El mundo de afuera de Jorge Franco

El mundo de afuera de Jorge Franco

Marzo 21, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Sergio Villamizar | Colprensa
El mundo de afuera de Jorge Franco

Jorge Franco se convirtió en el tercer colombiano en obtener el Premio Alfaguara de Novela, gracias a su obra El mundo de afuera.

El escritor Jorge Franco habla sobre el Premio Alfaguara de Novela que acaba de recibir por su obra ‘El mundo de afuera’, que será presentada en la Feria del Libro de Bogotá. Celebra los 15 años de su famosa ‘Rosario Tijeras’.

Una llamada a las 5:00 a.m. recibió Jorge Franco este jueves, en su casa de Bogotá. Medio dormido, el escritor antioqueño no entendía por qué una editora lo llamaba a esa hora, pero en segundos recordó que ese día, en España, se daría a conocer el fallo del Premio Alfaguara de Novela, al cual se había postulado.Fue Laura Restrepo, la escritora que con ‘Delirio’ fue la primera colombiana en ganar este galardón, la encargada de comunicarle que se había convertido en el tercer colombiano en obtener este reconocimiento.‘El mundo de afuera’, obra con la cual se llevó el premio, es un homenaje a Medellín, su ciudad natal, y en ella relata la vida de una familia que sufre el flagelo del secuestro.Franco tiene muchos motivos para estar feliz, no solo por el premio, también porque celebra 15 años de la publicación de ‘Rosario Tijeras’.¿Cómo define ‘El mundo de afuera’?Es una novela inspirada en hechos de la vida real, que se desarrolla en la Medellín de los años 60 y 70, en donde hay un personaje que vivía en un castillo del que yo fui vecino, y un antagonista, quien lo tiene en cautiverio. La trama se desencadena luego de un amor obsesivo que tiene el secuestrador por la hija de este hombre. Esa niña vivía en una burbuja en el castillo, aislada del mundo de afuera, de ahí viene el título de la obra.Confronté en esa historia dos mundos opuestos. Por un lado, el mundo idílico de un castillo, contra un mundo que se comienza a descomponer en una época de transición en la que yo sentí, por lo menos como niño, que ese Medellín idílico dejaba de serlo para dar paso a una realidad que luego conocimos todos.¿Cómo llegó a la historia?Yo era vecino del castillo en el que se desarrolla la historia y para un niño ser vecino de un lugar en el que vive un hombre que paseaba en limosina, que tenía un mayordomo, que tenía una hija como una princesa de un pequeño reino resultaba fascinante. Desde esa época quise contar esta historia. Añadí muchos elementos que pertenecen a la ficción, a la fantasía.¿Por qué se presentó bajo el seudónimo de Antonio Benjamín?Siempre me presento con el nombre de mis dos abuelos, Antonio y Benjamín, como un homenaje a ellos, porque fueron fundamentales en mi formación como escritor. Uno de ellos era periodista, tenía una gran biblioteca y me daba libros, me presentaba autores. El otro era un pintor con una mirada distinta del mundo y me acercó mucho a esa mirada de lo particular. Siempre supe que tenía una afinidad por el arte, pero nunca encontré esa motivación en el colegio, así que ellos con su mirada distinta, hicieron que yo llegara a ser lo que hoy soy. ¿Cómo construyó el punto de vista de los bandidos?Como la obra está basada en una historia de la vida real, quería conocer un poco más de esa historia que yo desconocía, que es el lado de los bandidos, quise saber qué había pasado en el interior de ellos. En esa época todos los expedientes se hacían a máquina con papel carbón, fui a la Cuarta Brigada de Medellín, pero allá no había nada. Entonces decidí irme por la ficción y para entender ese mundo de los bandidos del Medellín de la época, me documenté con muchos recortes de prensa y de fotografías para saber cómo eran ellos y todo eso ayudó a empezar a dibujar los personajes.¿En qué punto se libera de la realidad para dar lugar a la fantasía?La realidad juega mucho en la inspiración, pero tomo esos hechos como un impulso y luego los abandono.  A mí no me interesa hacer una historia real, no es una biografía, tampoco una novela histórica. Es una obra que está ubicada en una época en especial pero no me amarro a ciertos sucesos, lo soluciono cambiando los nombres o utilizando herramientas de la ficción, pero la realidad sólo sirvió para darme un impulso y para guiarme. ¿Cómo recibe la respuesta de la gente ante 'Rosario Tijeras', 15 años después de haberla publicado?Es una novela que sigue completamente viva, la siguen leyendo mucho en los colegios. Siempre en mi agenda visito instituciones y me agrada mucho saber que ellos mismos son quienes piden la lectura y eso me parece maravilloso porque aporta un grano de arena a cultivar el hábito de la lectura, que es algo muy difícil de lograr entre los muchachos. Además, me he dado cuenta que reconocen más la obra que el autor, yo digo mi nombre y no dice mucho. Digo ‘Rosario’ y la gente lo reconoce.¿Qué cambió en su ámbito profesional después de ‘Rosario Tijeras’?Cambian el compromiso y la responsabilidad  que uno tiene con los lectores, si tienes muchos no puedes salir con un chorro de babas. Un éxito no garantiza el siguiente, hay que empezar de cero.  En un taller al que asistí decían que “los premios dicen mucho y no dicen nada”. El premio es algo que te llena de confianza, que hay que gozarlo, pero al acercarse a una nueva novela ese premio no te va a dar ideas, no te va a escribir la novela.

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