Historias de caleños orgullosos: un bailarín de Incolballet es figura en Estados Unidos

Agosto 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Historias de caleños orgullosos: un bailarín de Incolballet es figura en Estados Unidos

Camilo Cárdenas es el único latino entre los 35 bailarines del Montgomery Ballet.

El bailarín caleño Camilo Andrés Cárdenas será figura principal del Montgomery Ballet de Alabama, EE. UU. Incolballet exporta.

Mientras aguardaba la oportunidad de obtener un cupo en el cuerpo de élite de Incolballet, al caleño Camilo Andrés Cárdenas le dio la vida una voltereta tan espectacular como las que aprendió a dar en el escenario: es el nuevo bailarín principal del Montgomery Ballet, de Alabama, Estados Unidos, y los días que le restan en Cali ya son pocos. Lo suyo fue un sobresalto, un salto grande y alto, porque mientras en Cali era ‘bailarín aspirante’, o sea, estaba en lista de espera o en fila de desempleados con esperanza, ahora será figura en una compañía internacional.Con hablar lento, pausado, casi atonal, y leve ceceo español, pero con palabras tan precisas que parecen preparadas, Camilo contó del proceso y de lo que espera y sueña hacer a corto y mediano plazo: descollar en escena y dar sus primeros pasos como coreógrafo. ¿Será otro salto?“Yo quería bailar en el extranjero y me fui para Nueva York, donde hice audiciones con cuatro o cinco compañías. Me contrató una de Nueva Jersey con la que estuve dos meses, pero busqué en internet, donde del Montgomery avisaban que habría audiciones en Manhattan. Aunque no tenía dinero, me presenté”.Allá encontró 80 aspirantes más, pero “cuando llegó mi turno, no sé, de repente empecé a hacerlo todo muy bien. El director quedó muy contento con mi trabajo y fuimos escogidos solo dos: una chica de Nueva York y yo, que soy el único latino de la compañía”, relata el joven.Hace una pausa, para añadir: “Vieron talento en mí y desde ese momento todo ha ido cambiando, todo ha sido muy chévere, porque ya tuve la suerte de hacer un papel principal en ‘Don Quijote’, en el cual hice de Basilio. Desde ese momento me dieron voto de confianza y ahora estoy invitado a bailar en Canadá como bailarín principal”, cuenta emocionado.Camilo Andrés se graduó de Incolballet en 2010 “y me fui a estudiar más ballet en España, donde aprendí mucho. Fui a concursar en Barcelona, donde quedé finalista y gané una beca completa en el Miami City Ballet, por dos meses. Regresé a Cali, estuve con Incolballet cinco meses y seguí para Nueva York”, prosigue para cerrar la historia de su vinculación con Alabama.Todo ha pasado muy rápido desde la graduación: a sus 22 años (mayo de 1991), además de todo lo que ha vivido recientemente, ya ha bailado en una de las mecas del ballet como es Moscú, así como en Holanda y Alemania.Y a pesar de su juventud, ya sabe definirse como bailarín: “Mis fortalezas son la agilidad para hacer piruetas, el físico y la estatura, porque soy alto, y ya confío más en mí. Todavía me falta ser más creativo, pero estoy trabajando en eso”.Lo curioso es que no le gustaba el ballet: “Tengo un primo bailarín que estudió en Incolballet, Rubén Darío Bañol, y cuando yo estaba pequeño iba a verlo bailar”, recuerda. Y con novelería infantil decía: “¡Yo quiero hacer eso!”.Camilo se matriculó en Incolballet, “pero los tres primeros años no me gustaba. Yo quería ser futbolista y soñaba con jugar en el Real Madrid, pero mi primo me alentaba a trabajar duro, porque, me decía, yo debía ser mejor que él”.Admite que aguantó “porque sentía Incolballet como una familia; tuve verdaderos amigos, el ambiente campestre, el lago, todo eso te atrapa. El ballet empezó a gustarme cuando vinieron las presentaciones y los maestros extranjeros”. Llegó la hora de las decisiones: “Deseché el fútbol porque experimenté el placer de subir al escenario, bailar y que la gente te aplauda. Es una sensación muy distinta de celebrar un gol”.Aunque “ya no juego, pero soy muy aficionado. Soy de los que grita y llora, pero no en la cancha. Pero tuve la dicha de ver el Real Madrid en el Bernabeu”.Cárdenas siente que con esta etapa se abren otras puertas: “Quiero llegar a ser coreógrafo y tengo varias piezas en mente que espero llevar algún día a la escena. También quiero escribir un libro sobre cómo llevar a escena las coreografías complejas que quiero hacer y contar lo que siento cada vez que bailo”, enumera.Pero vuelve a pensar en el Montgomery, “una compañía muy grande que tiene escuela, en la cual enseñan hasta hip-hop. El director es muy bueno; es un australiano recién llegado, que tiene muy buen repertorio”, dice.Apenas viaje, “llegaré a bailar ‘El fantasma de la ópera’. También tiene ‘El corsario’, ‘Llamas de París’ y cosas muy bonitas”. Con los otros 34 bailarines y “iremos de gira a Australia, Hungría y Japón”.Pero deja cosas atrás: “¿Qué extrañaré de Cali? ¡Wow! Los jugos, las lentejas, los fríjoles, la alegría de la gente. Menos mal llevo conmigo fotos de La Ermita, el Municipal, el Isaacs, de mi familia y los amigos. Vivo orgulloso de ser de Cali”. (Al decirlo sale el ceceo español y sonríe).Camilo Cárdenas se fue como vino: con sus ansias de tenerlo todo rápido, que contrasta con sus respuestas lentas y salmódicas. Con su caleñismo entusiasta que expresa con acento español.

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