Manteca Blue y su primer disco, el sonido que le da un nuevo color a la música en Cali

Manteca Blue y su primer disco, el sonido que le da un nuevo color a la música en Cali

Julio 13, 2017 - 03:13 p.m. Por:
Ossiel Villada | Jefe de Redacción Online de El País
Manteca Blue

Daniel Gutiérrez en el piano, Javier Ocampo en el saxo, Felipe Medina en el bajo, Roger Torres en la trompeta, Julián Carvajal en la batería y Denilson Ibargüen en la percusión, integran ‘Manteca Blue’.

Foto: Cortesía Manteca Blue

Es una paradoja lamentable. Quizá nunca antes hubo en Cali tantos buenos músicos como los que existen hoy. Además de una maravillosa Orquesta Filarmónica, este pedazo de cielo es un enclave musical donde coexisten decenas de agrupaciones de salsa, bandas de rock, jazzistas, formaciones de música folclórica del Pacífico y de la región andina, boleristas, exponentes del pop, una creciente legión de exploradores del hip hop y tres orquestas en formato ‘big band’. Se cuentan por montones. Y muchos sorprenden por su talento, su versatilidad y su capacidad creativa. Pero, tristemente, la mayoría de ellos son desconocidos por gran parte de los caleños. ¿Por qué?

No tienen suficientes espacios donde mostrar su arte. No cuentan con suficiente ‘músculo’ para desarrollar proyectos de largo aliento. En esta ciudad que se acostumbra cada vez más a la nefasta cultura de la gratuidad nadie paga lo mínimo para apoyarlos. Los medios de comunicación poco les abren sus puertas. Y Cali no tiene grandes audiencias formadas para escuchar algo distinto a la mediocre programación de la radio comercial.

Por ello siempre será una gran noticia que, batallando contra todos esos obstáculos, alguien intente perpetuar en un disco las visiones e inquietudes que lo obligan a resistir y persistir en la ruta.

Y la primera noticia grata del año en ese sentido viene del proyecto Manteca Blue & The Latin Corner, sexteto dirigido por el joven pianista caleño Daniel Gutiérrez, que acaba de lanzar al mercado el primer trabajo discográfico de su historia.

Grabada a finales del año pasado en Cali, esta producción, titulada ‘¡Sí Suena!’, fue posible luego de que Manteca Blue ganara la Beca de Creación Musical del programa Estímulos, que convoca cada año la Secretaría de Cultura de Cali.

Y pone un punto alto en la escena de la música independiente en Colombia al iniciar este 2017.

Sus autores se han cuidado de clasificarlo bajo la etiqueta de Jazz y prefieren utilizar el ya manoseado término ‘Fusión’ para definir el espíritu de su creación.

Pero no tiene caso discutir sobre esas fronteras difusas. Lo cierto es que este disco hace un interesante recorrido por algunos estilos y tendencias que marcaron la evolución jazzística durante el último medio siglo, poniendo énfasis en el papel preponderante que tuvieron en ese proceso los ritmos procedentes de los tambores afrocaribeños.

Y ese simple hecho ya lo convierte en un interesante material didáctico para quien lo oye.

Por otro lado, escucharlo es también una forma de ser testigo del nacimiento oficial de un proyecto 100% caleño que tiene condiciones para evolucionar y dar el salto hacia niveles más altos en los próximos años. Porque Manteca Blue está integrado por músicos jóvenes, más no principiantes, que en su gran mayoría han sido fogueados ya en circuitos y proyectos internacionales.

‘Sí Suena’, como toda ópera prima, es un intento por buscar una voz propia. Pero también un compendio de las influencias que han marcado a sus creadores a lo largo de los años.

Manteca Blue suena en tiempo de clave. Pero no hay que confundirse. El suyo no es un ejercicio de repetición de esos montunos sencillos que muchos suelen asociar, de forma reduccionista y equivocada, con el Latin Jazz.

En sus nueve cortes aparecen referencias a un amplio abanico de géneros, artistas y propuestas que, de una u otra forma, fusionaron elementos de diversas culturas para crear sonidos nuevos en los que siempre hubo un elemento transversal: los tambores de África.

Así, el disco evoca por momentos los míticos sonidos de Weather Report, pero también las complejas armonías que distinguieron a Irakere. Oscila entre el Jazz Funk de Eumir Deodato y el Latin Soul de Ray Barreto o Joe Battan. El ‘modo Palmeriano’ aparece en algunos arreglos y el piano hace guiños por igual a leyendas como McCoy Tyner, Jorge Dalto o Noro Morales.

Tal vez por esa razón resulte conveniente para el oyente desprevenido comenzar a degustarlo por el corte número 2, titulado ‘Escúchame’, donde los metales se abren paso delicadamente hasta un sabroso cha cha chá.

O por la ‘Guajira para Eva’, del corte 7, que recrea la sabrosura del caminar de la mujer caleña. Por esa misma línea avanza el ‘McCoy Congo’, donde se pinta toda la alegría de una ciudad del caribe urbano que se mueve siempre en ritmo de clave.

El ‘Son Funkyao’, composición que recuerda las fusiones sicodélicas de Jazz, Funk y Rock que marcaron la escena estadounidense durante buena parte de los años 70, representa la otra faceta de este disco.

Daniel Gutiérrez en el piano, Javier Ocampo en el saxo, Felipe Medina en el bajo, Roger Torres en la trompeta, Julián Carvajal en la batería y Denilson Ibargüen en la percusión, integran ‘Manteca Blue’.

Ese sello también está presente en ‘Manteca Blue’, el tema con el que la banda le entrega su tarjeta de presentación personal al oyente.

Pero la cumbre más alta de ‘Sí Suena’ llega en el corte 4, con el ‘Blurrulao’ que Daniel Gutiérrez compuso hace ya un año en Alemania, mientras recordaba la gran fiesta del Festival Petronio Álvarez.

Es allí donde está la oscuridad necesaria para matizar este disco que por momentos parece brillar demasiado. Y es allí, en ese dolor que se baila, donde tal vez se deba buscar en el futuro la voz propia de Manteca Blue.

Daniel Gutiérrez

Daniel Gutiérrez, pianista de Manteca Blue.

Foto: El País

Más allá de la bella composición y el delicado arreglo que nos lleva de las calles de New Orleans a los callejones de Buenaventura, resalta la magistral conjunción que Denilson Ibargüen logra entre la percusión folclórica del Pacífico y la percusión tradicional de la banda.

El climax se mantiene en el corte número 5, donde Manteca Blue tiene como invitado especial a esa leyenda viva del Jazz Latino que es Edy Martínez. Un arreglo poderoso que rememora las armonías de Eddie Palmieri, y la sabiduría del legendario pianista nariñense, entregan una respuesta contundente a la pregunta que plantea el título del tema: ‘¿Sí suena?’

A partir de allí el disco se desliza suavemente hacia las influencias de otros ritmos, quizá más reconocidos por las nuevas audiencias.

‘Vamo a Hablar’, una bella letra cantada por ‘El Callegueso’ Jacobo Vélez, líder del proyecto ‘Mambanegra’ y uno de los fundadores originales de Manteca, pone el mambo que despierta el corazón de los timberos.

Y ‘Pa' que no muera la ilusión’, una síntesis de balada-reggae en la voz de Willian Angulo, cantante de Herencia de Timbiquí, cierra el disco con un toque suave y dulzón que tal vez resulte algo empalagoso para ciertos oídos más exigentes.

La suma final del disco refleja sentimiento y conocimiento. Un proyecto sin pretensiones arrogantes, pero también sin complejos limitantes, en el que un puñado de esos nuevos músicos de Cali se dio la libertad de plasmar su visión de los sonidos que les han ayudado a trasegar la vida. Es, ante todo, una obra hecha con alegría. Y eso, en estos tiempos grises, basta para agradecer que Manteca Blue... ¡Sí Suena!

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