La visión de Gabriel García Márquez sobre sus diez grandes obras literarias

Abril 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

En numerosas entrevistas, Gabriel García Márquez habló de sus novelas. Vale la pena recuperar la visión de su obra y anécdotas de su redacción.

‘La hojarasca’ (1955)“Gasté un año en escribirla. Fue enviada a Editorial Losada en Buenos Aires junto a ‘El Cristo de espaldas’ de Caballero Calderón, para seleccionar una. Escogieron la de Caballero y los originales de ‘La hojarasca’ me fueron devueltos con una nota en la que me comunicaban que mi obra exigía un gran esfuerzo de los lectores para comprenderla y que ese esfuerzo no se compadecía con la calidad literaria. ‘La hojarasca’ que fue a Buenos Aires era más extensa que la que he publicado. Comprendí como yo había confundido faltar con sobrar”. ‘El Colombiano’, 16 de junio de 1955.‘El coronel no tiene quién le escriba’ (1961)“Terminé el libro en 1957, en París, y le mandé los originales a Germán Vargas para que los leyera. Pero se los dio a Jorge Gaitán Durán, y éste los publicó en la revista ‘Mito’. Dos años después, estando en el Hotel Prado, en Barranquilla, le dije a un botones que me solicitara una llamada a Bogotá porque tenía que pedirle plata a mi señora. Alberto Aguirre, un editor antioqueño que estaba ahí, me dijo que no le pusiera sebo a mi señora, y que más bien él me daba $500 por el cuento ese que había aparecido en ‘Mito’, y hasta la fecha". Charla con Daniel Samper, diciembre de 1968.‘La mala hora’ (1962)“La mala hora’ tiene un cuadro demasiado pequeño, casi se puede fechar. En la historia de la literatura colombiana interesará más como trabajo técnico que como otra cosa. Pretende ser una novela de la violencia y no alcanza a serlo por completo; pretende ser una denuncia y no lo es completamente. Y todo eso que trataba de hacer conscientemente en ‘La mala hora’, está muchísimo mejor hecho en ‘Cien años de soledad’ y en ‘El otoño del patriarca’, sin estar tratándolo de hacer, sino contando con todos los huevos la vida que uno está viviendo. ‘El Manifiesto’, Caracas, octubre 13 de 1977.‘Cien años de soledad’ (1967)“Toda buena novela es una adivinanza del mundo. Los críticos han asumido la grave responsabilidad de descifrarlas. Mi conclusión es que ningún crítico podrá transmitir a los lectores una visión real de ‘Cien años de soledad’ mientras no renuncie a su caparazón de pontífice y parta de la base evidente de que esa novela carece por completo de seriedad. Esto lo hice a conciencia, aburrido de tantos relatos pedantes, de tantos cuentos providenciales, de tantas novelas que no tratan de contar una historia, sino de tumbar el gobierno”.Editorial Azur, España, mayo de 1968.‘El otoño del patriarca’ (1975)“En realidad, muy pocos novelistas latinoamericanos hemos resistido al tema del dictador, y hasta don Ramón del Valle Inclán nos pisó los terrenos con ‘El tirano Banderas’. ‘Pedro Páramo’, visto con cuidado, es la novela de un dictador. Creo que pasarán muchos años antes de que el asunto deje de interesarnos y es natural, porque el dictador feudal es el único personaje mítico que ha producido hasta ahora América Latina. Y no tengo planes para escribir más novelas. Mi preocupación inmediata es escribir reportajes políticos”. ‘Visión’, México, 16 de febrero de 1975.‘Crónica de una muerte anunciada’ (1981)“En esta novela la represión está terriblemente dramatizada, al punto de que a un hombre lo matan por la simple sospecha de que desvirginó a una mujer, cosas que son absolutamente estúpidas ahora. La nueva generación se queda perpleja cuando uno le dice que esa novela está basada en un hecho real. Me pregunto si sienten las mismas emociones, lo que nos causaba a nosotros esa clandestinidad”. ‘El Periodista’, Buenos Aires, 1985.“Es, de todos mis libros, aquel que resultó ser más parecido a lo que yo quería decir”. Radio Habana, Cuba, 1983.‘El amor en los tiempos del cólera’ (1987)“El personaje de Jeremiah Saint-Amour no es un personaje para nosotros sino para el doctor Juvenal Urbano. Existe en función de él y de su muerte. Es algo que le ocurrió al doctor Juvenal Urbano. Seis o siete horas antes de su muerte, era lo único que tenía ese personaje. Ahora este personaje, a muchos lectores, los deja con un gran deseo de saber algo más de él, pero es inconcluso. Su única función en la novela es producir un impacto en la vida del doctor Juvenal Urbano, precisamente el día en que va a morir”. (Entrevista en Todelar, el 24 de febrero de 1986).‘El general en su laberinto’ (1989)“Éste es el único libro con el que estoy absolutamente tranquilo. En ninguno había trabajado tanto. Es el libro tal como lo quería escribir. Estoy absolutamente seguro de que Bolívar era así. Es una novela total. El hecho de que no hubiera documentación me hizo sentir cómodo. El hecho de que fuera novela me permitía meterme en la cabeza de Bolívar. Pero llegué al convencimiento de que he escrito una biografía de Bolívar, en el sentido de que creo que esa era su personalidad. La novela tiene libertad absoluta”. Charla con María Elvira Samper, marzo de 1989.‘Del amor y otros demonios’ (1994)“Con ninguno de mis libros me he sentido tan inseguro como con esta novela. Ha sido algo distinto. Ocurrió algo que nunca me había pasado. En muchas partes del libro era éste el que me manejaba a mí, y no al revés, eso me dio una gran inseguridad. Hice once versiones diferentes y corregí seis pruebas completas de imprenta. Mis amigos me convencieron. Dijeron que les había gustado mucho. Hubo quien dijo, incluso, que es mejor que ‘Cien años de soledad’, novela, por cierto, que detesto. Estoy contento con ‘Del amor y otros demonios’. ‘El País’, Madrid, abril 17 de 1994.‘Memoria de mis putas tristes’ (2004)“Tampoco estaba en el programa. En realidad, proviene de un programa anterior: había pensado una serie de relatos en ambientes prostibularios, de ese tipo. Hace tiempo escribí cuatro o cinco historias, pero la única que me gustó fue la última y me di cuenta de que el tema no daba para tanto, de que lo que realmente andaba buscando era aquello, así que decidí prescindir de las primeras y publicar la última de manera independiente. La gente debe saber que, si publico algo más, será porque valga la pena”. ‘La Vanguardia’, Barcelona, España, 29 de enero de 2006.

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