La sacerdotisa del soul

La sacerdotisa del soul

Julio 26, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez* | Especial para GACETA
La sacerdotisa del soul

El documental ‘¿Qué pasó, señorita Simone?’ producido por Netflix y estrenado en el pasado Festival de Cine de Berlín, muestra la tormentosa vida de la cantante Nina Simone. Su directora Liz Garbus mezcló entrevistas originales, conciertos, archivos personales y testimonios actuales, logrando una película excepcional.

Eunice Kathleen Waymon tenía cuatro años cuando tocó un piano por primera vez y supo que su destino estaría atado a esas teclas. En el instrumento sucedió algo parecido y se entregó por completo a aquellos dedos talentosos que habían sabido sacar los mejor de si en su primer encuentro. Entonces se propuso no dejarla ir… y así fue.

Aquella descarga de amor a primera vista empezaría a crecer con los meses venideros, en los que aquella niña de Carolina del Norte azotaría a puro oído e intuición el piano, logrando animar a los fervorosos creyentes que asistían a los cultos de la iglesia metodista en la que su madre era pastora. Poco después llegaría una mujer que se ofrecería a ser su maestra. Ella era blanca, por cierto, la niña era afroamericana.

Este ‘detalle’ lo cambia todo, porque tener la piel oscura en la Estados Unidos de 1940 era motivo suficiente para no tener derecho a nada. La niña lo sabía, su madre se lo había dicho bien claro: sí quería soñar una vida distinta para ella tenía que luchar duro y el piano sería su única manera. A partir de ese momento se olvidó de todo, incluso de ella y mientras crecía, y los niños a su alrededor seguían siendo niños, ella solo tocaba. Una, dos, cinco, ocho horas al día, y se prometía en el silencio que llegaría ser famosa: La primera concertista de color que tocaría música clásica en el Carnegie Hall de Nueva York. Y lo consiguió, pero no de la manera que ella quería. Tampoco tocando a Brahms.

La historia que tiene los tintes para ser una gran película de amor, va por otro lado. En realidad es la vida de quien años después, cuando trabajaba en un club nocturno de Atlantic City tuvo que cambiarse el nombre para no tener líos con su mamá. Entonces empezó a llamarse Nina Simone y su suerte estaba echada.

El documental ¿Qué pasó, señorita Simone? (‘What happened, Miss Simone?’) que lleva poco más de un mes en la plataforma de Netflix, tuvo su paso por varios festivales de cine en los que generó gran empatía por la cantante ya fallecida, a quienes muchos conocieron por su música pero que desconocen por completó la vida que llevó.

La película, dirigida por la documentalista Liz Garbus (‘Bobby Fischer contra el mundo’, ‘Amor, Marilyn’) es producto de una gran investigación que incluye extractos de más de cien entrevistas inéditas, conciertos y audios de la cantante conocida por muchos como ‘La sacerdotisa del soul’. Así es la misma Nina quien narra algunos de los momentos de su vida como si fueran otras de sus composiciones. Incluso accedemos a apartes de sus diarios, notas y fotografías personales.

La suya no fue una carrera fácil y durante toda su vida tendría que pagar con sangre, lágrimas, aplausos y censuras la osadía de ser una cantante polémica en una época en la que ser oscuro te excluía de cualquier derecho. Como aquella vez cuando era niña y en un concierto se negó a tocar hasta que sus padres no pudieran sentarse en las sillas de adelante, o cuando tuvo que aceptar con amargura que le negaran la beca a estudiar piano en Nueva York aún sabiendo que había hecho todos los méritos para hacerlo.

Mientras el documental avanza en medio de entrevistas y conciertos, también escuchamos a muchos de los que fueron importantes en su vida, los músicos con los que compartió escenario y su hija, Lisa Simone Kelly. Del escenario a la vida privada, aquella que Nina consignó en sus diarios y en su cartas llenas de proyectos, frustraciones y culpa.

Resulta imposible comprender la carrera de una artista sin ver su vida personal, de ahí que esta película camine entre el cielo y infierno llevándonos a la profundidad de los sentimientos, de la misma manera que lo hacen sus canciones. Una cantante que sabía que debía trabajar el doble que las demás si quería tenerlo todo y que era alentada por su marido quién manejaba su carrera.

Con los éxitos, los conciertos y el dinero, llegarían y se irían las disqueras, pero ella siempre estuvo allí: atenta, observando cómo podía comprar aquello que antes le fue negado mientras a sus iguales nada les era permitido. Por eso cuando llegó el momento de tomar una postura política no lo dudó y se convirtió en una activista de los derechos civiles y transformó sus canciones en verdaderos instrumentos.

Aquella postura de decir siempre lo que tanto le aquejaba quedo plasmada en muchas de sus canciones y por supuesto en ‘Mississippi Goddam’ y le valió que muchos le dieran la espalda. A ella parecía no importarle y acompañada de los líderes políticos de la época (Martin Luther King, Medgar Evers y Malcon X) y de otros artistas siguió adelante, pasando los límites de la razón.

‘¿Qué pasó, señorita Simone?’ no solo proporciona una extensa mirada al mundo exterior de la cantante, también explica qué fue lo que sucedió con aquella mujer que empezó a eclipsarse ante la indiferencia de muchos que la juzgaban con ligereza.

Para el espectador ansioso de la música sin compromisos esta es una pieza difícil de digerir, sin duda. Pero es ante todo un tesoro que nos permite comprender la postura de una artista verdadera, íntegra y compleja cerca y lejos del piano. @kayarojas / Docente UAO

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