En medio del gusto por la música, Cali es una ciudad de poetas: Amparo Romero

Noviembre 23, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
En medio del gusto por la música, Cali es una ciudad de poetas: Amparo Romero

Amparo Romero Vásquez, presidenta de la Fundación de Poetas Vallecaucanos.

La Fundación de Poetas Vallecaucanos celebra esta semana sus 20 años labores. Habla su presidenta, Amparo Romero Vásquez.

Dos décadas de trabajo completa en este año la Fundación de Poetas Vallecaucanos, la entidad que mes a mes se ha preocupado por estar en la parrilla cultural de la ciudad presentando las voces y las plumas de la poesía.  Este  jueves 26, en el Centro Cultural Comfandi realizarán el último acto de celebración: El  reconocer como Miembros de Honor a Gabriel Ruiz Arbeláez  y a María Isabel Casas Rodríguez, del blog NTC-Nos Topamos Con, por registrar el quehacer de la escritura.  Amparo Romero Vásquez, presidenta de la Fundación, reconoce que se han sostenido con  “vocación y talento”, además de los aportes  que hacen los miembros de la entidad; porque a la luz de lo público, nunca han recibido aportes para su trabajo.  Admite que vivir de la poesía es complejo. “Los poetas necesitamos de otro oficio  para poder existir y defendernos en la vida. De solo  poesía no se vive,  hay que  trabajar en diferentes espacios. Me asombra ver como hoy personas de todas las profesiones buscan escribir. Y a la vez  me asusta ver tanto poeta; pero el tiempo nos dirá la última palabra sobre quién sobrevive”. Asegura que el trabajo de la Fundación para gestionar sus recitales mensuales no es sencillo, pero han  encontrado aliados en el camino. “Nunca  hemos querido irnos o tirar la toalla de la Fundación. Hay que escribir y trabajar hasta que la palabra se agote en las palabras”.  ¿Para qué le ha servido a Cali y a la región tener una Fundación de Poetas Vallecaucanos? Hace 20 años no había un colectivo que promoviera la realización de recitales de manera mensual, gracias a esto empezó una apertura y todo un quehacer que ha permitido que en la ciudad haya en la actualidad alrededor de  30 grupos que trabajan en torno a la  poesía. Esos son espacios amigos  que aplaudimos como Fundación.  Además, hay un movimiento creciente de estudio en torno a este universo. ¿Han llegado a hacer un censo de cuántos poetas hay en Cali? Eso es difícil. Es cierto que hay mucho talento en la ciudad donde todos quieren escribir pero creo que no es la cantidad, es la calidad. Cali es una ciudad de poetas porque en medio del gusto por la música se abren espacio el poema, el cuento o el relato. ¿Cómo estamos en  producción ? El transcender de la poesía en Cali es positivo. Un poeta no se hace de la noche a la mañana, se hace en el oficio diario. Hay que  escribir a diario, leer y vivir intensamente para lograr lo que se quiere. Y en Cali los grupos que hay se destacan y hacen bien su tarea. Creo que vamos por buen camino.  ¿Se ha convertido la poesía en el refugio para decir aquello que no nos atrevemos? El lenguaje poético se mantiene para no dejarnos morir, para poder sobrevivir. Es una tabla salvadora. El poeta no escribe para ser importante sino para desahogar esas cuestiones internas que a veces no nos dejan caminar.  ¿Qué opinión le merece que hoy a  las personas privadas de su libertad les editen sus poemas? La afluencia de los talleres hace que cada vez la gente se forme más. Con respecto a las personas que están privadas de su libertad, creo que donde hay dolor, tragedia e  injusticia, ellos necesitan un espacio para hablar y decir sus cosas, y la poesía les abre un canal. El hecho de que a ellos no solo les den talleres sino que les publiquen, es de suma importancia para todos. 

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