La ilustradora que sorprende a Europa

Enero 24, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción GACETA
La ilustradora que sorprende a Europa

“Cuando buscaba el título de la novela quería ponerle algo corto, sonoro. Me puse a pensar en mi experiencia en Alemania y se me vino a la cabeza el chucrut, una comida”.

Con 26 años, la española Ana Sainz es uno de los referentes del cómic. Su primera novela gráfica ‘Chucrut’, ganó el premio Fnac – Salamandra Graphic. Antes, ya ilustraba el libro ‘Aquí viven los leones’, de Savater y su esposa, Sara Torres. Invitada al Hay Festival, Ana habló con GACETA.

El plan parecía perfecto: Ana Sainz Quesada se dedicaría a escribir; su tío, que era editor, editaría sus obras; su padre, propietario de una librería en Palma de Mallorca, los vendería. No había pierde.

El plan perfecto, como todo lo que parece perfecto, no resultó como se pensaba. De repente, en la librería de su padre, Ana empezó a interesarse por los cómics, las novelas gráficas. Y cuando llegó a la adolescencia tuvo un instinto: lo que en realidad quería hacer en la vida era dibujar.

Así que ingresó al bachillerato artístico, primero, después cursó  la carrera de Bellas Artes en Barcelona, luego se especializó en ilustración y de a poco se ha convertido en uno de los referentes del género en Europa. Su tío, por cierto, ahora trabaja en asuntos distintos a la edición. 

La primera novela gráfica de Ana, ‘Chucrut’,  en todo caso, obtuvo el premio Fnac Salamandra Graphic, uno de los más importantes de España; que entrega diez mil euros.

Antes de ello, cuando  estaba recién graduada y sin trabajo incluso, el escritor Fernando Savater y su esposa Sara Torres  advirtieron su talento y le pidieron ser la ilustradora del libro que realizaron juntos: ‘Aquí viven los leones’. Sara, sin embargo, no lo alcanzó a ver impreso. En julio de 2015 falleció y Savater dijo: “con este me despido, no creo que vuelva a escribir libros”.

Invitada al Hay Festival de Cartagena,  Ana Sainz habló con GACETA de aquella experiencia y de la novela gráfica como método - ¿infalible? -  para seducir lectores.

Primero  una curiosidad: ¿Qué significa ‘Anapurna’? ¿Por qué firmas tus ilustraciones con ese nombre?

El nombre de ‘Anapurna’ tiene raíces en la infancia. Cuando era pequeñita yo rebauticé a mi tío. Le puse ‘Babo’. Y él a su vez me rebautizó ‘Anapurna’.  En casa me llaman así, fue algo que se extendió a la familia. Y es un nombre que me ha gustado mucho, me parece muy poético. 

‘Chucrut’, tu primera novela gráfica,  habla sobre la muerte. ¿Cuál es la historia?

Es la historia de una chica joven que se marcha a Alemania a hacer una pasantía en un taller de grabado y bueno, ella no es como cualquier estudiante porque  se marcha teniendo una situación personal difícil, que es la muerte de su padre. Su padre acaba de morir y ella se marcha a estudiar. Entonces llega a Alemania, y se va  vivir con una anciana,  para ahorrarse el alquiler, y en apariencia esta mujer es muy amable, muy simpática pero Sara, que es el nombre de la protagonista, se empieza a dar cuenta de que ocurren cosas raras. La mujer se encierra en el sótano, se escuchan ruidos en la casa, e inicia una trama de misterio en la que se desarrolla la novela. Pero  sí,  es una historia sobre la muerte. La historia de cómo se vive un duelo.

Esa es, un poco, tu propia historia.

Sí, tiene una parte autobiográfica, pero no me gusta decir que la novela es autobiográfica porque  no lo es.  Pero sí está basada en una experiencia personal que fue la muerte de mi padre e irme a estudiar a Alemania. Pero el resto no lo es. Si tuviera que decir que  es una autobiografía podría decir que todo lo que hago es una autobiografía, porque mi trabajo suele partir de alguna experiencia propia o de alguna motivación personal. Para un artista es  complicado hablar sobre algo que no le toque o que no le interese.

A propósito, ¿cómo surgen los temas en su caso? ¿Cómo se da el proceso creativo?

Me gusta tomar una experiencia que quizá pueda ser muy cotidiana y luego  adecuarla un poco a lo que a mí me interesa contar. Y me gusta trabajar de maneras diferentes. No tengo un proceso  mecanizado. Los proyectos los hago de manera distinta, atendiendo sus necesidades. Me gusta trabajar mucho con grafito, la acuarela, es algo así como mi zona de confort, pero me gusta trabajar también con lápices de colores, rotuladores, en fin. Aunque tengo un estilo propio, es bastante maleable dependiendo del proyecto al que me enfrente.

¿Por qué hacer novelas gráficas y no, digamos, novelas tradicionales? ¿Cuál es el poder del género?

Yo considero que lo interesante de la novela gráfica es precisamente – al menos para mí – que me permite unir mis dos pasiones: el dibujo y la literatura. Y considero que es un género muy interesante porque es un tipo de narración  que se puede acercar a lo cinematográfico, pero también se puede decir que es algo totalmente opuesto y experimental. Y al combinar dos cosas – dibujo y escritura - te permite un grado de experimentación mayor. 

También considero que la novela gráfica, el cómic, es una buena iniciación para algunos lectores. Lamentablemente, al menos en mi país, se lee poco y considero que la novela gráfica es una buena manera de iniciarse en la lectura porque es más  fluido, más sencillo, que leer una novela convencional. Por eso están triunfando las adaptaciones de obras  clásicas   a novelas  gráficas, o las biografías. 

Así que es una forma de seducir a un público más amplio porque amplías el abanico, lo haces más accesible a un niño, por ejemplo. Las novelas gráficas son una buena manera de introducir a los niños en el mundo de la literatura. 

¿Se puede vivir del género? ¿Cuál es la actualidad de los artistas dedicados al cómic en España?

La sensación que me da es que en los últimos años el cómic se ha vuelto bastante accesible para todos y se ha abierto un mercado bastante amplio. Si que es verdad que hace 25 años era mucho más difícil. Recuerdo que mi padre tuvo la primera librería de cómics en  Palma de Mallorca, de donde yo soy, y bueno, era como donde iba toda la gente a la que le interesaban los cómics, que era minoritaria. Ahora en la mayoría de librerías siempre hay una sección de cómics. Yo creo que eso es un símbolo de algo, un símbolo de que cada vez le está llegando a más gente y que cada vez más gente se dedica a ello. Si hay esta oferta es porque hay una demanda. 

Pero es cierto que  hay pocas personas que puedan vivir única y exclusivamente de dibujar cómics. Se pueden contar con los dedos de, quizá, una mano. Es un mundo complicado, los adelantos son muy bajos, y es un trabajo que requiere muchísimo tiempo. Entonces claro, si tu tienes que estar seis, ocho meses, dibujando una novela gráfica, o un año entero, por el que  te dan un adelanto de 1500 euros, no te basta. Es imposible. Así que no se puede negar que es un mundo difícil, pero intento ser optimista. Espero que la profesión se reconozca como se debe.

Y en tu caso has contado con la suerte de ser la ilustradora de escritores como Fernando Savater. ¿Cómo fue esa experiencia? 

La verdad es que es un gusto, yo estoy muy contenta y muy agradecida. Fernando y Sara, su esposa,  confiaron en mí sin yo tener nada publicado. Sin tener ningún nombre ni nada. Yo acababa de salir de la carrera de Bellas Artes, estaba sin trabajo y    ellos me ofrecieron una oportunidad que para mí ha sido muy importante. Y el trato con ellos pues fue fantástico, son personas a las que les quiero mucho. Por eso me apena muchísimo que Sara no haya podido ver el libro al final, porque falleció. Es  una cosa que particularmente me duele. Fernando y Sara trabajaron juntos en este proyecto tan interesante.  Fernando iba escribiendo el libro, hacía los viajes, y a mí me iba llegando la información. El libro, ‘Aquí viven los leones’, es como un viaje a las guaridas de los grandes escritores. 

Y ahora vas a mostrar tu trabajo en Colombia, durante el Hay Festival. Esa es otra suerte... 

Sí. Es la primera vez que viajo a Latinoamérica. La idea, además de mostrar mi trabajo, explicar desde mi punto de vista lo que se supone significa ser ilustrador,  es ojalá animar  a quien quiera hacerlo, a quien vea el oficio como una posible salida. Porque yo lo sigo diciendo: pese a las dificultades que tiene, esta es una de las profesiones más bonitas que existen.

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