El museo debe servir a sus públicos: Osvaldo Sánchez

Noviembre 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
GACETA

Este curador de arte mexicano pasó por Cali, invitado por Lugar a Dudas, para hablar sobre la misión del museo público en la actualidad.

¿Cuál es el papel que deben cumplir los museos en la actualidad?Es urgente que las instituciones públicas revisen y desmonten los modelos de hegemonía que desde el “prestigio” de las instituciones son aplicados como domesticadores sociales, usando tópicos como el gusto, la fama, el estrellato y el consumo de novedad, que generan la ansiedad de estatus y la adhesión al poder institucional. Los museos deben instituirse como plataformas de flujo social. Deben de ayudar, en el sentido más amplio, a ganar en sofisticación e intimidad con nosotros mismos.¿Cómo debe ser la relación museo - Estado?Los museos deben ser independientes. No están para complacer las “visiones” de políticos o funcionarios sino para servir a sus públicos. De lo contrario el museo será improductivo socialmente.Usted planteó el tema de los ‘Mandatos de saber’ de los museos. ¿Podría ampliarnos ese concepto?Los ‘Mandatos de saber’ exigen a un museo dilucidar para quién trabaja. Cuáles son los valores concretos que pretende activar, poner a debate y qué clase de herramientas brinda para garantizar esa vitalidad, que en el lenguaje político llamamos democracia. Educar al cambio, a la diferencia, a la sostenibilidad y al disfrute de la vida es un mandato público que incluye a los museos. Luego, hay mandatos de saber más específicos. Aquellos que refieren al arte y al patrimonio; no entendidos como objetos ni como acumulación; sino como herramientas vitales y de sus intercambios.¿De qué manera estas instituciones pueden legitimarse?Las fuentes de legitimidad de un museo se tienen que ganar. Y no mediante declaraciones altisonantes, condecoraciones, monumentos o exposiciones oportunistas. Las fuentes de legitimidad proceden de la vida que un museo se gana día a día, desde sus públicos. Un museo que reduce su labor a una misión expositiva hoy día, y cuyos discursos museológicos apenas polemizan sus modelos de intercambio o la naturaleza de la experiencia artística, difícilmente produzcan una legitimidad social. La labor del museo debe estar enfocada en provocar en vivo esa experiencia del arte, entendida ésta como una revelación, individual, en cada uno de sus espectadores.¿Cómo elaborar estrategias que generen un puente entre los museos y el público común?Sobran estrategias para revitalizar a los museos, y no es a través de mecanismos populistas de exposiciones que hacen del sensacionalismo noticioso y de los iconos de novedad de la industria cultural un fenómeno espectacular mediatizado, dirigido a crear públicos consumidores. El museo debe abrirse a expresiones vivas de producción cultural, a acciones en tiempo real, a intercambios espirituales de orden diverso, siempre en el marco de una plataforma incluyente. ¿Qué reto supone estos enfoques para el curador de arte?Creo que un curador es esencialmente un ‘activador’ de contenidos, un editor, un poeta, un visionario. El servicio a una pretendida Historia, así con mayúscula, me parece bastante infértil. Los curadores, incluso en temas de trabajo como recuperación y restauración de memoria, deben priorizar el carácter instrumental, de herramienta crítica e imaginativa del fenómeno expositivo. Creo que debemos centrarnos más en el momento productivo y en los procesos de las prácticas culturales y más que en la canonización de sus resultados. Reconozco que es difícil y que apenas sucede. Muchos curadores se ejercen como tal, precisamente, por el potencial de estrellato y el esnobismo consagratorio de la profesión en estos días.¿Qué percepción le quedó de su encuentro con el sector cultural de Cali frente al tema de los museos?El tema de cuestionarnos qué debe seguir siendo un museo. Ese es uno de los muchos cuestionamientos a los que estamos obligados hoy día quienes nos movemos en este medio. Estamos en la urgencia de un cambio total de paradigma social y económico. Cali tiene a su favor una enorme población joven, ávida de una vida justa, noble y enfocada. Creo que hay mucha energía creadora en esta ciudad; y hay gestos muy decisivos, como Lugar a Dudas, que existen para recordarnos que hay otros modelos disponibles.Hasta comienzos de este año usted se desempeñó como director del Museo de Arte Moderno de México. ¿Qué le dejó esa experiencia?Hay mucho que descubrir en la experiencia de dirigir un museo. Es conmovedor brindarles a diferentes públicos la oportunidad de verse a sí mismos. Otra alegría es crecer junto a un equipo joven. Mantenerte despierto. No ceder ni dejar que otros cedan fácilmente a sus zonas de confort. Es lo maravilloso del arte, ese gusto de libertad y de riesgo, lo que nos hace diferentes y especiales.

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