‘Foxcatcher’, cuando el destino se empeña en cambiar los planes

Febrero 15, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Por Claudia Rojas - @kayarojas l Crítica de cine de GACETA
‘Foxcatcher’, cuando el destino se empeña en cambiar los planes

'Foxcatcher' le brindó al director Bennett Miller, la oportunidad de explorar un universo lleno de tramas y personajes complejos.

Basada en una historia real, ‘Foxcatcher’ le brindó al director Bennett Miller --el mismo de ‘Capote’ y ‘Moneyball’--, la oportunidad de explorar un universo de tramas complejas y personajes aún más. Una producción de mucho metraje e intenso conflicto.

Hacer películas basadas en personajes reales conlleva el riesgo de la aprobación histórica. Esto se intensifica un poco más cuando los personajes que se narran, viven y pueden expresarse sobre lo hecho. Entonces su opinión, aquella que aprueba o censura, se convierte en un referente obligado por el que se pasa por los oídos de quienes asisten y se inmiscuyen en su pasado a través de su película. Ya ha ocurrido y seguirá pasando…‘Foxcatcher’ recrea una historia ocurrida a finales de los 80 y comienzos de los 90, protagonizada por el deportista olímpico Mark Shultz (Channig Tatum), su hermano, el entrenador David (Mark Ruffalo) y el excéntrico millonario de Pensilvania, John du Pont (Steve Carrel). La película empieza mostrándonos a un Mark Shultz, quien hace menos de tres años ganó una medalla olímpica de oro y, sin embargo, ya empieza a quedar en el olvido y la miseria. En su Wisconsin natal, Mark sobrevive como puede, malcomiendo y entrenando dos veces al día con su hermano mayor David, quien además es su única familia. Lo que más desean este par de hermanos es regresar a los olímpicos de Seúl y ganar de nuevo, pero apenas van a mitad de camino. En este proceso, Mark es contactado por du Pont, un millonario de gustos raros y procederes un tanto más, que sueña con crear el equipo de lucha libre ‘Foxcatcher’, nombre con el que pretende honrar uno de los hábitos más antiguos de su antecesores, la caza. La obsesión de du Pont por la lucha libre es más bien producto de una rebeldía tardía con la que intenta superar la fuerte presencia de una madre dominante, que un asunto deportivo. Con su cuerpo avejentado y su bajo tono muscular, es difícil explicar el origen verdadero de dicha afición. Sin embargo ahí está y él, que tiene los medios y los billetes para conseguirlo, se traza la meta de albergar en su rancho de Pensilvania a la selección olímpica de lucha libre del país. Y como parte de su plan, ha incitado al medallista, quien ávido como está de salir de la pobreza, ve en la propuesta de du Pont el mejor vehículo para hacerlo. Su hermano David, sin embargo, no lo sigue en su aventura y decide quedarse en su lugar luchando por su cuenta. De esta manera Mark se muda a Pensilvania donde empieza a saborear las mieles del éxito y el reconocimiento que ya le empezaban a ser esquivas en Wisconsin. Pocos meses bastan para que Shultz y Du Pont establezcan una amistad que no conoce fronteras y que los lleva a sumergirse en oscuros episodios relacionados más con la fiesta y los excesos que con el deporte. Entonces ocurre lo esperado, el luchador pierde condición física y empieza a eclipsarse ante la mirada del millonario que ansioso como está en ganar esa medalla, consigue convencer al hermano que se convierta en su entrenador oculto. A estas alturas del relato, el espectador ya ha empezado a tener más claras las intensiones ocultas que se mueven en la mente de un hombre que, en su afán de ganar el respeto de una madre dominante, simula ser el entrenador real del equipo. Pero nada más lejos de la realidad. Y la llegada del hermano, le da otra sacudida al mundo del luchador quien, sintiéndose desplazado, reacciona a la defensiva y decide ignorar los entrenamientos y hacer las cosas a su manera. Pronto el hermano entrenador ocupa el privilegiado lugar ante el señor du Pont y las cosas se ponen cada vez peor. Esta historia construida a partir de personajes complejos que le permite al director Bennett Miller sumergirse en las profundidades sicológicas de aquellos que decide interpretar a su manera. En un contrapunto entre licencias poéticas y precisiones históricas y secuenciales, la película empieza a ganar minutos que pueden resultar tortuosos en medio de peleas y entrenos largos y detallados que terminan por poner a prueba la resistencia de quien las observa. Esta elongación más caprichosa que necesaria ha sido recurrente en sus producciones anteriores. Baste recordar que en ‘Capote’ se regodeó lo suficiente mostrando la obsesión del escritor por el convicto Perry Smith. Claro, allí también estaban la sensualidad, la pasión y la locura, entonces contenidas, y que ahora han empezado a aflorar con más libertad.Lo que entonces no representó ningún problema ha despertado controversias al verdadero Mark Shultz, quien ha declarado de manera abierta su molestia por las secuencias que Miller decidió conservar en la película (a pesar de su oposición…) y que pueden sugerir un grado de intimidad masculina entre él y el millonario, que podrían despertar ciertas interpretaciones. Sin embargo, esta situación que ha puesto a la película en el ojo del huracán de algunas redes sociales, no merece distraer la atención de una obra como estas, armada con tanto detalle y finura. Al observar esta película, es fácil suponer porque ha captado la mirada de público, la crítica y los premios. El grandioso trabajo de Steve Carrel (el protagonista de la serie televisiva ‘The office’) en la construcción e interpretación del desconcertante e indescifrable John du Pont, impresiona y deja claro de qué está hecho. Acompañado Tatum y Ruffalo, alcanza una actuación que, sin duda, es un gran deleite y hace justicia al complejo hombre que representa. Esto además de la gran ironía que Miller intenta trasmitir al mostrar la vida de unos deportistas que lo único que querían era hacer patria de alguna manera. Pero cuando el destino se empeña en otra cosa, ¿Quién contra él?Entonces ‘Foxcatcher’ es una película en la que vale la pena respirar hondo y soportar la espera. Al final, siempre habrá una sorpresa en la última cucharada.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad