‘El río de los muertos’, de Alberto Guzmán, una obra para reflexionar sobre la guerra y la paz

‘El río de los muertos’, de Alberto Guzmán, una obra para reflexionar sobre la guerra y la paz

Junio 03, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
‘El río de los muertos’, de Alberto Guzmán, una obra para reflexionar sobre la guerra y la paz

‘El río de los muertos’, del maestro Alberto Guzmán Naranjo (foto), además de ser una memoria sobre el dolor de los N.N de Puerto Berrío, los episodios de Trujillo, El Salado y Vigía del Fuerte; también será un canto a la esperanza. La obra se estrenará en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, con entrada libre para el público.

En el Teatro Municipal Enrique Buenaventura se estrena mañana el oratorio ‘El río de los muertos’, con entrada libre para el público.

En su cabeza y sin escribir nada, el maestro Alberto Guzmán Naranjo fue hilando las ideas del oratorio ‘El río de los muertos’, una obra musical inédita que llega para hacernos reflexionar sobre la guerra vivida  y la esperanza de la  paz. 

El debut de esta pieza pidida en tres partes (‘El miedo’, ‘La muerte’ y ‘El regreso y la esperanza’) está programado para  mañana jueves, a las 7:00 p.m.,  en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, con entrada libre para el público.

El oratorio integrará a la Orquesta Filarmónica de Cali, el Coro de estudiantes de la Escuela de Música de la Universidad del Valle dirigido por   la maestra Carolina Romero y contará con  los solistas Karolyn Rosero (soprano) y Marcelo Gómez Gaviria (barítono).

Guzmán, quien llevará la batuta de la Filarmónica, asegura que “el arte no puede ser ajeno al momento y las circunstancias en las que vive. No puede vivir en una urna de cristal”. 

Al ser consciente de que a lo largo de su  existencia  siempre había escuchado hablar del conflicto, Guzmán empezó a explorar si podría haber esperanza. Encontró que  el arte visual había reflexionado  en torno al tema  pero que desde la música nada se había hecho. 

Se preguntaba: “¿Por qué no utilizar la capacidad de simbolización que tiene el arte como  transformador de  la vida espiritual de los pueblos y que con sus capacidades brinde una voz testimonial de qué es la reconciliación, la justicia, la reparación, a través de una obra que recoja esos hechos?”

Con esa inquietud el  compositor, director y pedagogo musical un día le comentó su idea  a la comunicadora  caleña  Ana Mercedes Vivas, quien ha venido escribiendo  desde hace varios años poemas sobre el   conflicto. 

“Con Alberto somos grandes amigos y siempre lo he admirado como músico. Él además es un hombre sensible a la poesía y un día me propuso convertir parte de mis poemas en un canto continuo y acepté”, cuenta Ana Mercedes. 

 Así empezó un trabajo juicioso de tres años. Durante ese tiempo y por “coincidencia” Ana Mercedes accedió al diplomado ‘Narrativa desde las víctimas para la construcción de memoria histórica’, donde escuchó de primera mano las voces de las víctimas del conflicto que quedaron plasmadas en  sus versos. 

“Con Alberto empezamos a mirar temas como el miedo del desplazamiento y todo lo que eso puede generar; luego nos detuvimos en la muerte, había muchos episodios dolorosos. Pero Alberto me decía que había que hablar de esperanza y para ese momento ni siquiera se vislumbraba un proceso de paz”, cuenta Ana Mercedes.

Entonces, para  redondear la idea  recurrieron a fragmentos de textos de Matilde Ospina (una de las más grandes poetisas de nuestro país en el siglo XX)  y Antonio María Flórez (poeta colombo – español, ganador del premio de poesía ‘Ciudad de Bogotá’), “cuyas letras eran esperanzadoras y lo que necesitábamos”.   

El maestro Guzmán confiesa que el  libreto de Ana Mercedes  lo atrapó. Para completar el trabajo, el compositor hizo un alto en su labor académica para dedicarse de lleno a la creación de la obra.   “En agosto de 2014 me   encerré en mi casa como un prisionero. Dediqué  10 horas diarias a la obra. Fue una actividad febril que concluyó el 20 de diciembre”. 

El título fue bastante discutido porque la obra “es una metáfora independientemente de la época porque los ríos han sido vehículos de la muerte”.

Mañana, la orquesta asumirá el rol del río,  el coro es el observador y el narrador es un periodista. Todo esto en un diálogo musical entre la soprano y el barítono. Así ‘El río de los muertos’ además de ser una memoria sobre el dolor de los N.N de Puerto Berrío, los episodios de  Trujillo, El Salado y Vigía del Fuerte;  también  será un canto a la esperanza.

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