Gerardo Otero: el realizador que le apuesta al cine menor

Gerardo Otero: el realizador que le apuesta al cine menor

Abril 19, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA
Gerardo Otero: el realizador que le apuesta al cine menor

El cineasta bugueño Gerardo Otero, que desde hace varios años está radicado en París, le contó a GACETA sobre su propuesta de Cine Menor, que se aparta del concepto de Industria de Cine. También del homenaje que se le rendirá a Carlos Mayolo este 5 de mayo en Bogotá.

El cineasta bugueño Gerardo Otero, que desde hace varios años está radicado en París, le contó a GACETA sobre su propuesta de Cine Menor, que se aparta del concepto de Industria de Cine. También del homenaje que se le rendirá a Carlos Mayolo este 5 de mayo en Bogotá.

Gerardo ¿qué es el Cine Menor?

Es una propuesta colectiva que demuestra que es posible hacer cine sin pasar por la industria cinematográfica. Con una cámara digital y un computador casero es posible hacer otro tipo de cine: más libre, sin reglas, sin conflicto central, sin la tiranía del relato, experimental, independiente, un cine visionario, poético, un cine puro y que puede existir sin la industria. Es un cine solitario, hecho casi desde la clandestinidad, artesanal, hecho en casa con recursos mínimos e imaginación alta, que tiene su inspiración no solo en la historia del cine, sino en la historia del arte.

Mi llegada a Francia en el año 2000 coincidió con la revolución digital, que más que una revolución tecnológica es una revolución estética. Ahí me di cuenta de que era posible realizar, producir y distribuir mis propias películas. 

Ninguna. Si la tarea de todo filósofo es la transvaloración de todos los valores, la tarea de todo cineasta es la transvaloración de todas las reglas. Este es un cine de resistencia contra la intensidad dramática, contra las recetas de la emoción, las emociones de masas: la risa, el llanto, el miedo. El cine como industria es un cine de la muerte. El Cine Menor es una resistencia estética contra el capital, contra la fabricación del gusto. 

El Cine Menor no se hace por placer, ni por autocomplacencia, se hace por necesidad. El acto creador es un acto revolucionario que propone desarrollar dos potencias: la potencia de vida contra las pasiones tristes y la potencia creadora como generadora de vida y nuevas formas cinematográficas. 

Me baso en dos sistemas de producción: la autogestión y la autoproducción. La autogestión es un sistema de autonomía y control total de la obra, sin delegar responsabilidades, y la autoproducción es encontrar sus propios recursos para elaborarla sin pasar por el Estado, las instituciones ni las ayudas o concursos. La industria y el arte son incompatibles. Esas películas circulan en el ciberespacio, en las salas de las casas de los amigos, en los bares, en los hostales, en las universidades. 

Lo que más me interesa es contar historias de amor. Es mejor morir de amor que de una muerte trágica. No podemos seguir contando historias de ladrones y policías. La mayoría de las películas están basadas en la teoría del conflicto central que tiende a hacernos creer que el mundo tiene cierta armonía y que esta armonía es alterada por la violencia de la voluntad de atacar a otro para conseguir algo. Para Jonas Mekas la verdadera historia del cine, es la historia de los amigos que hacen todo lo que les gusta. 

Trabajamos juntos durante diez meses. Como él venía de la cinefilia y tenía una gran cultura cinematográfica sostuvimos una conversación permanente sobre el cine. En este periodo, con el sonidista César Salazar hicimos nuestro aprendizaje de la dramarturgia, la dirección de actores, la capacidad de resolver los problemas técnicos y de puesta de escena en el sitio mismo, la velocidad y la improvisación sin someterse a ningún guión que fuera una camisa de fuerza que impidiera la creatividad.

Beatriz Caballero propuso a la Cinemateca Distrital de Bogotá hacer una gran retrospectiva de toda la obra cinematográfica de Mayolo, acompañada con un Cuaderno de Cine Colombiano dedicado a él. Allí escribí un artículo justamente sobre esa experiencia que titulé ‘Mayolo y el Litoral’.

 

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