El gran clásico de la danza ‘Don Quijote', esta noche en el Festival Internacional de Ballet

Junio 05, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El gran clásico de la danza ‘Don Quijote', esta noche en el Festival Internacional de Ballet

El Magdeburgo Ballet e Incolballet se unieron para llevar a escena el clásico de la danza 'Don Quijote'.

Incolballet y el Ballet de Magdeburgo se unirán este miércoles para llevar a escena la obra ‘Don Quijote de La Mancha’. Cita en el Municipal.

Dos culturas, dos idiomas, dos maneras de entender la vida y una sola pasión, el ballet, se unirán en la noche de este miércoles en el Teatro Municipal para mostrar uno de los grandes clásicos de la danza: ‘Don Quijote’.Para llevarlo a escena se unieron el Magdeburgo Ballet e Incolballet. La primera ha tenido más participaciones en el Festival Internacional de Ballet, después de la segunda: seis en siete ediciones.La agrupación es dirigida por el coreógrafo cubano Gonzalo Galguera, quien conoce como la palma de su mano el elenco caleño. ‘Don Quijote’ es un ballet en cinco actos basado en el capítulo XIX del segundo libro de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha’, de Miguel de Cervantes Saavedra, con música de Ludwig Minkus y coreografía original de Marius Petipa. Fue estrenado por el ballet del Teatro Bolshói de Moscú, en 1869. Galguera, quien dirigirá las dos compañías esta noche en el Municipal, contó cómo fue el montaje: “Será un acontecimiento único. Es un proyecto que traíamos desde hace siete años, pues los dos ballets están hermanados y en escena se darán un gran abrazo artístico”. ¿Cómo se trabaja con dos elencos que están 12.000 kilómetros uno de otro?Bueno, preparé una parte en Alemania y la otra en Cali. Luego vine a trabajar con los bailarines de Incolballet y más tarde hice los acoples. Es un gran reto, pero va a ser un paso muy importante en las relaciones de las dos compañías, que llevan más de siete años trabajando juntas.Eso es una gran novedad. ¿Hay más?Sí, presentaremos una coreografía nueva montada por mí, que estrené el año pasado en Alemania y que será presentada por primera vez en Colombia.¿En qué se diferencia de la original?Lo llamativo de esta producción es que enfoca al espectador en don Quijote y Dulcinea, y hace más clara y comprensible la historia. Llevar a Dulcinea a la danza es fácil. Pero don Quijote es viejo y desgarbado, poco atractivo para el baile...Evité mostrarlo como ese personaje ido que se niega a ver la realidad. Lo muestro más como la misión del artista, un personaje que ve en Dulcinea el ideal de la mujer, por su belleza y sensualidad. Mi Quijote es también una utopía, necesaria, el primer paso para alcanzar la realidad.¿Cómo relaciona los dos personajes?Es la historia de la joven y su novio que no pueden casarse por falta de recursos. Don Quijote llega por casualidad al pueblo y resuelve el problema y le da un final feliz. Es decir, es quien logra que la utopía se vuelva realidad. Su mensaje es que las personas deben perseguir un ideal, sin desfallecer ante los obstáculos.¿Qué tan autobiográfico es ese Quijote?Bueno, en cada paso que uno da en su trabajo artístico, uno está contando su biografía. Por lo demás me identifico con ese Quijote, porque si no tuviera una porción de locura no sería coreógrafo ni hecho las cosas que me he propuesto. Significa que este montaje fue un molino de viento en sus comienzos...Sí, claro, claro. Fue una utopía que se llevó a la realidad.¿Cuántos bailarines tendrá en escena?Trece de Magdeburgo mas toda la compañía y la escuela de Incolballet. Estoy seguro de que es el montaje más opulento que será presentado en este Festival.Son bailarines con disciplinas diferentes.Cómo no. Son estilos de trabajo distintos, pero el reto es que no se vean en escena Magdeburgo o Incolballet, sino un grupo de bailarines que cuentan un cuento, más allá de las diferencias de estilo y las barreras idiomáticas.¿Quién se adaptó a quién?Yo diría que nos encontramos en un punto intermedio: la danza y la coreografía.Habla con pasión. ¿Cómo ha compaginado con una cultura tan analítica como la alemana?Mi meta nunca ha sido ser alemán. Yo no he perdido mi raíz, pero he ganado otra, aunque sigo viendo el mundo con ojos de cubano. Ellos valoran eso.¿Cómo apasionar a un europeo?Ese es el reto. Ellos son más dados a la forma, a la sofisticación, el buen gusto, pero les falta fuerza expresiva, el contacto directo con el público y transmitir sentimientos. Eso es lo que trato de inculcarles, mientras a los latinos trato de dosificarles la pasión y que le den importancia a lo técnico.¿Por qué es tan atractivo este Festival para Magdeburgo?Tiene gran reputación y es un honor representar a Alemania. Yo ayudé a fundar el Festival y creé una obra para Incolballet en ese entonces. Es un vínculo muy bonito.¿Que es lo más sorprendente de este festival para un bailarín europeo?El contacto con el público y la manera como acoge las presentaciones. Es diferente de como reacciona el europeo.¿Y a usted qué huella le ha dejado?¿Lo más inolvidable? El día que bailé ‘Gisèlle’ en la Plaza de Toros. Sentir el público tan cerca es abrumador. Mientras bailaba me preguntaba quién observaba a quién. Y luego ser aplaudido por 20.000 personas. Es indescriptible.

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