Esta crítica literaria redescubre a un gran escritor bajo la sombra de 'Gabo'

Mayo 14, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara | Editora de Vé El País
Esta crítica literaria redescubre a un gran escritor bajo la sombra de 'Gabo'

Luz Mary Giraldo.

La obra de ‘R.H. Moreno Durán -como se le conoce- fue descubierta, apreciada y publicada primero en España que en Colombia.

Rafael Humberto Moreno-Durán ha sido una  las figuras más importantes de la historia de la literatura colombiana y, sin embargo, este contemporáneo de Gabriel García Márquez es ampliamente desconocido por la inmensa mayoría.  La  obra de ‘R.H. Moreno Durán -como se le conoce-  fue descubierta, apreciada y publicada primero en España que en Colombia, y durante décadas se ha leído a través de fotocopias en los altos círculos intelectuales y académicos debido a la enorme dificultad de conseguir sus libros publicados.  Este novelista, cuentista, ensayista y dramaturgo nació en Tunja en 1945  y falleció en  Bogotá en 2005, y entre  sus obras principales se encuentra la trilogía ‘Femina Suite’ (‘Juego de Damas’, ‘El toque de Diana’ y ‘Finale Capriccioso con Madonna’).  Ahora que la editorial Alfaguara ha decidido publicar otro de sus libros, ‘El hombre que soñaba películas en blanco y negro’, la crítica literaria Luz Mary Giraldo nos arroja luz sobre su obra, su sentido de humor y exquisitez literaria.  ¿Se ha cometido una injusticia con la obra de R.H. Moreno Durán? Sí, ha habido una injusticia poética  porque R.H. fue muy importante como intelectual crítico y contestatario. No hubo feria del libro en Bogotá, Cali o Medellín en la que no tuviera mucho qué decir. Diez años de tardanza para publicar textos que ya tenía listos es mucho tiempo. Me alegró que la editorial se acordara del compromiso que tenía con él desde los tiempos de su enfermedad. ¿Cómo comenzó su enamoramiento con la obra de R.H. Moreno-Durán? Conocí la obra de R.H. cuando estaba en Europa. En 1990 Juan Gustavo Cobo Borda me dijo que no dejara de leerlo por ser un escritor muy divertido. A R.H. lo leíamos en fotocopias, Mario Mendoza y Santiago Gamboa desde sus tiempos de estudiantes de literatura en la Universidad Javeriana estaban fascinados con él.  ¿Qué es lo que le resulta más admirable en R.H. como novelista?  Que de verdad era un escritor consagrado, dedicado, para quien la escritura no se improvisa sino que sabe que hay que borrar, revisar. No solo tenía presente el momento histórico sino que sabía dialogar con la tradición literaria. Era prepotente y muy convencido de sí mismo, pero encantador y con un sentido del humor y una inteligencia únicas. ¿La fama de García Márquez arrojó muna  sombra -involuntaria, obviamente-  sobre él y otros autores de la época? Totalmente de acuerdo. Después de Gabo hubo silencio frente a la obra de R.H. y de toda una generación. El único que quizá se salvó fue Roberto Burgos Cantor, y Laura Restrepo a quien la salvó en parte pertenecer a los medios de comunicación. Mario Mendoza y otros escritores colombianos muy reconocidos vinieron mucho después, son de la década del 90, pero los de los años 70 y 80 fueron completamente apabullados publicitariamente por el mundo garciamarquiano. También es cierto que R.H. no escribía para las masas. Era un gran erudito, ¿esto influyó el el distanciamiento con un gran grueso de lectores? Los lectores buscan escritores que les ofrezcan menos reto. La de intelectuales como R.H. es una generación de mucho rigor, más problemática, que reta al lector a pensar, a cuestionarse. Hoy se leen textos más cercanos a la crónica, al periodismo, al testimonio, mientras que aquí estamos hablando de un escritor de gran complejidad.   ¿En la novela que ahora se publica  de R.H. Moreno-Durán, ‘El hombre que soñaba películas en blanco y negro’,  qué hallará el lector? En esta nueva novela Orson Wells es el protagonista. La novela está construida enteramente como una película de Wells.  ¿Por qué la tardanza de las editoriales colombianas en publicar su obra? R.H. es un autor que en sus novelas aprovecha para pensar en torno a la filosofía, el arte, la literatura y el cine, y termina siendo para la academia y no para los lectores corrientes, de ahí el descuido de las editoriales. Hay otra literatura que vende más, mientras que esta es de culto. R.H. fue abogado, y en su generación esta profesión fue el refugio de muchos artistas, escritores y humanistas en general... Fue así. Y el derecho le sirvió a R.H. para analizar muy bien las cosas de la ley y manejar los informes de manera magistral.  ¿Qué hay del humor en R.H.? Es definitivo. En una tertulia con él era inevitable reír mucho. La suya era una  inteligencia graciosa y en sus novelas está la risa como parodia. ¿Por qué irritaba a algunos sectores? Causó escozor en el mundo feminista; también  retrataba a los ricos y poderosos, pero lo que hacía era burlarse de sus actividades por medio de juegos verbales. Siendo un erudito, también jugaba con lo erótico del lenguaje popular. Se sabía los mejores chistes de presidentes, la risa de R.H. era contra todo lo solemne. Creía que también podemos testimoniar burlándonos. El humor era una condición de su personalidad.  ¿Por qué se leía a R.H. en fotocopias, por qué la dificultad de hallar un libro suyo en Colombia? Su obra fue publicada primero en España. ‘Fémina Suite’ y ‘Juego de damas’ alcanzaron a llegar, pero lo demás era prácticamente imposible conseguirlo. Era un autor de culto y tras su muerte sus obras se agotaron y ya no podían competir contra las modas. Este es un país de mala memoria. Además era una época en que los escritores preferían que sus obras salieran poco a poco, para no quitarle mérito a su obra anterior. Hoy, como producto del contrato editorial, ya no tengo tiempo para ponerme al día en la cantidad de nuevas obras que desbancan a otras y el ritmo es vertiginoso. Es la velocidad de la sociedad líquida. ¿R.H también fue estudiado primero en Europa que en Colombia? Yo hice una compilación de textos críticos de R.H. cuando ya sabíamos que estaba próximo a morir, y la mayoría de los artículos sobre él eran de españoles, norteamericanos, alemanes, coreanos. Fue un autor colombiano muy internacional. Es nuestro turno.

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