Enrique Avogadro, el argentino que le apuesta al talento como insumo de la industria

Enero 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA

El Director de Industrias Creativas en el Ministerio de Desarrollo Económico de la ciudad de Buenos Aires es un convencido de que la creatividad sí puede ser rentable. Entrevista.

Enrique, usted se dedica a un oficio que en el sector cultural ha sido muy polémico en los últimos años: las industrias culturales, es decir, el arte como parte de un mercado. ¿Cómo ha sorteado este debate? Yo hablo de una economía creativa que en últimas lo que busca es sacarle el jugo a la cultura para crear una dinámica económica. Esto, sin embargo, no supone reemplazar la política de apoyo a la cultura. Son políticas complementarias. Sectores público y privado trabajan conjuntamente, pero el público tiene una obligación con la cultura que va más allá de las industrias culturales. Si no existiera esto, lo único que tendríamos sería una lógica económica rigiendo sobre la lógica cultural, y esto no es lo que estoy planteando.Es, entonces, una oportunidad para que ambos sectores, público y privado, trabajen juntos en ideas culturales...No solo para que trabajen juntos sino para generar riquezas, desarrollos y empleo. De lo que se trata no es solamente de generar grandes espectáculos (estos, si se quiere, son una parte del paquete de acciones de la promoción de las industrias culturales y creativas). Me explico: si uno piensa en una feria o carnaval -que se realiza durante una fecha específica del año- lo que hay detrás es que durante todo el año este evento genera un movimiento económico, gente involucrada creando y desarrollando. Y allí hay una oportunidad grande para ambos sectores.Usted hace hincapié en la importancia de la identidad en las industrias culturales...Exacto. Si en la vieja globalización todos queríamos tener el mismo McDonald’s o el mismo Starbucks, en la nueva globalización todos queremos llegar al mundo con nuestro producto o servicio, pero eso tiene que ser original, único y un producto que en definitiva cuente una buena historia. Y el éxito de esa buena historia va a estar dado con la capacidad que yo tenga de conectarme con la dotación de factores del lugar. De ahí la importancia de la identidad.Es decir que para ser único y global debe mantener sus rasgos locales…Para mi es central que tenga un fuerte arraigo local. Pero a veces se confunde, al hablar de industrias culturales, con un trabajo de artesanos. Eso está bien, son parte de las industrias culturales, pero hay mucho más que eso. Se trata de reinterpretar de manera contemporánea el arraigo identitario. Es el caso de ChocQuibTown, que tomó su identidad y la reinterpretó para presentarla de manera más contemporánea. ¿Cuál es el estado de las industrias creativas en Argentina? En Buenos Aires, el 10% de la economía tiene que ver con industrias creativas. Es muy alto. Una de las industrias culturales más fuertes es la del diseño. Buenos Aires fue escogida como ciudad del diseño por la Unesco dentro de su red de ciudades creativas. Tenemos el Centro Metropolitano de Diseño, 15.000 metros cuadrados dedicados a eso… Es un fenómeno integral y sistémico porque la ciudad tiene su centro de diseño, tiene una actividad comercial fuerte vinculada al diseño y un consumidor informado y dispuesto a pagar por un producto bueno. En ese programa, estamos designando barrios para que sean distritos creativos: hay uno tecnológico, otro audiovisual, el de las artes y el de diseño, y en cada uno las empresas no pagan impuestos locales. Lo que se logra es atraer empresas a barrios que no han tenido desarrollo últimamente.Hace seis años el distrito tecnológico no tenía empresas y hoy tiene 170 empresas instaladas. Y lo mejor es que no solo el sector privado invierte sino que el público también: mejorando el espacio público, llevando seguridad, infraestructura, etc. Es decir que se usa la cultura como excusa para impulsar el desarrollo…Exactamente. Las ciudades tienden a perder sus sectores tradicionales, las grandes empresas se van de la ciudad por falta de espacio y otras razones, entonces los gobiernos debemos promover los sectores que van a generar desarrollo en el futuro. Por eso esta visión que tengo de vincular una política de desarrollo cultural con una de desarrollo económico.¿El artista que ingrese en una industria cultural debe estar dispuesto comercializar su obra?Absolutamente. Desde el minuto cero tiene que estar pensando en eso. Porque esto claramente no es para alguien que no quiere estar relacionado con el mercado.¿Qué es lo más difícil al momento de impulsar industrias culturales? Lo más difícil es que si esto no se hace en red no se puede hacer. El trabajo en red es fundamental. La otra dificultad es entender que el Estado no tiene la obligación de subsidiar absolutamente todo. Porque justamente al crear este campo nuevo de industria cultural y creativa lo estás sacando del debate cultural per se.

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