El indocumentado enamorado

El indocumentado enamorado

Diciembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Por Claudia Rojas Arbeláez | Especial para GACETA
El indocumentado enamorado

Se trata de una película al mejor estilo de una comedia romántica norteamericana.

La comedia francesa ‘Samba’ utiliza la fórmula de amor entre opuestos y el romance predecible. Alternando con la rudeza de la vida de los indocumentados en París esta película deja en la boca un sabor impreciso que no seduce.

No puedo definir, a ciencia cierta, la sensación que me ha dejado la película ‘Samba’. Esta producción francesa que narra la historia de Samba Cissé (Omar Sy), un indocumentado senegalés que lleva diez años viviendo en París  y que conoce a Alice (Charlotte Gainsbourg) en una de las oficinas que atienden asuntos para extranjeros.  Ella es una funcionaria que lidia con los problemas cotidianos de muchos indocumentados, trabajo que la tiene al borde del estrés y la hace explotar con facilidad.  Sufre de insomnio, producto de una depresión que no termina de aceptar. 

Por esas cosas del destino, ella termina a cargo del caso de él, quien no ha logrado legalizar su situación migratoria y se la pasa trabajando en lo que puede usando nombres falsos y evadiendo las autoridades. Y claro de ahí en adelante los caminos de los dos se cruzan una y otra vez, mientras ella empieza a sentirse atraída hacia él, aunque en realidad nunca entendemos sus motivos.   Emergen entonces los lugares comunes, los malos entendidos, aquellos ires y venires que nos llevan hasta el esperado enamoramiento, que por supuesto surge de la manera más predecible y  al mejor estilo de una comedia romántica norteamericana.  ¿Los franceses en estas? (¡Que pena con Truffaut!)

Tanto facilismo solo provoca un prolongado sinsabor en los espectadores que prefieren las tramas más elaboradas no desde la complejidad sino desde el naturalismo. Y es que en realidad no existen suficientes motivos para que nos creamos el cuento de que estos dos se enamoran como algo propio de la vida, más bien parece un producto de la necesidad de los escritores urgidos de hacer avanzar la historia entre situaciones recurrentes que sin duda hemos visto una y otra vez. 

Así el inmigrante senegalés que vive su condición de ilegal con cierta ligereza y preocupaciones momentaneas, que no manifiesta ninguan contrariedad antes su complicada situación, se enamora de una francesa en aparente estado de depresión.  Pero acá todo ocurre lejos de la realidad, con una historia hecha más con pinceladas superficiales que dejando a su paso cabos sueltos y obviandonos información que podría darnos mejores pistas de su transformación.  Bueno es que en realidad esta historia les pasa a los dos por encima, no solo no nos creemos su enamoramiento, tampoco nos creemos la relación del protagonista con su amigo inmigrante que ríe ante los momentos más agrios de la vida y hasta imita comerciales de Cocacola mientras limpia vidrios.  Así todo parece de puesto de manera intencional con el único propósito de provocar emociones manipuladas.  De mentiritas el drama del indocumentado, de mentiritas el romance, de mentiritas las persecusiones, de mentiritas la solución…

En realidad si revisamos el origen de esta película podemos encontrar las respuestas a tanta insatisfacción.  ‘Samba’ está dirigida por el mismo equipo de ‘Amigos intocables’ (Olivier Nakache y Eric Toledano) aquella que contaba la historia de un millonario discapacitado y su cuidador, un senegalés de estrato humilde y que, a pesar de sus diferencias, terminan convirtiéndose en grandes amigos.  Aquella producción, fue muy bien recibida por el público cuatro años atrás y como esa, como la de ahora también posee el esa extraña mezcla entre lo predecible y lo real que deja arrinconado al espectador entre la risa y el mejor no pienso. 

Ahora con ‘Samba’ la dupla de directores decidió conservar el mismo actor e irse por la vida de los inmigrantes indocumentados, que por supuesto es la misma en todas las latitudes.  Aquel drama que vive el que tiene que abandonar su tierra y asumir caminos desconocidos nos suena familiar, no solo por las historias que oímos en nuestra cotidianidad sino por las producciones latinoamericanas, en su gran mayoría, que lo han explotado desde diferentes ángulos y protagonistas.  Muchas de ellas, sin embargo nos dejan con aquel final en que su protagonista se sumerge en el anonimato en el nuevo territorio.  Lo cierto es que cuando se cruza aquella anhelada frontera, la lucha se convierte en otra: Apenas comienza y a partir de ese momento, cada día es en una hazaña en la que se hace necesario sobrevivir y pasar desapercibido a la vez.

Francia no ajeno a este drama. Inmigrantes de todas las regiones  se mueven por sus ciudades de manera clandestina viviendo un día a la vez.  

Justo de este contexto es donde se ubica ‘Samba’. Pero no desde la sordidez de esta vida que han explorado muchos directores con seriedad y tristeza, sino con una ,irada romántica y hasta insultante.  Podría tratarse de un asunto de miradas o bien de género cinematográficos, pero lo cierto es que en ‘Samba’ pudo aprovecharse mucho más ese día a día.   Sin embargo, no se profundiza ni el drama del advenedizo, ni en la nostalgia del que se va porque los sueños de progreso ni los sacrificios alcanzan a exponerse con esmero. 

Toda esta falsa belleza de cuento de hadas es tan amañada que apenas si permite ver aquellos destellos del submundo ilegal y cuyas secuencias se convierten, sin duda,  en un acierto.  Lastima que de eso pocón.

@kayarojas 

Docente Universidad Autónoma de Occidente.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad