El 'vicio' de hacer malas adaptaciones en el cine

El 'vicio' de hacer malas adaptaciones en el cine

Marzo 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez l Especial para GACETA
El 'vicio' de hacer malas adaptaciones en el cine

La película está ambientada en la California de los años 70.

Con ‘Vicio propio’ el director Paul Thomas Anderson, el mismo de ‘Boogie Nigths’ y ‘Magnolia’, hace una adaptación a la afamada novela homónima de Thomas Pynchon. Pero las situaciones que pudieron ser hilarantes y coloridas en el papel, se tornan sosas y desteñidas en una película que resulta un largo y agónico mal viaje en ácido.

Las imitaciones que nacen de los buenos propósitos del homenaje pueden ser una bocanada para los espíritus carentes de arrojo. O también pueden convertirse en destempladas canciones que no hacen justicia a su fábula del origen. Sí, señores… de buenas intensiones no vive el cine. Y de malas adaptaciones está lleno el caminito al infierno, donde bien deberían arder ellas y sus genios creadores.Encontrarse que Paul Thomas Anderson, el mismo director que hace ya varios años nos sorprendió con ‘Boogie nights’ y después con ‘Magnolia’ y ‘The master’, haya estado en la dirección de ‘Vicio Propio’ no deja de desconcertarnos. —¿En serio hablamos del mismo chico? —¡Sí! —Entonces tendremos que concederle el divino derecho a equivocarse.Y así, en un acto de infinita caridad, seguimos en la oscuridad, dándole dos horas y media de nuestra vida a una película que, a pesar de estar basada en el éxito literario de Thomas Pynchon, no sabe agradecernos. La historia se centra en el caso que debe resolver el detective privado Doc Sportello (Joaquin Phoenix), quien empieza buscando al amante de su ex novia Shasta y termina involucrado en una ‘peligrosa’ red que incluye mafias, sectas, dentistas y corrupción. Todo esto en medio de una California de los 70 donde las playas, los hippies, las excentricidades y Charles Manson circulan. Sin embargo, este escenario lleno de personajes singulares y atractivos se desdibuja en el horizonte de una película que mueve bajo la mesa una promesa psicodélica, pero que no cumple más que por la confusión (ni siquiera por la textura, ni el color).Con una apuesta dramática donde cada situación intenta ser más confusa que la anterior y, muy a su pesar, no logra sobreponerse al lugar más común de la inocencia. La reiteración de las fijaciones sexuales no incomoda ni agrada, sino que resulta más bien patética y poco creíble en este director que no supo mirar más allá ni proponer algo inteligente. ¿En qué clase de espectador podría estar pensando? ¿Tal vez en uno poco exigente, bastante paciente y fácil de impresionar?Y mientras personajes seudo-bizarros entran y salen de la trama, cada cual pretendiendo ser más extraño que el anterior, la trama avanza lento, lento, lento. En una narración que desde la literatura bien podría legitimar su éxito pero no desde el cine, en donde se abusa de los textos y se centra la apuesta estética en las imágenes que supone graciosas pero que, a pocos, hace reír. Los peinados que Phoenix presume de acuerdo a la ocasión solo van de la mano de la trama compuesta por situaciones reforzadas que no avanzan en el reino del ‘confunde y vencerás’. Ahora, todo esto podría soportarse y hasta algunos podríamos perdonárselo y dejarlo en el terreno de las equivocaciones, si no fuera por la referencia directa, descarada y mal hecha que hizo a una de las más grandes películas de culto que tenemos los que amamos el cine: ‘El gran Lebowski’, de los hermanos Cohen. ¡Eso si que no!Aunque se tratara de coincidencias o en el peor de los casos, de un homenaje, más le hubiera valido a Anderson quedarse con las ganas y no pecar a mano alzada, como lo hizo al pretender igualarse a una obra de la que sin duda dista demasiado. Las alucinaciones de la droga, el teléfono sonando y la torpeza con la que pretende sazonar la trama de ‘Vicio propio’ son burdas, poco inteligentes y distan mucho de las sutiles y primigenias protagonizadas por Jeff Bridges, quien fuera el ‘Dude’ en ‘El gran Leboswki’.Dejando pues los puntos sobre las íes, considero que el mérito que algunos podrían encontrarle a ‘Vicio propio’ no está en la película sino en la novela que quiso adaptar o bien en la película de los hermanos Cohen a la que tal vez quiso rendir homenaje, pero a la que no se le acerca. ¡Larga vida al ‘Dude’!Docente Universidad Autónoma de Occidente@kayarojas

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