: era la tierra de  Pambelé, algo de la música y poco más.

 Y fue como un descubrimiento para mí: ¡El primer pueblo libre de América¡ Y me dije: la próxima vez que vaya a Colombia, voy a ir. Y así fue. En 2004 fui al país y me fui para allá mochileando. La gente me decía  que era peligroso, el tema de la seguridad en la época era complicado, sin embargo me animé. Fui con una amiga fotógrafa. 

Conocí a Palenque y establecí una relación muy cercana con sus líderes, como Basilia Pérez. Cuando regresé a España el pueblo seguía metido en mi cabeza. Entonces salió una convocatoria para hacer un documental y  escribí el proyecto  ‘Marimbula’.

¿Ganó la convocatoria?

No gané, y el proyecto quedó ahí. Luego me vinculé a Univalle y presenté ‘Marímbula’  como proyecto de investigación. En el 2010 me fui para el pueblo con un equipo de tres estudiantes y de ahí salieron varios productos. ‘Marímbula’ finalmente es  un proyecto transmedia, que tiene un montón de productos: un cortometraje que hicimos en 2010 que se llama ‘A dónde van las almas’, que es toda esa mitología que tienen los habitantes de San Basilio sobre África. Luego hice una videoinstalación, ‘El llamado de Benkos’, tres pantallas en U que te transportan a Palenque.    Y allí conocí a mis personajes en todo ese trabajo de investigación: Gabriel y Andris. Fue cuando se me afianzó esa idea del sueño que tienen ellos de ir al África. Y yo me fui pegando a ese sueño.

’Marimbula’ se podrá ver este sábado, 2:00 p.m., en la Sala 8 de Palmetto, y a las 7:30 p.m. en la Cinemateca La Tertulia.La película se hizo con recursos del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico.

¿Por qué en el pueblo sienten esa necesidad de conocer África?

 Es esa búsqueda de Palenque por sus raíces. Conocer a su mamá África. Metafóricamente, es como esa persona que no ha conocido a su mamá, a su familia. África es la mamá. Allá están los hermanos de los que descendieron y en San Basilio quieren conocerlos. La propuesta del documental es cumplir ese sueño. Que dos jóvenes de Palenque lleguen al África, a ver qué pasa.  

¿Y qué pasa cuando ocurre ese encuentro con África?

En esa búsqueda de encantararse con África ocurrió una sorpresa: habían cambiado las leyes de migración en Senegal y habían sacado una lista de 18 países que consideraban de alto riesgo, entre ellos Colombia. En el aeropuerto deportaron a uno de los protagonistas y a gran parte del equipo de producción. Fue el primer choque: como que esa familia que tanto has buscado te cierra la puerta. Esa fue la primera aterrizada en seco…

¿Y qué pasó entonces?

El grueso de la película es la vivencia del chico que sí entró y que luego se encuentra con un África muy diferente a lo que había soñado. No era el África de los tambores, o de los ritos religiosos. Senegal es un país mayoritariamente musulmán. Ahí ya te cambian muchas cosas. En vez de tambores, escuchas cantos musulmanes todo el tiempo. La música también es  diferente y el protagonista se va sintiendo defraudado, perplejo, porque además nadie sabe la historia de Benkos, del pueblo que fundó, nadie tiene presente la historia de la esclavitud de América.

En la película parece que no pasara nada, que el personaje va de un lugar a otro, pero va sucediendo una transformación interna  en él y una transformación mía como documentalista. Empiezo a hacerme preguntas: ¿Por qué quise hacer realidad ese sueño de quienes viven en San Basilio de Palenque si ese sueño tenía sentido en la medida en que se quedara así, como un sueño? Gabriel, el protagonista, ya es diferente al resto de los palenqueros porque él ya conoció África. En cambio el pueblo sigue soñando con África. Para ellos el sueño continúa. Para Gabriel, en cambio, terminar una cosa es la oportunidad de empezar algo nuevo. Esa es justamente la historia de Benkos. Alguien le dijo que si corría hacia el sur, en  Cartagena, llegaría a África. Obviamente no era así. Estaba cansado, así que decidió  terminar ese sueño y empezar algo nuevo: San Basilio de Palenque.

Diana Kuellar es comunicadora social de Univalle. En el 2000 inició su máster de documental de creación en Barcelona. Ahí se enfocó en el documental como género.
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