Jorge Isaacs, un político derrotado

Julio 02, 2017 - 08:38 a.m. Por:
Redacción de Gaceta
Jorge Isaacs

Jorge Isaacs, precursor de la novela en Colombia.

Oswaldo Páez / El País

¿Quién era realmente Jorge Isaacs, más allá de que su nombre estuviera irrevocablemente ligado a María? ¿Cómo fue su vida, cuáles sus esperanzas, sus desdichas, sus derrotas diarias y vitales?

Preguntas de esta naturaleza fueron las que se hizo el escritor Fabio Martínez cuando decidió escribir una biografía del que es considerado el primer gran novelista de Colombia y uno de los precursores del género en toda Latinoamérica.

El resultado es el libro ‘La búsqueda del paraíso, una biografía de Jorge Isaacs’, una obra que muestra, más allá de la figura sacralizada y conmovedora del hombre enamorado de aquella mujer que nunca puede besar y que muere a millas de él, a un político apasionado, vigoroso y visionario.

Nos presenta a un Isaacs que tuvo la valentía de cambiar de bando en un país radical enfrentado a la guerra abierta de dos partidos políticos y que comprendió que el futuro de ese país residía en las regiones más alejadas de la capital. Un hombre que, al final de sus días, comprendió también que la política lo había derrotado pero la literatura lo había salvado.

¿Cómo surge la escritura de este libro sobre la figura de Jorge Isaacs?
Este libro surge en la ciudad de Montreal, Canadá, en 1995, cuando hacía mis estudios de doctorado y en el invierno visitaba la biblioteca de Quebec. Allí encontré el libro del crítico Donald McGrady sobre la novela María y sobre Jorge Isaacs.
Lo que más me interesó de la obra de McGrady es que desacralizó la figura de Isaacs y le dio una dimensión más humana. Mcgrady dibujó a un Isaacs laico, opuesto a esa visión lacrimógena que de algún modo se nos ha inculcado sobre el escritor, y que oculta la vida intensa que tuvo Isaacs en el siglo XIX. A partir de esta lectura de McGrady decidí investigar en el archivo Jorge Isaacs de la Biblioteca Nacional, a leer a historiadores como Germán Colmenares y Álvaro Tirado Mejía; leí las biografías y los prólogos y las referencias que ha tenido esta obra a nivel internacional y en 2003 se pudo hacer la primera publicación de la biografía de Isaacs que resultó de todo ese trabajo.

¿Cuál es la importancia de ‘María’ dentro de la literatura colombiana?
La importancia fundamental es que con ‘María’ se inaugura la literatura colombiana y latinoamericana. Se trata de una novela fundacional que luego permite la irrupción de obras como ‘La Vorágine’, o ‘Cuatro años a bordo de mí mismo’. Por otro lado está el hecho de que Isaacs reinventa e internacionaliza el paisaje del Valle del Cauca.

¿Cuál es el rasgo que más le llamó la atención de la personalidad de Isaacs?
El hecho de que fuera un hombre de acción, un hombre muy comprometido con la construcción de esta nación. Fue político, miembro de la cámara de representantes, educador, fue quien fundó las escuelas nocturnas para los artesanos del país, fue etnógrafo, descubrió las minas de El Cerrejón en la Guajira e hizo estudios etnolingüísticos del Caribe. Isaacs fue un hombre que luchó por un país federal y que de algún modo fue derrotado en 1886.

¿Por qué derrotado?
Isaacs era inicialmente un hombre conservador, como herencia de su origen como hijo de un hacendado conservador. De hecho, cuando Isaacs entra a la cámara de Representantes entra por el Partido Nacional, que es el conservador. Pero al estar en contacto con esa dirigencia del país se pasa al partido liberal radical y eso es es algo que luego nunca le perdonan los hacendados del Valle del Cauca.
Isaacs empieza entonces a defender la Constitución de 1863, una constitución que es derrotada por la de 1886, cuando también es derrotado el federalismo y triunfa el centralismo.
En ese año el propio Isaacs queda derrotado políticamente, se retira de la arena política, está pobre y enfermo con nueve hijos a la cabeza y le pide hospitalidad a un amigo de Ibagué. Ya está ad portas de la muerte y antes de morir le pide a un amigo que sus restos no sean enterrados en Cali sino en Medellín y por eso está en el cementerio de San Pedro, Lobaima.  Es una derrota política porque colombia desde la segunda mitad del siglo XIX es un país polarizado. Hubo 49 guerras civiles desde la muerte de Bolívar hasta la Guerra de los Mil Días, batalla de la humareda.
Los colombianos debían luchar por un proyecto de unidad y se dedicaron a fraccionarse y no se resolvieron en ese momento programas como el de la tierra. En el siglo XIX no pudimos resolver el tema de la tierra y eso de algún modo es el origen del conflicto que aún vivimos. Cuando gana Rafael Uribe muchos de los liberales de Isaacs se van al exilio. Isaacs no sufre una persecución terrible y núñez le ofrece esa posibilidad de hacer investigaciones etnográficas en el Caribe.


fabio martínez

Fabio Martínez, escritor y autor del libro 'La búsqueda del paraíso, una biografía de Jorge Isaacs'.

Archivo de El País

¿Cuál era la visión que tenía Isaacs del país?
Isaacs es un hombre de avanzada, un liberal progresista que reconoce la existencia de los indios y negros y busca que se les dé su lugar en la sociedad. Los conservadores de ese tiempo eran católicos apostólicos y romanos, mientras que los liberales eran tildados de masones. Isaacs era un hombre tocado por las ideas de la Ilustración, de la Revolución Francesa, pero para infortunio suyo vivía en una región profundamente conservadora, porque los orígenes de nuestra cultura política en el Valle son conservadores. Antes de la Constitución de 1886 el país se llamaba Estados Unidos de Colombia, un nombre que se perdió cuando en ese año triunfa el centralismo contra el federalismo. Isaacs creía, de un modo contrario a los conservadores, en la necesidad de apoyar el desarrollo regional, y sabía todo lo que podía afectar al país tanto en la economía, como en la cultura y en la política el centralismo. Él solía decir: aprovechemos las fuerzas y las energías de las regiones y así podemos construir una nación unida y poderosa. La situación actual de tantas regiones en el país como el Chocó, la Costa Pacífica, el Amazonas o los Llanos Orientales, se debe debe precisamente a la incapacidad del Estado central de hacer presencia en esos lugares. La concepción de un país centralizado permitió el desarrollo de las grandes ciudades pero no el de las regiones, en donde se empezó a hacer la guerra. Ese fue un conflicto que debió superarse en el siglo XIX y del cual Isaacs fue muy consciente y en el que él fue perdedor. Isaacs alcanzó la gloria literaria con ‘María’ pero fue derrotado como ciudadano y como político, porque la Constitución de 1886 era una una constitución que no admitía la diversidad cultural, que no reconocía el carácter multicultural de este país.

¿Cómo fue la formación literaria del escritor?
Isaacs recibe una muy buena educación en Popayán, en el colegio Lorenzo María Lleras. En su casa en el barrio El Peñón, por otro lado, había una buena biblioteca lo mismo que en la Hacienda El Paraíso. Su familia se daba el lujo de importar de Europa no solo artículos para la casa sino también la cultura literaria de Francia. Isaacs no fue un escritor ingenuo, sino un hombre que desde muy joven había leído a los románticos franceses y los alemanes, había leído a Hugo, a Chateaubriand, a Byron, a los intelectuales que manejaban el discurso de de la ilustración y conocía por ejemplo a Romeo y Julieta, porque ‘María’ es de algún modo un contrapunto de esta obra de Shakespeare. Y por eso cuando su padre fracasa en la Hacienda con la liberación de los esclavos -que se produce en 1851 bajo el gobierno de José Hilario López, generando una fuerte crisis en la Hacienda vallecaucana que se queda sin mano de obra- Isaacs capitaliza esa crisis económica a través de la escritura, que convierte en catarsis. La literatura cumple en Isaacs una función de salvación.

¿Cómo fue la recepción inicial de ‘María’?
Cuando hablamos de literatura latinoamericana, hay que decir que los grandes escritores son Isaacs, Rulfo, García Márquez y Borges, ellos son los planetas, mientras que lo los demás son satélites, giran alrededor de los planetas. Esos escritores que yo llamo planetas, son los que producen una obra que inmediatamente llega a todo el mundo, que es como si la sociedad la estuviera esperando. Así ocurrió con ‘María’, ocurrió un fenómeno semejante al de ‘Cien años de soledad’. Al día siguiente de ser publicada por la imprenta de don Benito Gaitán, el libro se agotó en Santa Fé de Bogotá y enseguida intelectuales de todo el mundo se informan que había nacido un nuevo escritor en Colombia.

Y fue su única obra...
Sí. Él siempre quiso escribir una novela sobre Bolívar, una novela que titularía Camilo, pero que no terminó. En la correspondencia de su época él siempre preguntó por Bolívar y tenía obsesión por ese personaje, pero nunca pudo escribir ese libro. Jorge Isaacs, como Rulfo, pasó a la historia con un solo libro.

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