'La conexión Bogotá', crónicas de la red de ladrones colombianos en Argentina

Diciembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Por Santiago Cruz Hoyos | Periodista de GACETA

Entre 2011 y 2012, en Buenos Aires comenzaron a suceder robos de apartamentos cometidos por ladrones colombianos. El periodista Nahuel Gallotta se preguntó por qué. El resultado es un libro que acaba de lanzarse: ‘La conexión Bogotá’.

I

Yo me crié con ladrones. Viví rodeado de ellos. Como en este, mi primer libro en el que narro las historias de los ladrones colombianos en Argentina: ‘La conexión Bogotá’. Creo que fue la curiosidad la que me llevó a querer entender por qué alguien decide ser un delincuente en vez de un trabajador. Si yo no lo fui, si no me convertí en un ladrón más, fue por mi familia y por tener mucha personalidad. Soy de un barrio de Buenos Aires llamado Villa Devoto.

Además, desde muy pibe me atrajo la escritura. Yo digo que soy periodista, pero lo soy porque básicamente me gusta escribir. Nunca trabajé en televisión, y si trabajé en radio fue para escribir. Hacía guiones. Lo que me seduce es contar historias, no el periodismo de oficina. Yo prácticamente no tengo experiencia alguna en una redacción estando sentado y levantando el teléfono. Ese es parte del orgullo de mi libro: está escrito con los testimonios de los ladrones colombianos, a quienes visité en la cárcel, los acompañé en las discotecas, sus billares, estuve con sus abogados en las estaciones cuando intentaban liberarlos. 

II

La historia de este libro de crónicas comenzó porque entre 2011 y 2012, los diarios argentinos empezaron a informar sobre casos de colombianos detenidos por robos de casas y departamentos, como decimos aquí en la ciudad de Buenos Aires. Hasta ese momento solo habíamos escuchado casos de crímenes entre colombianos, casos de sicarios, y también noticias sobre detenciones de cargamentos de drogas o de bandas de narcotraficantes. Pero de repente se comenzó a hablar a menudo de colombianos que robaban departamentos y yo sentí curiosidad.

Una noche cualquiera, de mediados de 2012, me llamaron a mi casa. Yo trabajo en el diario Clarín. Hago lo que ustedes llaman ‘sección de judiciales’. Y me llamó una fuente, un argentino que estaba en una cárcel, y le pregunté si por casualidad estaba con alguno de los colombianos que estaban robando departamentos. Me dijo que el único colombiano que estaba en su pabellón era un narcotraficante. Sin embargo me lo pasó, y el hombre conocía algunos datos. Me contó que los ladrones colombianos de departamentos son por lo general de Bogotá (por eso el título del libro), y que roban en diferentes países. Es una cultura delincuencial que nació hace décadas. Ese fue el primer contacto que tuve.

Luego, por intermedio de argentinos, que eran mis fuentes, me contacté con colombianos que estaban presos en cárceles de Buenos Aires después de haber robado algún departamento, y comencé a visitarlos. También viajé a Bogotá. Y en Estados Unidos conviví algunos días con colombianos. La investigación para escribir este libro me tomó tres años y medio.

III

Lo que yo averigüé es que los primeros ladrones de departamentos, los de la vieja guardia, llegaron a Buenos Aires como escala. El plan era quedarse cuatro, cinco días, para después viajar a Asia. Pero se encontraron con que al entrar a un departamento de Buenos Aires o a una casa, hallaban los ahorros de toda la vida de una familia. Esto sucedió porque acá en Argentina, desde la medida del 2001, el corralito, el argentino dejó de creer en los bancos y comenzó a guardar todos sus ahorros en  casa. Y bueno, las escalas de los ladrones se fueron haciendo cada vez más largas, corrió la bola y entre 2009 y 2013 se cometieron muchísimos robos de casas y departamentos. Después de eso llegaron desde Colombia camadas de ladrones jóvenes y la plaza – Buenos Aires- se terminó ‘quemando’, como dicen ellos.

IV

No hay ningún cerebro detrás de estos ladrones. Lo que sí está claro es que hay hoteles donde pueden alojarse sin problema, rentas de autos que se los alquilan sabiendo que los usan para robar (siempre roban en autos alquilados) abogados a su servicio. Las joyas que roban las venden en la Calle Libertad, que es la calle del oro de Buenos Aires, donde están las joyerías. Pero no trabajan para un líder. Son distintas bandas que se están moviendo en el país.

Lo primero que hacen es llegar a Argentina y ubicarse en lo que ellos llaman ‘la olla’, que suele ser el barrio El Congreso. La mayoría de colombianos ladrones van a Congreso, o en San Telmo, todos barrios del centro hacia el este, siempre en la capital. El segundo paso es alquilar los autos. Y después van viendo qué hacen con lo que obtienen. En el último tiempo está muy complicado enviar dólares a otro país. Entonces lo que suelen hacer es recibir a sus familiares, que conozcan Argentina una semana, y después se regresan a Colombia con el dinero escondido.

V

No son solo colombianos los que roban en Argentina, esto está claro. Se cree que en el subte roban sobre todo chilenos, por ejemplo. También hay argentinos. Aunque lo que diferencia al ladrón argentino del colombiano es que por lo menos acá, el colombiano roba sin armas. Entra al departamento cuando el dueño no está. El argentino entra a la fuerza. Espera a que llegue el vecino, le muestra el arma, si es necesario se la pone a un nene en la cabeza. El colombiano no.

Pero esto no es un tema de nacionalidad. Roban argentinos, roban chilenos, roban bolivianos, roban peruanos… Sin embargo el tema de los colombianos robando departamentos surgió en muy poco tiempo. Eso fue lo que, como periodista, me sorprendió, me generó una curiosidad que terminó en este libro.

VI

En los robos también tiene responsabilidad la policía. Acá la policía es muy corrupta. A ‘los rayas’ – como le llaman los ladrones a los policías – les dicen: vamos a ‘la corta’. Y la corta eran 1000 dólares. No por dejarlos libres, sino así porque sí. También pasa que acá se ingresa al país con una visa por tres meses, y nadie se encarga de investigar qué hace la gente durante esos tres meses. Y después lo que suelen hacer quienes se les vence esos tres meses es cruzarse en buquebus hasta Uruguay, estar un par de días, volver, y ya pueden estar en Argentina por otros tres meses. Aunque hay casos de colombianos detenidos y que no tenían registrado el ingreso al país. Se cree que lo hicieron vía terrestre por la frontera con Bolivia, que es muy permeable.

VII

En Buenos Aires tenemos la noción de que hay muchísimos colombianos estudiantes. Y que esos colombianos también trabajan. Así que sabemos que hay muchos colombianos estudiando y trabajando honradamente, y después están los colombianos que se dedican al sicariato y al robo. Así que el argentino sabe que hay de las dos cosas.

VIII

Yo me dedico a escribir sobre ladrones, sobre policías, pero el que mire las notas que  hago para el diario y las revisas donde escribo, como SoHo o Don Juan, se va a enterar de que no solo escribo sobre ladrones colombianos. También he hecho historias sobre raperos colombianos, sobre trabajadores comunes. Pero en este caso hay que tener claro que hay una cosa que es la realidad. Y a los datos no hay con qué darles. En todo el mundo hay alrededor de cinco mil colombianos detenidos por delitos que no tienen que ver con el narcotráfico. Los que están detenidos por narcotráfico son cerca de ocho mil. Son en total trece mil colombianos presos fuera de Colombia. (En Argentina hay alrededor de dos mil).

Entonces entiendo que algún colombiano se pueda sentir tocado por este libro, pero el libro lo que hace es contar las historias de estos colombianos, darle el contexto al porqué alguien se hizo ladrón. ¿Qué causas lo llevaron a delinquir? El robo que cometieron es en realidad una excusa para contar la vida de alguien. Y los tipos que se dedican a esto es gente que cree que haciendo un trabajo digno nunca va a progresar. Va por ese lado el asunto.

IX

El libro llegará a Colombia próximamente. Si no se ocupa ninguna editorial allá, lo editaré por mi cuenta. Porque me interesa que llegue para que en el país se entienda un poco más cómo es la vida en los sectores populares. ¿Cuáles son los sueños de la gente, las expectativas de los niños y de los jóvenes? ¿Cuáles son sus condiciones? Te lo digo porque hablando con chicos de 11, 12 años, tienen esa certeza de que la gente que tiene plata en el mundo es la que roba, mientras el que vive al día es el trabajador honesto. Entonces ahí me parece que hay algo grave. Pasa en Bogotá,  pero también en los barrios de Buenos Aires.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad