Están abiertas las inscripciones para el Taller ‘Crónica Ciudad de Cali’

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Fundación Casa de la Lectura celebra quince años dedicada a uno de los grandes placeres de la humanidad: leer. En la efeméride ofrecerán un taller de crónica. Café con olor a letras.

Están abiertas las inscripciones para el Taller ‘Crónica Ciudad de Cali’

Mayo 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA

Fundación Casa de la Lectura celebra quince años dedicada a uno de los grandes placeres de la humanidad: leer. En la efeméride ofrecerán un taller de crónica. Café con olor a letras.

Casa de la Lectura cumplió quince años, un acontecimiento para celebrar en un país que poco lee...Sí, quince años fieles a la misma consigna: ¡trabajar por una nación que lea! Lo que es de una dificultad enorme, porque, entre otras cosas, los procesos de apropiación de la cultura lectora son muy largos.Difícil y desalentador. Las cifras hablan de 1.9 libros al año por colombiano. ¿Qué excepciones a la regla han descubierto en sus talleres de lectura?Por supuesto que hay excepciones notables, desde lectores constantes, hasta devoradores de libros, pero aún en los talleres los casos no son mayoría. Para nosotros un lector es alguien que necesita leer de manera permanente, que se “roba” el tiempo a pesar de la estrechez. Si la necesidad es auténtica siempre encontrará tiempo y circunstancia. Si no es así, ¿cómo se comprendería que leer sea una necesidad?Ustedes acaban de ganar una convocatoria del Ministerio de Cultura para dictar talleres de crónica. ¿Por qué es importante estimular este género en Cali?Por tres razones. La primera, la ciudad necesita agentes de memoria urbana capaces de dejar un registro de la historia viva de Cali. La segunda: la crónica reúne dos cosas importantes, investigación periodística y técnica literaria. Y para que ambas cosas se encuentren, hay que formar agentes capaces de investigar a la manera de los periodistas y escribir como cuentistas. Los cronistas no se dan silvestres, se hacen. Y lo que queremos es contribuir a que se hagan. Y la tercera es que la realidad urbana es tan rica, cruda y diversa, que se necesita un contingente formado de personas dispuestas a contarla.¿Cuántos talleres dictarán y a quiénes están dirigidos?El proyecto es un taller piloto, para el primer año (2014), de cinco meses, con sesiones semanales de cuatro horas. Se ofrece a cronistas en ejercicio (prensa, radio y televisión); en formación (estudiantes de comunicación social); a empíricos con publicación, y a personas que sin experiencia estén interesadas. Se dividirá en dos niveles; cada uno estará acompañado por un “cronista residente”.¿Cómo será el proceso de escritura y cuáles las temáticas?Un proceso didáctico de escritura, puede o no partir de la lectura. Hay gente que llega a la escritura porque se provoca con lo que lee. Otra llega por los problemas que se le presentan al escribir. En el caso del taller, hay algo claro: la mejor manera de aprender crónica es leyendo a buenos cronistas. Así que tendremos un énfasis en lecturas seleccionadas. El otro componente es el de la formación en literatura; reconocer que en la crónica como en la literatura, el valor de lo que se cuenta está en la manera como se cuenta. El tercer componente es investigación: cómo ponerse en sintonía con hechos, personas y expresiones vivas de una ciudad que produce historias a diario. Los temas, motivos y detonadores serán el aporte de cada miembro del taller. Ellos traerán las historias, el taller contribuirá a que las escriban.Hay un auge de talleres de escritura creativa en Cali. Varias instituciones y profesores los realizan, incluso para personas ajenas al oficio de escribir. ¿A qué se debe esto?Obedece a dos cosas: el deseo auténtico de mucha gente de aprender a escribir, con muy diversos y variados motivos. Lo que para la ciudad y su cultura escrita es importante. De otra parte, hay una suerte de moda, un cierto esnobismo, que mueve a muchas personas a acercarse al mundo de la lengua escrita. No lo condeno, desde luego, hace parte del proceso, pero soy escéptica de los resultados. Bastaría ver los índices promedio de deserción en los talleres a los que asisten tales personas. Es una vergüenza que Cali no tenga feria del libro...Hay quienes dicen que no la hay porque esta no es una ciudad lectora. Y si no se lee ¿para qué una feria? ¡Falso argumento! Por el bien de la promoción de lectura necesitamos urgente una Feria del Libro. Pero durante años nos hemos equivocando con el modelo. Posiblemente lo que necesitamos sea una “rumba de las letras”.¿Usted acaba de visitar la Feria del Libro de Bogotá. ¿Qué recomendados les podría dar a nuestros lectores?La programación de actividades y su exquisita variedad de autores bastaría para tenernos dos semanas escuchándolos. Así como los miles de libros que hay disponibles. Pero me atrevo a recomendar dos cosas: buscar el libro de Pilar Lozano, ‘Nacidos en la guerra’, y seguirle la pista al proyecto ‘Buda Blues’, un colectivo que surgió a partir de la lectura del libro de Mario Mendoza. Interesantísimo.

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