En memoria de Joe Cocker, un repaso por sus grandes éxitos

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Este 2014, que se empeña en llevarse a los grandes, cierra con la muerte del genial roquero británico Joe Cocker.

En memoria de Joe Cocker, un repaso por sus grandes éxitos

Diciembre 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Luis Guillermo Restrepo | El País
En memoria de Joe Cocker, un repaso por sus grandes éxitos

A pesar de ser amado por fans y críticos, Joe Cocker nunca fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll.

Este 2014, que se empeña en llevarse a los grandes, cierra con la muerte del genial roquero británico Joe Cocker.

Hace unos meses vi ‘El Vuelo’, película en la cual Denzel Washington comete la proeza (o la torpeza, según se mire) de volar un avión patas arriba hasta que aterriza cerca a una iglesia, salvando la vida de decenas de pasajeros. El piloto venía de una noche de rumba profunda. Me pareció una historia traída de los cabellos, hasta que sonó ‘Feelin’ Alright, de Joe Cocker. Ya no me cabía duda: un tipo así, que escucha a Cocker a las 7:00 a.m., antes de manejar un avión con 120 almas a bordo, era capaz de volar un avión al revés. Incluso llegué a pensar que lo que estaba al revés éramos la pantalla y nosotros. Tal es la fuerza de la poderosa canción. Era el Cocker que desde los 60 gritó el rock el soul y el blues con su voz ronca, su acento inglés y movimientos que hacían temer por su salud. El que se subió a la tarima de Woodstock un agosto de 1969, cantando ‘With a Little Help From my Friends’ en una versión alucinante, llena de pianos de Nueva Orleans, metales, guitarras, congas caribeñas y un desenfreno exquisito. Ah, y de coros celestiales, en medio de los cuales se escuchaba la voz gutural de quien, junto con Erick Burdon de The Animals, les enseñó a los norteamericanos como sienten los británicos los blues, el gospel y el soul. Y cómo se hace el rock. Y luego armó una gira por Estados Unidos y Canadá. Veinte genios encabezados por Joe Cocker y Leo Russell, compositor, pianista y guitarrista memorable, se tragaron a Norteamérica con unos conciertos alucinantes. ‘The letter’, ‘Space Captain’, ‘Saint James Infirmary’, ‘Cry me a River’, ‘Delta Lady’, ‘Honky Tonk Women’, ‘Give Peace a Chance’ y ‘Space Captain’. Todo estaba ahí. Esa locura se llamó ‘Joe Coker: Mad Dogs and Englishmen’, como si con ello les estuvieran diciendo a los gringos blancos que se olvidaran de la segregación racial, que la música negra de Estados Unidos era la verdad y que como buenos ingleses ellos lo demostrarían. Fue tan grande el impacto de la gira, que Mick Jagger decidió montar otra igual… pero en tren. Al final lo persuadieron, aunque Jagger filmó un video, ‘The Circus’. Hoy, ese puede ser uno de los grandes homenajes a Coker. Y fueron tan graves los excesos de la gira, que Cocker dejó de cantar por dos años. Pero entre las cosas bellas quedó la carátula del disco doble, donde Russell, de 1,60 metros de estatura, usa un sombrero verde de 20 centímetros de alto y carga una guitarra. Esa puede ser una de las mejores muestras de las psicodelia de entonces. Y luego volvió a cantar. ‘When the night comes’. Y ‘You are so beautiful”, un himno de amor, una declaración desgarrada que llega a los tuétanos. Como si después de eso fuera imposible algo más, grabó ‘You Can Leave Your Hat On’, que la película ‘Nueve Semanas y Media’ revivió en 1987. La voz de Cocker la volvió inmortal, eterna, sensual, prodigiosa. Lo último que oí de él fue el álbum ‘Fire It Up’, otra de sus elegías, quien lo diría, a su obsesión por el amor. Allí ya no están los deslumbrantes brillos de las trompetas y el Jazz. Pero está el piano de las notas azules, las guitarras del rock eterno y el profundo sur de los Estados Unidos. Y están los coros dulces, sensuales y trepidantes que lo acompañaron siempre, como complemento necesario a su voz, ronca y afinada. Y sus manos que se mueven como si tocara una guitarra que nunca tocó, o como si tuviera la epilepsia que nunca tuvo. Y cantó: “no vengo a molestarte / vengo a alertarte / es ahora o nunca / hazlo, o mueres”. Entonces tengo que poner, otra vez, el ‘Feelin Alright’ para que mi espíritu renazca y pueda hacer como Washington, volar un avión al revés, o pensar, aunque sea por los cinco minutos que dura la versión original al lado de Leo Russell, que quien está al revés es el mundo. Ustedes perdonarán que abuse del inglés, pero, ¡qué le vamos a hacer, si se nos fue Joe Cocker!

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