La casa de la vida: Santiago Gamboa presenta su nueva novela

Noviembre 03, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel | Reportero de El País
La casa  de la vida: Santiago Gamboa presenta su nueva novela

Por su carácter íntimo podría pensarse que es una novela intimista. Gamboa asegura que de cierta manera sí lo es porque es la biografía de su protagonista.

Una historia intimista narrada con la estructura de un plano arquitectónico caracteriza ‘Una casa en Bogota’, la nueva novela del escritor Santiago Gamboa.

Durante una visita a Bogotá, su ciudad natal, el escritor Santiago Gamboa regresó al barrio de su infancia, con motivo de una sesión fotográfica.De repente, se vio de pie frente al viejo barrio, el Calderón Tejada, en Chapinero. “Ver de nuevo el parque y las casas alrededor, y sobre todo una de esas casas, la que siempre me pareció más bonita, me llevó a escribir sobre ella. Sentí que la propia casa me invitaba a recorrerla y a poblarla a través de la ficción”, recordó el autor, en diálogo con El País, para explicar el origen de su novela ‘Una Casa en Bogotá’, recién publicada por Random House.La trama cuenta la historia de un escritor, que tras ganarse un premio literario reúne el dinero suficiente para comprarse una casa y vivir junta a su tía, la mujer que lo crió al quedar huérfano siendo un adolescente, por una tragedia familiar. Desde aquella casa el hombre reflexiona sobre el mundo que le rodea.Es una historia intimista que por su tono y su estilo puede parecer una novela autobiográfica. “Y en cierto modo sí lo es: es la autobiografía de un filólogo que vive con su tía y que compra una casa en Bogotá. Es la autobiografía de mi personaje. Para construir su vida, claro, he utilizado algunos aspectos de la mía, que es la que mejor conozco. Porque la ficción se construye a partir de la memoria”, aclaró Gamboa, sobre esta novela planteada en su estructura como un plano arquitectónico armando una especie de mosaico a partir de los espacios de la casa.¿Por qué la idea de estructurar de esa forma esta novela?Me pareció una buena idea. Ahora bien, en el proceso de escritura de mis libros yo siempre tomo un argumento clásico, pero en este caso fue una novela contemporánea, ‘La vida. Instrucciones de uso’, del escritor francés Georges Perec. Es un libro que me fascina, en el que se cuenta la vida parisina a través de un edificio y los habitantes de cada apartamento. Creo que la literatura es simultáneamente tradición e innovación, y consiste también en hacer versiones propias de los grandes temas. Es, por cierto, una enseñanza del gran novelista Javier Marías. Toda su obra es un diálogo con las tragedias y sonetos de Shakespeare.Al ser tan evocadora parece que la historia quisiera reforzar la sentencia de que todo pasado fue mejor...No, para nada. Incluso la Tía dice en la novela que esa es una frase engañosa y que en Colombia nunca hubo un tiempo mejor. La nostalgia embellece el pasado, pero es otro tema. Por eso uno puede sentir nostalgia de las cosas más crueles. En París conocí a franceses que hablaban con nostalgia de la época de la guerra. En realidad sentían nostalgia de la juventud, como todo el mundo. El pasado siempre parece mejor, porque en el pasado éramos jóvenes. Ese es el punto.La novela contiene una rica alusión a muchos autores literarios ¿hay un deseo por rendirles homenaje?Los personajes principales de un novelista suelen tener los mismos gustos y atributos que el autor. Los de Malcolm Lowry son alcohólicos y solitarios. Los de Fernando Vallejo homosexuales e hipercultos. Los de Lezama Lima barrocos. A los de Cortázar les preocupa la política y el jazz. Los míos, más modestos, son buenos lectores, amantes de ciertas formas de cultura y de los viajes. Me detengo un momento en los viajes. Mis novelas siempre tienen la pretensión de recorrer el mundo, como hago yo. El planisferio es una mis herramientas de trabajo y por eso lo tengo en mi mesa, al lado del computador. Esa escuela de soledad y de escritura que son los viajes, para mí, acaban por colarse en todo lo que hago. El vagabundeo atento por el mundo es una de las cosas que más amo. La Tía es una mujer de gran erudición y cosmopolita, pero parece sentir desprecio por el mundo exterior, ¿es así?Ella es una persona muy culta y refinada, que por su edad avanzada prefiere estar protegida en sus habitaciones privadas, rodeada de libros, antigüedades, cuadros, porcelanas y bronces. ¿Por qué? Porque son el resumen de su vida. La calle es un lugar hostil para quien tiene limitaciones de movimiento. La calle y la ardorosa ciudad son de otra edad. Ella, como toda persona de edad avanzada, prefiere la evocación, el recuento de lo hecho, el resumen. La vida se transforma en memoria y esos objetos son el espacio natural de la memoria.Uno de los personajes más entrañables es el niño ciego ¿cómo surge este personaje clave en la historia?El personaje mira por la ventana y de repente lo ve. Está ahí. Fue exactamente eso lo que sentí al escribirlo. Me asomé a la ventana y de repente estaba ahí. Es extraño. Me viene a la mente una película de Polanski, El Inquilino. Hay un edificio y el inquilino ve, de pronto, que en un baño que da al patio interno hay siempre una persona sentada, mirando por la ventana hacia fuera.Al igual que el protagonista de la novela ¿piensa que es posible que en un medio como el nuestro un escritor pueda comprarse una casa sólo con el producto de sus libros?Bueno, depende. García Márquez compró muchas y muy grandes. Fernando Vallejo compró una en Medellín el año pasado y escribió una novela, que se llama ‘Casablanca, la bella’. En Bogotá los precios están carísimos y no sé si un escritor pueda hacerlo. Sé que Mario Mendoza es dueño de su casa, lo mismo que Juan Gabriel Vásquez. Pero el alza de los precios nos afecta mucho a los escritores (a todo el mundo), y los bancos son poco dados a darle crédito a alguien que depende enteramente de sus lectores. Yo viví una curiosa paradoja: el pasado mes de julio, mientras corregía ‘Una casa en Bogotá’, compré un apartamento en Cali (a medias con mi esposa). Viviremos en él a partir del próximo mes de enero de 2015. Puede que en un futuro libro cuenta su historia.

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