Hay festival: "Leer fue su salvación", Mario Bellatín

Enero 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Moncada, enviado especial de El País a Cartagena

El mexicano Mario Bellatín, invitado al Hay Festival, confiesa cómo se hizo escritor a pesar de venir de una familia “ignorante”.

El escritor mexicano Mario Bellatín es de esos autores que contra todo pronóstico se convirtió en escritor. O tal vez, las circunstancias en que creció lo obligaron a escribir para así salvarse de una realidad anodina.Creció en el seno de una familia que él mismo tilda de “ignorante”, nació sin su brazo derecho y a los diez años, cuando balbuceó sus primeras letras en un libro sobre perros, sólo recibió la burla de sus padres quienes le auguraron que moría de hambre de seguir por ese camino.Con la tendencia natural de cualquier adolescente de ir hacia lo prohibido, seguramente Bellatín se aferró a la lectura y la escritura como su tabla de salvación. El autor, cuyos padres son originarios de Perú, vivió desde los 4 años en ese país, donde hizo estudios de teología y ciencias de la comunicación en la Universidad de Lima. Su debut literario lo hizo en 1986 con la novela ‘Mujeres de sal’, pero su reconocimiento internacional lo consiguió en 1994 con ‘Salón de belleza’, que en el 2007 fue clasificada por un grupo de críticos de Hispanoamérica en el puesto 19 dentro de las cien novelas más importantes de los últimos 25 años.En México, ha escrito poco más de una veintena de libros que han sido incluidos antologías y traducidos al alemán, inglés y francés. Lo que ha cautivado a la crítica son las historias y personajes que traza este autor en sus novelas. En ‘Salón de belleza’, narra cómo un peluquero travesti que padece una enfermedad terminal que azota como una peste una ciudad, convierte su centro de estética en un “moridero”, a donde van a parar todas las personas desahuciadas. En el 2001 publicó ‘Shiki Nagaoka: una nariz de ficción’, una especie de falso documental en el que el autor reconstruye la vida de un talentoso escritor japonés de cuentos cortos y cuya descomunal nariz fue objeto de su fama y de su burla.Esos relatos con personajes que viven en mundos con códigos propios aparecen también en novelas como ‘El jardín de la señora Murakami’, ‘Poeta Ciego’, esas historias han despertado la curiosidad y el entusiasmo de la crítica que ha estudiado a profundidad su obra. Bellatín, uno de los invitados al Hay Festival de Cartagena, habló sobre estas y otras experiencias con El País:¿Cómo descubrió que existían otras maneras de ver el mundo, y en lo literario otras formas de expresarse si creció en una familia convencional?Más que convencional era una familia ignorante. Quizá por eso desde pequeño indagué en caminos que no eran los habituales como, por ejemplo, escribir.En contraposición a los autores de ‘boom’ que buscaron el compromiso del escritor frente a su comunidad, usted ha defendido la independencia del escritor frente a ella...¿Qué significará compromiso y qué independencia? Los dos son lugares comunes que no reflejan más que abstracciones. Yo no recuerdo haber defendido nada salvo mi derecho a escribir. No soy quien para dictar consignas.¿Ha tenido baches creativos? ¿Qué ha hecho para salir de ellos?Hay momentos en los que uno está en mejor disposición que otros para trabajar. En los últimos tiempos mi salud se está convirtiendo en mi peor enemiga para escribir. Salgo de los periodos malos según sean efectivas las recetas de los médicos.

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