Jorge Carrión: el coleccionista de Librerías

Diciembre 06, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Wílmar Cabrera I Especial para Gaceta
Jorge Carrión: el coleccionista de Librerías

La Librería Shakespeare and Company es una de las más famosas de París. Hasta aquí llegó Jorge Carrión, autor del libro.

Como finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2013, el escritor español Jorge Carrión rinde un sentido homenaje a las librerías. En el libro, el autor -viajero consumado- recorre los cinco continentes para reflexionar sobre la vida de las tiendas de libros. Mientras en París o Nueva York algunas han pasado de ser centros culturales a íconos turísticos, en otras ciudades del mundo muchas cierran sin más remedio que el olvido.

Mataró es un municipio español, situado a 30 kilómetros al norte de Barcelona. Allí vivió su niñez Jorge Carrión antes de radicarse en la capital catalana. En esa ciudad, de pequeño, Jorge o Jordi caminaba las calles acompañando a su padre, un agente del Círculo de Lectores, cuando éste entregaba los libros a los socios. Así, puerta a puerta, quizás, Jordi aprendió el valor de las historias. Y el poder de los libros.El ahora escritor, profesor y coordinador del Máster en Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra recuerda las librerías de su infancia como parques infantiles. “Entonces no había grandes ni buenas en Mataró. Eran papelerías o kioskos con muchos títulos, pero allí pasaba la mayor parte de mi tiempo. Además de mirar cómics, que no podía comprar, mi obsesión era un libro que enseñaba cómo ser detective”.Años después, sin llegar a ser detective, pero como profesional de investigación humanística, Jordi comenzó a coleccionar librerías. A tomar notas, fotografías y a escribir sobre estos lugares. “La primera vez que regresé a casa con material para archivar fue en 1998, cuando estuve en la Librería del Pensativo en Ciudad de Guatemala. La Navidad siguiente fui a París y allí peregriné a la Shakespeare and Company. Desde entonces, frecuentar las librerías más importantes, en las ciudades que visito, se convirtió en un ritual obligado para mí, porque me apasiona y lo disfruto”. Así, lo que empezó como un pasatiempo de viajero se convirtió en un libro de 342 páginas. Un libro que se mueve entre el ensayo cultural y la crónica de viaje. “Es la historia de la librería como institución moderna, como centro de debate, de difusión, como lugar de resistencia política. En otra visión, es la historia de la cultura occidental a través de libros emblemáticos. Y, en un tercer nivel, es la historia de mi vida desde que comencé a viajar”, explica Jordi, dónde, si no, en una librería: La Central de la calle Mallorca, en Barcelona.El libro comienza con una introducción en la que dice: “Voy a empezar hablando de todas las librerías del presente y del pasado y quién sabe si del futuro a través de un solo relato”. El relato al que hace referencia es el cuento de Stefan Zweig, ‘Mendel el de los libros’. Sin embargo, extendiendo esa idea, ¿logró el objetivo de hablar de todas las librerías de todos los tiempos en un solo relato-ensayo?Por supuesto que fracasé. Pero la literatura funciona siempre así: por condensación, por selección, intentas crear un mosaico de pequeñas piezas que den la sensación de la complejidad, del todo en que te inspiraste…Librerías fue finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2013. Pero también se puede tomar como una guía de viajes, incluso como una novela. Es la historia de un hombre que viaja en el tiempo, de librería en librería… y está atrapado allí pero, contradictoriamente, vive en libertad. ¿Cómo pensó este libro y cómo lo ve, ya como lector? Me gusta esa lectura. Es la novela de uno de los hilos que se entrelazan en mi vida. Mi historia de amor con las librerías. Pero, como dice el autor de la biografía de Foster Wallace, todas las historias de amor son historias de fantasmas.Hay algo importante para destacar en el proceso de este libro: tomar o escribir notas en donde quieras que estés sin saber cuál será el fin de ellas. Ese es un consejo que vale la pena recordar, el poder de las notas en el proceso de creación de cualquier género escrito.Es fundamental. Cada noche, después de ver un par de capítulos de series, tomo notas sobre lo que he visto, sobre lo que he pensado. Muchas veces las notas de los cuadernos de viajes, de las agendas, son olvidadas, pero indican un método, un sistema, una red a la que siempre puedes recurrir. Mis notas de aquellos viajes han sido fundamentales para poder recrear, sobre todo, la atmósfera de cada librería. Los detalles. Y ya se sabe que el realismo está en los detalles.Una pregunta tonta: ¿se puede ser escritor sin pisar jamás una librería?Una respuesta fácil: no.Otra pregunta tonta: ¿se puede ser escritor sin tener el libro como objeto fetiche?Supongo que sí. Hay autores zen, como Jorge Zentner, capaces de prescindir de la necesidad de la posesión de una biblioteca. Pero no es lo normal. Hay una necesidad bastante extendida del escritor hacia la librería y la biblioteca, pública o personal.Siguiendo la línea del autor alemán W.G. Sebald, el texto está complementado con fotos de lugares, dibujos, copias de tarjetas de presentación, y hasta una que otra foto de libreros. Además de ilustrar el texto, ¿había otro propósito?Expandirlo. Muchas fotografías no tienen una relación directa con ese momento del texto en que se incrustan, sino que apuntan hacia otras direcciones, hacia otros momentos del libro, como una suerte de nivel paralelo, o de hipertexto artesanal. Además, la mayoría son mías: un modo de testimoniar, de decir, con una imagen, que yo estuve allí.‘Librerías’ es una historia sobre el nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte de algunas librerías, ¿es una metáfora del negocio? ¿Estamos cerca del fin de la librería como expendio de libros y pasar al restaurante o café que tiene un rincón para vender esos objetos extraños que se llaman libros?No soy profeta. No creo que estemos ante el fin, pero sí ante una profunda transformación.De la librería física se ha pasado a la librería virtual. A la expendedora de mercancías. Amazon es la gran nodriza, entre otras cosas, de libros. Es una gran bodega que sitúa y vende títulos por todo el mundo. ¿Afecta la calidad de los mismos que desaparezca una figura como la del librero que intermedie o aconseje al lector?No afecta a la calidad del libro, afecta a la calidad (o a las características) de la experiencia humana. Porque la experiencia siempre había incluido la intemperie. Es decir: salir de casa, ir a la librería, comprar el libro, volver a casa, leer (en ella o en un café o en un tren). Ahora se suprime el tránsito, la salida. Y eso es paradójico, porque cada vez somos más incapaces de leer en casa, donde las pantallas nos absorben, y tenemos que ir a otros lugares, un parque, un bar, para leer en paz.Dentro de este viaje por las librerías del mundo, habla de dos colombianas desaparecidas: la de Vinyes & Co y La Mundo, muy ligadas al mundo ‘garciamarquiano’. También habla de la del Fondo de Cultura Económica en el edificio construido por Rogelio Salmona, en Bogotá. ¿Es esta la heredera común de las dos desaparecidas?Las herencias son sutiles, no siempre se pueden rastrear. Colombia, como México o Argentina, es un país de librerías. Mis selecciones son caprichosas, tienen que ver con mis propios viajes y con la lógica interna del texto. Me interesaba terminar el libro recordando que las librerías virtuales han existido siempre: las que desaparecieron y sólo están en libros, en viejas novelas, en recortes de diario, también han sido secuestradas por la virtualidad.¿Esta última es un ejemplo de cómo el futuro de las librerías y su supervivencia está ligado a transformarse? ¿Pasar de ser solo tiendas de libros y convertirse en centros de una variada oferta cultural?La librería como centro cultural, en efecto, es una de las tendencias principales…¿Cuál es la librería a la que siempre quiere regresar y por qué?En estos meses de recepción del libro he sentido que mi relación con las librerías cambiaba. Escribir sobre ellas ha sido como realizar un exorcismo. No puedo responder a esa pregunta. Estoy redefiniéndome en relación con esos espacios.Como también es un libro de viajes y ciudades, le daré nombres de ciudades y me responde qué librería recomienda en cada una de ellas al lector-viajero y por qué. París...La Hune. La más importante de la ciudad, aunque Shakespeare and Company sea más famosa.Nueva York... Strand, mítica, el lugar donde David Markson decidió entregar su herencia póstuma, o donde Monterroso pasaba días enteros cuando iba a Manhattan.Barcelona...+Bernat. Muy agradable, para comer leyendo.MadridLa Central del Reina Sofía, aunque ahora sólo tenga libros de arte.Palmira...Dòria Llibres, porque es sabido que Palmira se confunde con Mataró.

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