'Julieta', una película con el sello del director Pedro Almodóvar

Julio 31, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Por Claudia Rojas Arbeláez \ Especial Gaceta
'Julieta', una película con el sello del director Pedro Almodóvar

'Julieta' una película de Pedro Almodovar donde los diálogos sostienen y explican lo que el corazón calla y el alma agoniza.

Basada en tres relatos de la nobel de literatura, Alice Munro, Almodóvar dirige ‘Julieta’. La historia de una madre que tiene que resignarse a la decisión de una hija que, acosada por la culpa, decide cambiar de vida.

Después de la polémica ‘Los amantes pasajeros’ que despertó más críticas que aprobaciones, el español Pedro Almodóvar regresa con ‘Julieta’ una película pausada, diferente a su antecesora pero que sin duda lleva su sello de comienzo a fin. La producción, que al principio iba a llamarse ‘El silencio’, igual que uno de los relatos que tomó como inspiración, terminó llevando por título el nombre de su protagonista. 

Esta película narra la historia de Julieta (Emma Suarez) una editora de textos que a sus cincuenta y tantos planea dejar Madrid y mudarse a Portugal para terminar en ese país sus días, en compañía de su pareja actual (Darío Grandineti).   Así la conocemos, decidida, arrojada dispuesta a dejarlo todo atrás  y cuando parece tener todo resuelto se topa en una esquina con una mujer del pasado, que le cuenta emocionada que hace un par de años se encontró con su hija en un lago italiano.  Impaciente por saber más, Julieta la interroga, pero es poco lo que la mujer puede contarle de aquel fugaz encuentro con quien, hace mucho, fuera su mejor amiga. 

El encuentro inquieta a la madre, revuelve sus sentimientos y por supuesto abre una puerta que ella creía haber clausurado muchos años atrás.   Como consecuencia de ello y esperanzada con la idea de volver a encontrarse con su hija, la mujer cancela sus planes de viaje y se muda al viejo edificio donde vivió con su hija muchos años atrás.  Entonces se dispone a esperar el milagro que no ha ocurrido en los últimos doce años, que su hija establezca una comunicación con ella.  Mientras lo hace empieza a escribir una carta con la que pretende contarle a su hija, y de paso a nosotros, lo que ha sido de su vida hasta ese momento. 

A partir de ahí la película se cuenta en dos tiempos: en el presente de una mujer que escribe y en un pasado donde observamos a una Julieta joven (Adriana Ugarte) que asume la vida con valor y arrojo, como si no hubiera un mañana. 

La película calienta motores entre la cadencia sabrosa que solo Almodóvar sabe dar a sus producciones y que empieza, por supuesto desde el guión compuesto con frases rimbombantes y sus tramas truculentas.  Después van llegando las puestas de escena dramáticas, los vientos tormentosos, las pasiones desbordadas.  Esas cosas que solo él sabe hacer a su manera y sin importarle mucho a quien le aburra o quien pueda suponer lo que vendrá después. Para melodramas, solo él.  Ese es su estilo, por el que siempre lo hemos conocido y recordado. Baste con saber que una película es de Almodóvar para saber todo que en ella podremos hallar   su marca, su estilo, su propia sangre. 

En ese sentido ‘Julieta’ no propondrá nada distinto a lo que hemos visto, sin querer decir con esto que sea una película repetida.  Así que si usted es de los que ha disfrutado con las historias de escenas dolorosas como ‘Todo sobre mi madre’ o con las verdades innombrables como ‘La piel que habito’, encontrará en esta película mucho de aquello y poco de ‘Mujeres al borde de una taque de nervios’ o ‘Átame’. 

De hecho, hace mucho que Almodóvar dejó de ser ese narrador imprudente que aligeraba los dramas son situaciones cómicas y absurdas.  Con excepción de la mencionada al comienzo de este texto ‘Los amantes pasajeros’, ahora se  toma las situaciones un poco más en serio y en ese terreno, también las cosas se le dan bien. Teniendo siempre como los universos femeninos,  el español ha sabido moverse bien entre protagonistas de diversos géneros sexuales. 

Desde el comienzo ‘Julieta’ mantiene su tono grave, sosegado y pausado, conservando el estilo que la ganadora del Nobel, Alice Munro, da a sus narraciones.  Por eso la historia que empieza con la decisión radical de abandonar su nuevo proyecto de vida e instalarse de nuevo en Madrid, pronto cae en una atmósfera sórdida pletórica de recuerdos románticos e incluso, innecesarios.  Aparecen los excesos propios del género, con el recuento de los años de una madre que ve pasar los años a la espera una tarjeta sin remitente, que llega siempre en la misma fecha.  

Así aquella sinrazón de vida crece y nosotros con ella en una película donde los diálogos sostienen y explican lo que el corazón calla y el alma agoniza.  El silencio al que se acostumbra una madre durante doce años, empieza a mujer que a golpes entiende que debe enterrar el anhelo de una maternidad ya lejana. 

Con ‘Julieta’, Almodóvar nos muestra más de lo mismo pero no ofende.  Esta como otros de sus tantos personajes, tampoco será inolvidable pero si podremos regodearse en el drama de esta mujer que decide llenarse de ausencias y atormentarse con el pasado que sigue sin ofrecerle ninguna respuesta.

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