Luis Felipe Valero, el personaje detrás de la escena salsera

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Él es responsable de inundar la escena salsera de la ciudad con canciones que las emisoras comerciales miran de reojo, pero que luego se ven obligadas a repetir una y otra vez. En Europa lo conocen como Dj Chino y en Cali como Luis Felipe Valero, el hombre detrás de SolarLatinClub.

Luis Felipe Valero, el personaje detrás de la escena salsera

Diciembre 26, 2012 - 12:00 a.m. Por:
GACETA
Luis Felipe Valero, el personaje detrás de la escena salsera

Luis Felipe Valero es conocido en Europa como Dj Chino, donde toca desde hace siete años.

Él es responsable de inundar la escena salsera de la ciudad con canciones que las emisoras comerciales miran de reojo, pero que luego se ven obligadas a repetir una y otra vez. En Europa lo conocen como Dj Chino y en Cali como Luis Felipe Valero, el hombre detrás de SolarLatinClub.

La escena, reconstruida con varias voces gozonas, ocurrió así: la pista de Nuestra Herencia, años atrás una famosa salsoteca del barrio El Poblado, en pleno distrito de Aguablanca, aguardaba por la canción que haría saltar de sus asientos a decenas de cinturas mulatas. Era de noche y era viernes. Quien estaba detrás del tocadiscos era un muchacho caleño de 34 años con un trabajo soñado: se gana la vida viajando por Europa, durante meses, pescando rarezas musicales que luego hace sonar en su ciudad.El tipo se hace llamar Dj Chino. Y el tipo esa noche de viernes hizo girar un tema pegajoso. “Abre que voy, caminado, abre que voy, echando un pie, abre que voy, cuidado con con los cayos, abre que voy, lo digo otra vez”... Resultado obvio: pista a reventar. Era la primera vez que Luis Felipe Valero, como se llama este tipo en realidad, hacía sonar esta canción en Cali. La había escuchado en Europa hacía unos pocos meses. Es interpretada por Miguel Enriques y su Salsón (no por Los Van Van, como muchos creen), una agrupación liderada por un músico cubano que desde Milán, Italia, produce salsa como si el asunto ocurriera en cualquier esquina de Puerto Rico o Nueva York.En las noches de Dj Chino, desde hace siete años, ocurren cosas así: tras una tanda de salsa conocida, de moda, de libreto, el hombre deja escapar alguna de esas canciones de agrupaciones e intérpretes con los que ha venido tropezando en los más de diez festivales especializados de salsa que frecuenta cada año en Europa y Estados Unidos. Usted, señor bailador, seguro no lo sabe, pero acá se lo contamos: gracias a Dj Chino, a oídos caleños llegaron temas como ‘Así no’, de Sonolux, orquesta radicada en California; ‘No te puedo querer’, tremenda descarga de La Sucursal S.A., una agrupación de Barcelona; ‘Hermano’, de El Timba, un dj que hace historia en la escena salsera de Italia y que quizás desconoce que su canción es himno, al otro lado del planeta, en las noches de Zaperoco. Nos trajo también ‘Fragilidad’, que en la voz de la cubana Milagros Piñera eclipsó la versión original que cantó Sting. O ‘La que manda’, de la orquesta Pa’ la Timba, que desde Suiza da cátedra de salsa para el resto de Europa. La historia de estos hallazgos —cuenta Luis Felipe— nace en 2005, cuando Dj Chino se radicó en Cali después de estudiar ingeniería mecánica en Stuttgart, Alemania, durante seis años, célebre por su industria automotriz. Sus primeros coqueteos con la música fueron con el rock. Y de eso tiene la culpa el vecino de su casa en Jamundí, Germán Salcedo, cuya colección rockera envidiaría cualquier ‘beatleniano’ o ‘rollingstoniano’ confeso. Los recuerdos de Luis Felipe viajan a las “tardes en las que hacíamos una especie de audiciones, degustando cada canción, preguntando por las voces de los cantantes y por los sonidos. Leyendo sobre las agrupaciones. En esa época aprendí a sentir de manera distinta la música”.Ya en Europa, aprendió a escapar de la soledad de ser un inmigrante en Alemania, frecuentando bares de música latina. Una de esas noches terminó en Zapata, discoteca fundada por el caleño Javier Arévalo. “Como siempre me gustó el baile, comencé a ir con más y más frecuencia, casi de lunes a viernes. Le dije a adiós a la ingeniería, no era lo mío; pero descubrí una conexión especial con la salsa, no con la que había escuchado desde ‘pelao’ en Cali. Era salsa distinta, de orquestas que curiosamente no habían llegado a Cali, pese a su fama de ser la capital salsera”. Pronto la curiosidad acabó convertida en oficio. Luis Felipe comezó a trabajar como Dj en Zapata, de la mano de otros djs de Portugal y de Perú que llegaban hasta el lugar con canciones interpretadas en francés o lenguas africanas. ¿Salsa ‘made in’ Europa? Sí, señor. “Fue toda una revelación: con ellos aprendí cómo encontrar más de esas canciones en Internet, pues ya para esa época Europa estaba muy sintonizada con la compra de música on line”. Entonces sucedió que el chico que había llegado hasta Alemania para convertirse en ingeniero regresó a Cali vestido de Dj, dispuesto a desafiar a los melómanos y las emisoras de esta ciudad que temían por el futuro de la salsa y que habían convertido en doctrina la idea de que lo mejor del género se había cocinado en los 60 y 70. Hay una discusión en el barrio...Le recuerdo a Luis Felipe la escena de Nuestra Herencia, la salsoteca de El Poblado. El tipo la evoca sin alterarse. Es que Dj Chino ya conoce la fórmula: el bailador caleño busca golpe y buena velocidad para bailar. “Así que cuando suelto una canción desconocida, sé que realmente va a pegar”.Fue eso lo que sucedió con ‘La oportunidad’, de la Orquesta Caviar que estrenó en la salsoteca Ciguaraya. Sonó, gustó, pegó. De esa salsoteca pasó a las demás y después a la radio comercial. Porque en el mundo de Dj Chino no funciona eso de la ‘payola’, ese peaje vergonzoso que cobran los locutores para convertir canciones en éxito. Luis Felipe lo tuvo así de claro desde que llegó de Europa a Cali. “Visité varias emisoras y en todas me cobraban por poner a sonar las canciones que había conseguido en Europa”.Ni más faltaba. De esa indignación nació www.solarlatinclub.com www.solarlatinclub.com en la que es posible degustar la música de este trotamundos. Esa que suena incomprensible —confiesa— a oídos de melómanos tradicionales. “Para mí no tiene sentido que se diga que la salsa está estancada. Lo que hay es un gran desconocimiento. Muchos acá se quedaron en la nostalgia de la Fania, en las voces de los clásicos, y creen que después de eso no se ha hecho nada que valga la pena. Creen que lo único bueno es lo que guardan en sus pastas. Por eso también muchas orquestas locales que hacen salsa de calidad suenan poco en su propia ciudad”.Sentado al pie de su computador, un Mac en el que cada mes puede almacenar hasta 2 mil canciones nuevas, Luis Felipe Valero a veces siente que lo suyo, de alguna forma, es hacer el trabajo sucio: “No siempre pasa que coloques un disco y la gente inmediatamente salga a bailar. Lo que sí sucede es que después te pregunten por el nombre de la canción, y que luego la escuches sonar en discotecas y las salas de las casas”.De eso se trata lo que sucede en el mundo de Dj Chino, el hombre que sabe escuchar: hacer sonar una canción hasta que ocurra lo inevitable... que guste y que pegue.

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