Elza Mizrachi, del diseño de joyas a las letras

Elza Mizrachi, del diseño de joyas a las letras

Febrero 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA

Ganadora del concurso de poesía y narrativa El Decir Textual, de Buenos Aires, con su relato ‘El grito de las mentes perdidas’, esta caleña incursionó en la narrativa después de años de dedicarse a otro oficio. Hoy asegura que su vida cambio 180 grados.

Elsa, ¿cómo incursionó en la literatura?Cuando me gradué de licenciada en literatura nunca dejé de escribir. Sin embargo, de forma paralela a la escritura, estuve varios años en la creación de joyería hasta que me hice un análisis de conciencia. Fue entonces cuando dejé la joyería, ya que entendí que escribir me hace sentir libre y decidí meterme en firme a los talleres literarios, leer técnicas narrativas y apasionarme solo en el arte de la escritura.Antes de escribir este relato, ¿qué otras obras había realizado?Desde esa época transformé muchas veces mi primera novela ‘El bar de la luna roja’, que en sí fue un ejercicio para mi y nunca quise publicarla. También tengo otros relatos no publicados. Pero pienso que me gusta trabajar más la novela. Me siento con más libertad.Usted trabajó en la Fundación Alzheimer realizando talleres de lecto-escritura. ¿Esa experiencia está relacionada con su relato ‘El grito de las mentes perdidas?Cuando trabajé en la Fundación Alzheimer me bajaba a hablar con los enfermos del nivel tres, los que se supone no pueden expresar nada, y noté que cuando yo los acariciaba y les subía la autoestima, me hablaban. Algunos lo hacían en su lenguaje poco comprensible, pero podía extraer lo que me querían insinuar. Tal vez de ahí me inspiré en el título, pero da la casualidad que ese “grito de las mentes perdidas” lo damos todos en alguna ocasión y en mi relato no tiene nada que ver con los enfermos de Alzheimer.Entonces, ¿a qué concretamente hace alusión?La historia se desarrolla en un ambiente urbano, en Cali, donde por casualidad los personajes se encuentran en diferentes tipos de situaciones y el destino los une. Los agrede una ciudad violenta, machista y corrupta. Los personajes se envuelven cada uno en su propia tragedia al verse sin ninguna salida y pocas probabilidades de surgir. Pero dentro de esto también cabe la amistad, una forma bonita de acompañar el dolor. Entonces ahí uno entra a indagar quiénes están de verdad locos, los que están afuera, viviendo diferente traumas con terapia psiquiátrica o los que se encierran en sitios para enfermos mentales que no pueden acceder a una terapia y los declaran locos.Usted también tiene un blog. Háblenos de esa experiencia...El blog es de lo más divertido. Decidí escribirlo de una forma relajada para que los que lo lean también se relajen o se incomoden. A veces me da el síndrome de no poder quedarme callada en ciertos aspectos donde no estoy de acuerdo con lo que leo, o con posiciones que me incomodan en cualquier aspecto de la vida cotidiana, noticias o lecturas que no me apetecen. De ahí el título del blog: Escribo para filtrar el silencio de las voces y callar los tormentos que habitan en mi conciencia. De una u otra forma, en el relato o en la novela hago lo mismo, porque siempre el inconsciente está gritando y se apodera de los personajes que uno crea.¿Cómo ha cambiado su vida después de dedicarse a la escritura?Tuve un accidente hace un año en el que me vi pasar por una línea delgada, muy cerca de la muerte. Tuve la convicción después de esto de que debía hacer lo que más me gusta. Lo analicé mucho, porque escribir no es fácil, pero lo seguiré haciendo solo por el hecho de sentir que me hace feliz.¿Tiene proyectos de publicar algún cuento o novela próximamente?Ahora estoy trabajando en mi segunda novela, mucho más pausada, y con el trabajo de muchos años de escritura y lecturas. El hecho de corregir mi primera novela tantas veces y no apresurarme a publicarla fue un aprendizaje para así pulirme más en escribir. Aunque uno nunca acabe de pulirse. Así somos los escritores, amamos lo que hacemos y nos odiamos por creer que pudo ser mejor.Un autor de cabecera...En estos momentos estoy leyendo ‘Temporal’, de Tomás González. Es un narrador que me atrapa. Tiene todo lo que debe tener un buen escritor.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad