Luis, el historiador del Valle que recibirá una maestría a sus 92 años

Luis, el historiador del Valle que recibirá una maestría a sus 92 años

Agosto 21, 2017 - 11:40 p.m. Por:
Harold Cortés, del semillero de periodismo UAO- El País
Historiador

La tesis de su maestría se titula Presencia del Clero Católico en el Periodo Hispano y en el Cabildo de Cali. Próximamente Luis Antonio Cuéllar se graduará y espera ser uno de los primeros inscritos en el Doctorado de Historia, si la Universidad del Valle lo ofrece.

Oswaldo Páez / El País

ue un hombre de 92 años de edad decida estudiar un magíster en Historia con el rigor académico de una institución como la Universidad del Valle, dice mucho sobre la entereza que demuestran hombres y mujeres mayores de edad en nuestro país.

Luis Antonio Cuéllar, un hombre que a simple vista presagia un aire de humildad y franqueza, hace pensar que detrás de sus ojos brillantes y sonrisa tierna hay un mundo de historias por descubrir.

Cuando afirma que “no sentí pena de estudiar siendo viejo” y que, por el contrario, lo hizo para “dejar una valiosa lección a sus contemporáneos y a las nuevas generaciones”, es posible preguntarse: ¿qué hay detrás de esta historia de superación personal y amor por el estudio?

Miembro de una familia humilde establecida a las afueras de la zona urbana de Roldanillo, Valle, se inició como estudiante en una escuela en donde la historia de Colombia todavía cobraba un papel protagónico.
Tras realizar largas caminatas hacia su colegio, con el esfuerzo de quienes precisan pocas oportunidades económicas, Luis Antonio, con tan solo 5 años de edad, se enamoró de la historia que le contaba cada mañana su profesor. “Allí inició mi fascinación por la historia de Colombia. Fue una época muy bella”.

Pinturas y libros de los grandes políticos y militares como Santander, Bolívar, Nariño y Córdoba forjaron una pasión que se extendió nueve décadas hasta hoy, cuando su amor por la historia y por el estudio se hacen aún más presentes por su actual labor como presidente de la Academia de Historia de Cali.

“La personalidad de Nariño, un hombre guerrero y perseverante, siempre me cobró mucho afecto. Estudiar la historia de estos hombres me ha enseñado que hay que luchar. Y transmitir estos valores a la juventud”.

Internet, trasnocho y la memoria

La casa de Luis Antonio Cuéllar es un recinto de historias sobre el Valle del Cauca. En sus pasillos hay cuadros y retratos que guardan una parte de las narraciones que han forjado todo un departamento.

Desde el Libro de las Ciudades Confederadas de 1810 hasta su primera novela, La Tonga, la oficina de estudio de este recién egresado hace eco de las palabras de Albert Einsten: “nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.

Y es que, durante sus estudios de maestría, no faltaron trasnochos, amplias lecturas y análisis, como los que deben enfrentar los jóvenes universitarios. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación aun le desafían a actualizar sus conocimientos y métodos de estudio. Algo nada fácil para un hombre de su edad.

A pesar de ello, con la ayuda de su secretaria, una mujer carismática que organiza su agenda y le ayuda con sus investigaciones en internet, Luis Antonio Cuéllar logró sobrellevar las rigurosas jornadas académicas de un posgrado, hasta ser considerado como uno de los estudiantes más sobresalientes de su clase.

“Para mí no fue tan difícil estudiar porque yo fui profesor desde los 17 años; era un joven muy autodidacta”, comenta con seguridad. “Además, gracias a la especialización que realicé en enseñanza docente, aprendí informática, manejo de herramientas de computador e internet y eso me ayudó durante la maestría”.

A pesar de esto, confiesa en voz baja algunas de sus mayores dificultades: la vigilia, el cambio de horarios y la memoria. “En ocasiones me acostaba a las 4:00 de la mañana y me levantaba a las 12:00 del mediodía. Otras veces olvidaba los nombres de los personajes históricos que estudiaba. Eso para mí fue terrible. Pero estudié sin afanes, a mi ritmo”.

No en vano su evaluador de tesis, el doctor en historia Antonio José Echeverry, dice que este abogado, graduado como tal a los 55 años de edad, “es absolutamente dedicado, juicioso, consagrado, muy buen lector, con 92 años de conocimiento encima”, y suelta una risa como de admiración.

“Mi objetivo al ir a la Universidad del Valle era conocer cómo interpretar la historia, teniendo en cuenta su contexto y su época”, dice con una lucidez que no suele apreciarse en personas de su edad.

Para rescatar la historia

A pocos meses de recibir su título como Magíster en Historia en una ceremonia de graduación, Luis Antonio Cuéllar explica, con una sonrisa invencible, que “el magíster fue una oportunidad para acercar a la Academia de Historia de Cali con la Universidad del Valle y así crear los semilleros de historia”.

Sus siguientes proyectos son ambiciosos, como los de cada uno de los próceres de la independencia de Colombia que admiraba en su niñez.
Agustín Conde Quintero, miembro de la Academia de Historia y exprofesor en distinguidos colegios de la ciudad, lo confirma: “Él es un hombre que cree en la creación de una nueva generación que estudie, investigue y crea en su historia. Su trabajo está enfocado en la creación de semilleros para que las personas tengan amor a su propia tierra, al Valle del Cauca, a sus costumbres y patrimonio cultural. Luis Antonio es un ejemplo de perseverancia”.

“Mi padre siempre ha sido una persona de una nobleza indeclinable”, comenta su hijo, Augusto Cuéllar. “No despierta si no simpatía. Su gran fortaleza es que tiene una credibilidad a toda prueba. Esto es una gran ventaja para consolidar sus proyectos de Historia en el Valle del Cauca”.

A pesar de que sus pasos son lentos y en ocasiones el sol de la tarde le asfixia, quiere ser el fundador del doctorado en Historia de la Universidad del Valle que espera iniciar en los próximos años, el cual le permitirá acceder a documentos históricos en Sevilla, España, que, según explica, destacan la importancia histórica de las ciudades confederadas de 1811 para la independencia de Colombia.

Su tesis

Demostrar que “el meridiano de la independencia de Colombia” pasó primero por Santiago de Cali mediante la labor del primer mártir de la independencia, Joaquín de Cayzedo y Cuero, es el trabajo de tesis de Luis Antonio Cuéllar.

Ante todo pronóstico histórico y desafío de interpretación, este hombre lucha por demostrar científicamente que el 3 de julio de 1811 y el acta de las ciudades confederadas, son el primer movimiento de independencia del país.

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