‘El sueño de Wadjda’ una película que pone a soñar a las mujeres

Diciembre 13, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez I Especial para GACETA
‘El sueño de Wadjda’ una película que pone a soñar a las mujeres

La directora Haifaa Al-Mansour muestra en esta película la realidad femenina que subyace en Arabia Saudita.

La película árabe ‘El sueño de Wadjda’ llega a Colombia tras haber realizado un interesante recorrido internacional en el que ha obtenido premios y aplausos de un público que ve con buenos ojos el despertar del cine femenino en estos países.

Wadjda tiene diez años y sobre sus hombros lleva el peso de ser mujer en un país donde el destino está trazado por el género. Pero eso no le impide que, desde su niñez, pueda soñar con una vida diferente, igualitaria y alegre. Hija única de un matrimonio en crisis, la niña es testigo silente de la angustia de su madre que intenta mantener a su lado a un marido frustrado que sueña con tener un hijo varón. Wadjda lo sabe e intenta solidarizarse con sus padres, a ella la acompaña a comprarse un vestido hermoso con el cual pueda seducir de nuevo a su marido y con él juega video juegos, intentando cumplir aquel rol masculino. En su barrio sin embargo, ella juega con un niño que la trata como su par sin hacerle demasiado caso a las diferencias de género. En el colegio la vida no le resulta más fácil. Allí Wadjda tiene serios problemas con la directora del colegio que la juzga y critica en todas sus acciones. Sí, la vida de esta niña no resulta sencilla, pero en su interior ella vuela libre y se da licencia para soñar con aquello que tanto añora tener: una bicicleta. El deseo por supuesto le resulta una locura a su madre, una mujer que no puede ver con buenos ojos aquellas acciones que van en contra de la tradición cultural y religiosa que viven. Pero esto no detiene a la niña, quien insiste y persevera a lo largo de la película, en su deseo de conseguir aquella bicicleta que vio en la tienda.De ahí que el nombre de esta película sea ‘El sueño de Wadjda’, porque a fin de cuentas se trata de eso. Del capricho de una niña que no se da por vencida hasta conseguir su propósito. Sin embargo, esta anécdota es solo el pretexto que utiliza la directora Haifaa Al-Mansour, para mostrar la realidad femenina que subyace en Arabia Saudita. La suya ha resultado ser una historia no menos interesante que la de su propia protagonista. No solo es la primera directora de cine de todo el país, sino que con su trabajo ha tocado y cuestionado temas que resultan prohibidos desde la tradición religiosa y cultural. Así le sucedió con su documental, ‘Mujeres sin sombras’ trabajo en el que mostró las realidades cotidianas de las mujeres que habitan esta región y de las que ella también hace parte. Esto, por supuesto, ha despertado críticas y aplausos de un país que no termina de ver con buenos ojos que una mujer se exhiba, y de paso los muestre a ellos de la manera como ella lo hace. Este ingrediente, por supuesto, le da a la película un sabor especial. El valor de una mujer que se decidió a rodar en Arabia Saudita, un país donde las mujeres no pueden verse trabajando con hombres, lo que la obligo a dirigir muchas de sus escenas desde el interior de una camioneta ayudada solo por un monitor y un ‘walkie-talkie’. De ahí que la película resulte ser una oda a la libertad y a la valentía. No solo entendida desde el universo de la historia representada sino desde la realidad de una directora que intenta hacerse a un nombre y construir una carrera en un país donde a las mujeres no se les permite expresarse. Esto le da un valor agregado a la película y la ha convertido, en definitiva, en una obra aclamada por la crítica y el público. Ante esto, pierde importancia que la película no sea visualmente arriesgada ni propositiva. Y que su fotografía resulte más parecida a un registro visual simple, concentrado mucho más en el contenido que en la forma. Estas burbujas histriónicas que no le permiten a la historia cargarse del nivel dramático que amerita, pueden ser producto del legado que trae a cuestas la directora, quien con su pasado documentalista, arriesga poco a la hora de exigir y no acierta del todo en su dirección de actores, y en algunas secuencias se le acaba el aliento dejando a su protagonista a mitad del camino. Como resultado lucen forzados en algunas escenas que exige de ellos mucho más que una pose. Esto, que por ratos resulta incómodo para el espectador experto, no alcanza a convertirse en un impedimento real a la hora de ver la película. En películas como estas es importante resaltar más el proceso que el resultado. Justa razón para armarse de argumentos y ver a esta película desde el contexto desde donde fue hecha. Es claro que, desde ningún punto de vista, la historia de ‘El sueño de Wadjda’ nos resulta la más original, mucho menos sorpresiva. De hecho, la trama transcurre de manera previsible, es una historia cuyo final está trazado desde que empieza. Pero no por esto deja de ser interesante, después de todo lo que más importa en esta película son las aguas subterráneas que la atraviesan y que dejan ver una sociedad donde la mujer está acostumbrada a sufrir. Esto tampoco resulta ser la gran revelación, pero sí hay un par de situaciones en donde la directora apuntala bastante bien el drama de esta mujer que tiene que aceptar el abandono del marido, sin siquiera protestar. El gran logro de la directora es dejar ver su mano, su contención y la belleza de su género en un país como el suyo. Y sí, ‘El sueño de Wadjda’ resulta ser una película muy femenina, no solo por su protagonista sino por la manera como se ve del mundo. Desde la privación, la resignación y la tradición. Ahí versa la belleza de su obra. En soñar y contar historias de soñadoras.

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