‘El último amor del señor Morgan’, ¿otro melodrama sin sabor en la cartelera de cine?

‘El último amor del señor Morgan’, ¿otro melodrama sin sabor en la cartelera de cine?

Agosto 31, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez | Especial para GACETA
‘El último amor del señor Morgan’, ¿otro melodrama sin sabor en la cartelera de cine?

Esta película es la adaptación de una conocida novela francesa, a cargo de Sandra Nettelbeck, que dirigió 'Sin reservas', comedia romántica de un par de cocineros.

Protagonizada por Michael Caine, esta película nos ofrece una mirada romántica al adiós. La historia, que tiene como telón a París y sus alrededores, se extiende de más en reforzadas situaciones de una pareja cuyo amor fluye con poca naturalidad.

La vida del señor Morgan ha perdido todo propósito. Después de quedar viudo a los setenta y tantos años no encuentra mucho qué hacer. El ex profesor de Princeton que vive en París hace ya buen tiempo, que nunca creyó necesario aprendió a hablar francés porque para eso estaba su esposa, ahora lleva sobre sus hombros el peso de una ciudad que le resulta ajena. Pero más que la ciudad, el idioma o la cultura, pesan la soledad y la vida. Y las horas vacías… O bien, el exceso de horas que ahora tiene el día. Mientras tanto, él continúa alimentando su presente con el recuerdo de su mujer y con las rutinas que juntos compartían. Habitando aquel apartamento de Saint Germain que ella escogió y negándose a vender aquella casa de campo cerca de París que ella tanto amó. Entonces conoce a Pauline, una chica poco estudiada que se gana la vida dictado clases de baile en una academia. Ocurre lo predecible, los dos se convierten en amigos y surge la duda de si aquella joven logrará regresarle al hombre la ilusión de volver a creer en el amor en los últimos años que le quedan.A partir de ese momento la película ‘El último amor del señor Morgan’ se desarrolla de manera pausada y, por supuesto, un tanto obvia. Las charlas inteligentes que aquel viejo, interpretado por Michael Caine, (El famoso mayordomo ‘Alfred’ en ‘El caballero de la noche’ 2011) sostiene con la jovencita silvestre se convierten en pan de cada escena y entonces, París adquiere otra dimensión. Una que le resulta tal vez menos aburrida, pero que al mismo tiempo lo atemoriza y lo ubica en un área susceptible. La posibilidad de sentirse atraído hacia aquella mujer vuelve a ubicarlo en aquella incierta zona que hace mucho no exploraba y que, sin duda, lo desconcierta. Mientras tanto en su realidad, un par de hijos ausentes, más que por las distancias físicas, como consecuencia de acciones del pasado, reaparecen intentando solucionar la vida de aquel padre con el que no conviven (ni parecen interesados en hacerlo), pero sí subestiman. Así la trama avanza, o no, según como se mire. Con secuencias largas y musicales, “reflexiones profundas”, viajes de ida y vuelta y clases de baile. Situaciones que nos llevan a películas ya vistas, aquí y allá, desde comedias románticas gringas (imposible no acordarse del ladrillazo aquel llamado ‘¿Bailamos?’ (2004), interpretado por Richard Gere y Jennifer López), pero con las aspiraciones trascendentales y muy profundas a las que llegó Michael Haneke con ‘Amor’ (2011), a las que por supuesto ni siquiera se acerca. ‘El último amor del señor Morgan’ está basada en la novela llamada ‘La Douceur assassine’, que fue adaptada por la directora Sandra Nettelbeck, que años anteriores estuvo al frente de aquella comedia romántica de un par de cocineros llamada ‘Sin reservas’ (2007), interpretada por Catherine Zeta-Jones y Aaron Eckhart. En esta ocasión, se esfuerza un poco más utilizando un par de recursos visuales, que repite casi al borde del abuso, con los que logra llevar su película a un nivel de profundidad interesante. Y así nos muestra otra faceta del amor, ya no del que todo lo apuesta sin medir muy bien las consecuencias, sino una más ambigua y reflexiva. Lástima que se quede en el intento, en medio de escenas que podrían llegar a otro nivel, pero con personajes apenas dibujados es imposible sumergirse más. Entonces la relación fría con su pasado y, sobre todo aquella similitud con su hijo, podría haber sido muy interesante de no haberse confiado en aquella sensiblería exagerada, y de esa ausencia de la sorpresa tan presente desde que arranca la historia. Así, la aparición de cada nuevo personaje se ve venir y cada uno termina siendo más estereotipo que el anterior: el hijo resentido, la hija indiferente, la muchacha desinteresada, en fin. Sin embargo los amantes del romanticismo, podrían sumar la película ‘El último amor del señor Morgan’ a su lista de encantadoras piezas, evitando poner las expectativas demasiado altas y perdonando la falta de ritmo en la que cae con facilidad.

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