Gustavo Bolívar le da la vuelta a su novela 'Sin tetas no hay paraíso'

Agosto 20, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Gustavo Bolívar le da la vuelta a su novela 'Sin tetas no hay paraíso'

Por ser un producto dirigido al mercado internacional, la palabra tetas ha tenido que ser sustituida por senos para el título de la nueva serie de Gustavo Bolívar.

Por ser un producto dirigido al mercado internacional, la palabra tetas ha tenido que ser sustituida por senos para el título de la nueva serie de Gustavo Bolívar, ‘Sin senos sí hay paraíso’ que, en Colombia, el Canal Caracol estrenará el miércoles 24 de agosto.

Parece ser el fin de todo el ciclo que comenzó con la novela del mismo escritor, ‘Sin tetas no hay paraíso’, que se convertiría en serie con dos versiones televisivas y una película, y que ahora cuenta con una segunda parte.

A finales del año pasado Gustavo Bolívar lanzó la novela ‘Sin tetas sí hay paraíso’, y de inmediato los derechos para televisión le fueron adquiridos, por lo que él mismo trabajó en su adaptación como serie de televisión para Telemundo y Caracol.

Con el papel protagónico en manos  de Carolina Gaitán, se empezaron las grabaciones el pasado 25 de abril, mientras que el 19 de julio de este año Telemundo la estrenó en Estados Unidos, con una buena acogida por parte de la teleaudiencia.

El elenco es integrado por Juan Pablo Urrego, además de Catherine Siachoque, Fabián Ríos, Majida Issa, junto a la participación especial de Carmen Villalobos, quien protagonizó ‘Sin senos no hay paraíso’ en su versión para Telemundo.

La historia empieza tiempo después de la muerte de Catalina, la protagonista de la anterior serie. Su madre y Albeiro Marín han tenido una hija y decidieron llamarla Catalina, quien ha crecido con el fantasma de su hermana, pues su madre no quiere repetir los errores cometidos con su difunta hija, mientras que crece en un lugar donde la belleza física tiene un valor y la inocencia tiene un precio.

Entre las tetas de Bolívar

Gustavo Bolívar, ahora radicado en Estados Unidos, aún recuerda cómo fue publicar, por primera vez, ‘Sin tetas no hay paraíso’, pues la discusión con sus editores giraba en torno a si lanzar 500 o mil ejemplares de dicha novela, la cual, a la fecha, ha superado las 500 mil unidades vendidas.

Con el éxito logrado en ventas, así como en sus versiones en televisión y cine, la pregunta recurrente para el escritor  era si haría una segunda parte de esta historia, cosa que por varios años  no contempló, pero con el tiempo empezó a pensar en aquellos personajes sobrevivientes, a través de los cuales  podría crear una nueva novela, con la reivindicación de la mujer en ella.

“En la primera historia la protagonista muere y para mí, con ella muerta, no tenía sentido continuar la historia. Pero Hilda, la madre de Catalina, al final quedó embarazada, por lo que me tocó esperar muchos años, para así, poder contar en tiempo real lo que sucedió después con los personajes que quedaron vivos”, explicó Gustavo.

“Es ficcionar toda una historia con otras niñas, mucho tiempo después y en otra Colombia, pues el país no es el mismo de 2002 cuando sucede todo lo que transcurre en '’Sin tetas no hay paraíso’”, agregó el autor.

Para él, varios aspectos han cambiado en la sociedad colombiana desde que decidió relatar esta primera historia basado en hechos de la vida real. “En la primera novela, en el mundo de Catalina, quien no tuviera tetas no tenía éxito, pero cuando se las operó consiguió lo que deseaba, estar con grandes capos y llegar a ser la esposa de un poderoso mafioso”.

Y agregó: “El negocio de la prostitución por catálogo no ha cambiado, pero sí han cambiado los personajes. Ahora, fácilmente un industrial, un militar o un político pueden acceder a ello. Antes era algo más exclusivo de los narcotraficantes, quienes ahora son más discretos, sin hacer grandes fiestas porque muchos de ellos fueron delatados por las mujeres con quienes salían. Ha cambiado la estética narco en Colombia.

Ya son pocas las mujeres que llegan a ponerse senos talla 36 o 38 como en aquella época que eran la mayoría, porque ellas mismas han buscado ser más discretas y alejarse del estereotipo de la prepago de narcotraficante. De hecho, muchos cirujanos me dicen que les dañé el negocio, porque se están colocando tallas más pequeñas e incluso algunas quieren reducirlas”, asegura.

Para Bolívar, no fue sencillo retomar los personajes luego de tanto tiempo. “Doña Hilda, al ver que su modelo de vida había fallado, pues sus dos hijos resultaron muertos, hace un autoexamen de todo lo que dejó pasar, de todo lo que permitió, porque empezó a ver a su hija llegar con dinero y no dijo nada.

Ahora, con una nueva hija adolescente, se va al extremo de privarla de toda salida, completamente encerrada, criando un ser angelical pero ajeno a la realidad del exterior. Cuando Catalina decide salir es cuando se desata de nuevo la tragedia”.

Según su autor, esta historia es la reivindicación de la mujer, porque ahora, esta nueva Catalina es capaz de demostrar que puede  salir adelante, que puede prosperar sin tener que alterar su estética.

“‘Sin tetas no hay paraíso’ abrió el género. Hasta ese entonces, la televisión se limitaba a transmitir telenovelas bajo el paradigma de la Cenicienta o el Patito Feo, donde todas terminaban en el matrimonio y vivían felices.  ‘Sin tetas’ inauguró el género de realismo social en la televisión colombiana, donde la gente no sabe qué pasa, más allá de las historias de los narcos que su final suele ser muy conocido”, finalizó Gustavo Bolívar.

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