La ópera volvió a escucharse en el Festival de Música de Cartagena

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Culminó el VIII Festival Internacional de Música de Cartagena. El evento trajo de nuevo la ópera a La Heroica luego de 60 años. Borodin, Orpheus y las hermanas Labéque, entre lo mejor.

La ópera volvió a escucharse en el Festival de Música de Cartagena

Enero 13, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel, enviado especial *

Culminó el VIII Festival Internacional de Música de Cartagena. El evento trajo de nuevo la ópera a La Heroica luego de 60 años. Borodin, Orpheus y las hermanas Labéque, entre lo mejor.

Como si fuera una fábula o una historia fantástica, el Festival Internacional de Música de Cartagena logró en su octava versión volver a presentar ópera en el Teatro Adolfo Mejía después de más de 60 años.Y más aún, lo hizo con un montaje propio, La Cenicienta, de Gioacchino Rossini, que conmovió a los asistentes que abarrotaron este patrimonial recinto, en el estreno el viernes pasado y su función de ayer domingo, en el cierre del evento.Fueron tres horas de teatro y música que compensó con creces la sequía operática en La Heroica, en un proyecto que implicó recuperar el foso de la orquesta del teatro que estaba abandonado y servía de bodega y un trabajo a contrarreloj de los directores del proyecto, el maestro Rinaldo Alessandrini en la dirección musical y Jacop Spirel, en la puesta escénica.Junto a ellos el coro de la Ópera de Colombia que hizo despliegue de talento vocal y teatral; la Filarmónica Joven de Colombia que mostró el altísimo nivel de las nuevas generaciones de músicos académicos en el país y un reparto de actores encabezados por la mezzosoprano Daniela Pini, el tenor Javier Camarena, el barítono bufo Luciano Di Pasquale, y el barítono Roberto De Candia, entre otros.Todo ello para narrar la historia de esta Cenicienta, que en Rossini conserva en el fondo los ideales y argumentos del relato original pero, con algunas variaciones. En esta obra la protagonista se llama Angelina, y en vez de madrastra tiene un padrastro acompañado de sus dos hijas, tampoco hay hada madrina. En su lugar hay un tutor que se encarga de ayudar a la humilde hijastra y en vez de zapatilla de cristal hay un brazalete.Al final sonó la ovación más larga y emocionada que en opinión de muchos jamás se había sentido en las ocho ediciones del festival. Jacop Spirel, el director escénico, destacó el trabajo realizado por el Coro de la Ópera de Colombia. “Ha sido muy interesante conocer todos estos jóvenes con mucho talento. Nos divertimos mucho durante los ensayos, fue un proceso creativo muy rápido y estimulante. Son jóvenes con mucha iniciativa y capacidad”.Entre tanto, el director musical, el maestro Alessandrini, elogió el trabajo realizado por los músicos de la Filarmónica Joven de Colombia. “Fue interesante trabajar con ellos porque nunca habían tocado una ópera. Hubo que enseñarles sobre esa relación que ellos tienen con lo que sucede en la escena desde el foso que es muy sutil. Me sorprendieron, porque muchos de los detalles que había que estar corrigiendo en el ensayo, durante el estreno no aparecieron, por el contrario, mostraron energía y el orgullo de estar haciendo parte de esta causa. La orquesta tocó con la sutileza y la energía necesaria”, acotó el director musical.El último día del festival se cerró con el concierto de Jóvenes Talentos en la Capilla de Santa Clara, recinto colonial que estuvo a reventar para ver al pianista Julián Pernett, el intérprete de corno, Kevin López, la soprano Julieth Lozano y a la violonchelista Ana Isabel Zorro. Los cuatro músicos fueron ovacionados por los asistentes y pusieron en evidencia una de las razones de ser de este Festival, mostrar la nueva sangre musical del país. El evento cerró así una semana de arte, virtuosismo, emoción y pasión melódica.Lo mejor del FestivalAplausos para estos artistas. El talento demostrado por el tenor mexicano Javier Camaren en el papel de Don Ramiro en la ópera Cenicienta, al igual que la Mezzosoprano Daniela Pini y el barítono Roberto De Candia.La presencia del cuarteto Borodin, de Rusia, una de las tradiciones musicales más antiguas y respetadas del mundo, cuyos músicos demostraron su talento y entrega en cada concierto.La orquesta de Cámara Orpheus, que respondió a las expectativas del exigente público en Cartagena con su propuesta de una orquesta sin director.Rodolfo Mederos y su pasión en la interpretación del bandoneón en ‘Del amor’, propuesta que combina tangos compuestos por él y poemas de Juan Gelman.Los talleres magistrales, de luthería y los conversatorios con los músicos invitados.

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