El Festival Cali en Cámara rompió los patrones del género en su segunda edición

Octubre 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El Festival Cali en Cámara rompió los patrones del género en su segunda edición

El conjunto cubano Ars Longa llevó a los espectadores del Festival de Música de Cámara en Cali a un viaje musical por los períodos renacentista y barroco. Cada uno de sus integrantes es un virtuoso de su instrumento.

Termina el II Festival Cali en Cámara, organizado para mostrar una imagen distinta de la ciudad. En lo musical, rompió los patrones del género que le da nombre y se adentró en lo popular. Balance y planes.

Aún sin terminar, porque falta el concierto de cierre en la noche de este domingo en la Sala Beethoven, muchas lecciones deja el II Festival Cali en Cámara, que durante una semana ofreció hasta dos conciertos por día.Lo primero, el certamen no fue rigurosamente de cámara, y ello se notó en la presencia del bandoneonista argentino Rodolfo Mederos. El ‘autor intelectual’ de esa ruptura fue el italiano Francesco Belli, director de la orquesta Cali en Cámara.“Fue idea mía hacer un concierto extraño, que causara impresión. Del barroco al tango es un recorrido largo”, explica. “Yo no creo que haya una música clásica y una música popular: hay música, y funciona cuando se hace bien. Cuando Mederos entró en escena se usó el mismo formato que para el resto del concierto, con orquesta de cuerdas, como se tocó a Bach y a Fasch”.A lo largo de la semana también rompió barreras la orquesta sinfónica Notas de Paz y las romperá el concierto de cierre este domingo.Añade Mario Rodríguez Prieto, director del festival: “El concepto música de cámara se vio en la mayor parte de los conciertos, pero en otros se amplió para captar más público”.Por su parte, doña Amparo Sinisterra de Carvajal, presidenta de Proartes, conceptuó: “Es una nueva mirada y es la manera de aprender a oír música. En la sinfónica se puede meter algo de ‘gato por liebre’, pero la música de cámara es más exigente”.Artistas de éxitoTambién pesó la presencia de artistas de trayectoria, como Mederos, el caleño Ricardo Cobo, el conjunto cubano Ars Longa, el oboísta Paolo di Cioccio, entre otros. “La violinista japonesa (Mayuko Kamio) extraordinaria, como de morir”, acota doña Amparo.Y se dio oportunidad a artistas de la ciudad, como los Coros de Bellas Artes y la orquesta Notas de Paz.“El festival excedió las expectativas”, dice Rodríguez. “La respuesta del público ha sido muy buena, pues el concierto inaugural, que tuvo repetición el lunes, tuvo lleno ambos días. El de Ricardo Cobo también”.Y defendió la programación de conciertos especializados o desconocidos: “Son cosas experimentales que hay que hacerlas, así no tengan mucho público”.Por fortuna, el certamen no dependía de taquillas, porque “el 85% de la financiación vino del sector privado. La taquilla es importante, pero no determinante”, aclaró. Para Rodríguez Prieto, lo más importante fue subir “la autoestima de la ciudad”.De cara al futuroEl Festival Cali en Cámara pensará a futuro en los conciertos didácticos. Varios de los programados ameritaban un conductor que explicara al público lo que escucharía: “Hay que hacerlos, para que la gente capte más el sentido de las músicas”, admite Rodríguez Prieto.Por otro lado, aunque hubo talleres para estudiantes de música, Amparo Sinisterra de Carvajal pide que se “hagan con más frecuencia”, a lo largo del año. Y resultó extraño que no fuera usado el Teatro Municipal: “Fue un error y queda pendiente para el próximo Festival”, dice Rodríguez, quien explica que se pensó que era muy grande para música de cámara.Marca de ciudadEl propósito del Festival Cali en Cámara “es hacer marca de ciudad”, dice su director. “Hay empresarios del Valle interesados en ‘vender’ Cali con eventos culturales de alto nivel y mostrar las cosas buenas que hay aquí”.También “hay que recuperar escenarios como la cinemateca de La Tertulia, que aunque no está hecha para esos eventos sirve para que la gente recuerde que ahí están. Lo mismo la Sala Beethoven, que le falta una manita en iluminación y silletería, pero es el escenario por excelencia de la música culta”. Mario Rodríguez admite que están aprendiendo y por eso van a asimilar los errores con miras al próximo Festival: “Cuando uno ve la primera versión y la compara con ésta, nota el crecimiento”.Y anunció que la tercera versión será en 2014: “Si yo no estoy, hay unas instituciones muy sólidas que lo sacarán adelante. Ya tenemos propuestas económicas del sector privado”.Para contribuir con el aprendizaje, doña Amparo Sinisterra, con toda la experiencia que tiene en organización de eventos, acotó: “Deben hacer una hoja de ruta, trazar propósitos, recuperar la memoria de Antonio María Valencia y hacer del conservatorio una escuela de música de una calidad muy superior y hay que empezar por los mismos profesores, para que los resultados sean mejores. También escoger muy bien el elenco”. Para la señora de Carvajal, el Festival de Cámara de Cali debe “formar un público que de verdad entienda y disfrute lo que escuche, que no sea sólo lo social”.¡Imperdible!Sydney Mancasola, la soprano coloratura que cantará este domingo en la Sala Beethoven, es tan joven que la acompaña su mamá. A pesar de su juventud, ha cantado en óperas importantes como ‘L’elisir d’amore’ y ‘La hija del regimiento’ (Donizetti); ‘Die Fledermaus’ (Strauss), ‘La clemenza di Tito’ y ‘Così fan tutte’ (Mozart): “Mis papeles favoritos son Adina de ‘L’elisir’, que he hecho dos veces, y Lucía de Lammermoor, también de Donizetti, pero éste no lo he representado aún”. Cuando se le advierte que es un papel de gran fuerza dramática, Sydney responde: “He tomado cursos de actuación y, de hecho, fui Julieta en ‘Romeo y Julieta’ de Shakespeare”.Y como joven, gusta de otras músicas por fuera del canto lírico: “También he cantado algo de jazz, y bajo la ducha canciones de Broadway”, dice.Se considera una cantante total, y eso que, junto con sus cuatro hermanos, “crecimos tocando violín desde los 2 años. Pero cuando tenía 13 murió mi profesor de violín, entonces decidí volverme cantante de ópera, porque me fascina actuar”.Sydney dice que al principio no fue fácil: “Uno de mis profesores creía que mi futuro era como directora de orquesta”. En la actualidad, la soprano pertenece “al programa de ópera más importante de los Estados Unidos, que respalda a cantantes jóvenes. Entre las sopranos somos sólo cinco. Nos presentamos cada tantos meses, pero recibimos clase todos los días, cuatro o cinco horas por sesión”.Sobre su debut en Colombia, Sydney dice: “Tenía mucha expectativa de venir, porque la gente es muy cálida. Un Festival como el de Cámara mejora la imagen y tengo ansiedad de regresar a Estados Unidos y decir que me fue muy bien”, finaliza.

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