El escritor caleño Antonio García y su novela 'Declive'

Octubre 23, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Gerardo Quintero Tello / Jefe de Cierre
El escritor caleño Antonio García y su novela 'Declive'

¿Cómo puede un escritor confesar que quería hacer un libro triste, duro, áspero, con un tipo aburrido como eje central?

Veinte años lleva Antonio García Ángel viviendo en Bogotá, pero al escucharlo parece que nunca se hubiera ido de Cali. Su narrativa está influenciada por toda su experiencia vivida en la capital del país, pero Antonio se resiste a abandonar ese marcado acento que delata su pasado vallecaucano. Y es que solo basta con preguntarle qué significa Cali para él y de inmediato brota una palabra que lo envuelve todo: Nostalgia.

Antonio acaba de lanzar ‘Declive’, una novela que el también escritor Santiago Gamboa no duda en calificar como una de las mejores del año. Es curioso escuchar a Antonio y decir que él deseaba escribir una novela triste, que tuviera como gran marco una ciudad gigante como Bogotá, que se va tragando esperanzas, sueños y amores. Pero en esa misma novela el humor negro de Antonio está presente, aunque él se sorprenda de que sus lectores le hagan caer en cuenta que su novela no es del todo triste.

Un hombre llamado Jorge se despierta a las cinco de la tarde, en Bogotá, para ir a trabajar a un ‘call center’ en el turno de seis de la tarde a seis de la mañana, pero al vestirse nota que los pies ya no le caben dentro de los zapatos. 

Ese es el comienzo de una novela con tinte kafkiano que llevará a los lectores a preguntarse cuánto de Jorge tenemos o a cuántos Jorges nos hemos topado en la oficina, en el supermercado o en el cine.

Con su morral de recuerdos asomados a su espalda,  Antonio estará en Cali el próximo domingo, en la Feria Internacional del Libro, donde acompañado de Santiago Gamboa desnudará su alma, revelará los detalles de su libro y también navegará en el mar de nostalgias de la ciudad de sus amores a la que dice adeudar una próxima novela.

[[nid:587744;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/10/p4gacetaoct23-16n1photo01.jpg;left;{'Declive', la nueva novela del escritor caleño Antonio García.Especial para GACETA}]]

Es inevitable comparar el comienzo de su libro con la Metamorfosis de Franz Kafka, hay mucha influencia del escritor checo...

Eso se encuentra presente en esta y en otras de mis obras y sin duda me ha marcado. Creo que Kafka es un autor que me habla al oído y finalmente es por eso, por el gusto de leerlo, y porque me gusta esa sinsalida que marca Kafka en su literatura.

Cómo fue esa decisión de  escribir una novela de ciudad, incluso de una oficina… 

Quería hacer una novela de un personaje oprimido, aburrido, sin mayores sueños, proyectos, y  qué más que un oficinista, que trabaja de noche en un entorno así. El reto es hacer que de una historia aburrida no salga una novela aburrida. 

Y precisamente ese es el gran reto de la novela, porque se percibe su esfuerzo por mantener la tensión, que no decaiga el ritmo a pesar de que la vida de Jorge sea aburrida

La idea es mostrar los tiempos muertos y todo lo que padece el personaje, esos recorridos por la ciudad que son como anodinos, pero creo que la fuerza se debe buscar en las descripciones, que no sean de trámite. Pienso  que las descripciones son interesantes y son las que permiten que la novela se siga leyendo.

A propósito de las descripciones, que es una técnica muy ligada al género de la crónica, qué tanto le sirvió su experiencia como periodista para escribir ‘Declive’.

La recopilación de información viene muy por el lado del periodismo, entrevistar personas, utilizar la grabadora, tomar fotos,  registro de video, ese tipo de investigación con las fuentes tanto humanas como la lectura vienen muy del ejercicio del periodismo y me permite tener un pie en la realidad, los entornos del personaje y los lugares que frecuentaba. La descripción de los ‘call centers’ y de las personas que trabajan allí también obedecen al ejercicio de investigación periodística que implica no falsear eso.

Su  personaje,  Jorge, se percibe aprisionado, encerrado, asustado porque le crecen los pies, pero  uno como lector también se siente asfixiado...

Es un personaje que está trabajando más de doce horas diarias, en un oficio de noche, antinatural, porque nosotros no somos animales nocturnos, entonces es un personaje tan agobiado, tan derrotado que sí, se preocupa por sus pies, pero también tiene que cumplir con el horario laboral,  está sometido a esa sobrecarga laboral. 

Hace poco salió una noticia que decía que en Japón había gente que estaba muriendo de cansancio en sus oficinas, yo creo que es el caso  del personaje, que está básicamente aplastado por el peso de su trabajo, que se queda dormido en Transmilenio a cada rato, en las visitas a su papá también se queda dormido, los sábados yo cuento que duerme casi 20 horas seguidas. En fin, es un personaje  fundido por ese trabajo. Cuando él sale de la oficina el primer día,  mira a la calle y parece que los edificios se hubieran inclinado hacia él y traté de que los espacios abiertos también tuvieran ese tono de claustrofobia.

¿De alguna forma también busca reflejar todos esos agobios de sociedad moderna, la individualidad, la soledad?

También es característica del personaje en particular, pero  la ciudad que muestro es una ciudad dura, impersonal, que no hace concesiones a la sociabilidad, y creo que mi personaje es muy solo en esa medida. No tiene círculo social, duerme durante el día, tiene una relación tensa con su papá, y hay que decir que este es el tipo de personajes que se encuentran en la realidad, en el entorno, que se ven en las calles caminando, no es ajeno a la realidad que vemos. 

¿Qué tanto hay de la vida de Antonio en ‘Declive’ y de su relación con Bogotá?

Yo aquí me comí mi primer almuerzo ejecutivo, empecé a vivir solo, comencé a tener  relaciones de noviazgo, todo mi paso a la adultez vino aquí en Bogotá. 

Yo llegué recién iba a cumplir mis 19 años, entonces de alguna manera  me recibió toda esa ciudad complicada a veces, y eso que creo que ahora es más vivible, pero cuando yo llegué la Avenida Caracas tenía  unas divisiones llenas de chuzos, no había Transmilenio, la ciudad era más áspera también y mi personaje  transita por algunos lugares que utilicé y que hacían parte de mi experiencia de vida en Bogotá. 

También me dí a la tarea de darle carta de existencia literaria a lugares que no aparecen mucho en la literatura bogotana como Cuadrapicha, la Primero de Mayo y Plaza de las Américas.

¿Hacer una novela de ciudad lo limita mucho a la hora de encontrar  lectores?

No tuve ese temor, la verdad pienso que uno cuenta su aldea y puede contar el mundo.   Pedro Páramo, qué más mexicano que esa historia,

 y Juan Rulfo es un escritor universal y así hay muchos ejemplos. Yo creo que la universalidad de la literatura no depende de si estás hablando de cierta calle en particular, porque allí está el San Petersburgo de Dostoievski en ‘Crimen y Castigo’, la Praga de Kundera y allí está el París de muchos escritores, lo que pasa es que París es más internacional que Bogotá, pero es hora de cartografiar los espacios donde sucede la literatura colombiana.

Su libro se siente duro, confrontador, melancólico en muchos momentos, ¿cómo ve usted su propia creación?

La verdad quería hacer un libro triste, triste. Un libro en el  que se viera la derrota del personaje, que se le quebrara el espinazo moral y ese sí era un objetivo cuando empecé a escribir, lo que me sorprende es que la gente me dice que se ríe y que le parece un libro que tiene mucho humor y yo traté de exfoliarlo lo más posible y  a pesar de eso me sorprende que haya gente que me diga que se ríe muchísimo, eso me parece más contundente, pero me gusta que, si existe ese tipo de humor,  sea el humor negro, un humor que duela.

Han sido muchos años fuera de Cali, Antonio, ¿cómo es su relación con esta ciudad?

Uy, tenaz, es de nostalgia. Yo siempre vuelvo a Cali y me siento súper bien, me encanta venir  y estoy en mora de hacer una novela que tenga a la ciudad como eje central. Tengo muchísimas ganas de que la que siga pase en Cali. 

Siempre vuelvo a ciertos lugares que me gustan mucho como San Antonio, San Fernando, Tequendama, algunos restaurantes a los que vuelvo y me parece que se devolviera el tiempo como la Estación de la Papa, por ejemplo, Doña Francia. A veces me da lástima y descubro que quitaron el Tropicana, que quedaba al frente de la Iglesia de San Fernando, pero me encantan Cali y su gente. 

Pero habla de una novela con Cali como  eje. ¿Tiene alguna historia  ya pensada al respecto?

Tengo unos apuntes de una historia que sería chévere que pasara en Cali y también a veces me dan ganas de escribir una historia de no ficción, de la vida real, que es la historia de algunos compañeros de mi colegio que sin necesitarlo económicamente cayeron en el narcotráfico  y ahora no están vivos. Quisiera reconstruir esas vidas y contar qué paso, por qué cayeron allí, porque yo hice parte de esa generación que vivió muy de cerca el auge del narcotráfico.

En  el marco de Bogotá, Capital Mundial del Libro, Antonio García fue escogido en 2007 como uno  de los 39 escritores    menores de 39 años más representativos de  América Latina.

"Me parece maravilloso el renacer cultural de Cali. Estaba haciendo falta hace rato.   Es que mucha gente se iba de la ciudad. ¿Qué te quedabas haciendo en Cali si tenías una vocación artística? Enhorabuena lo que está sucediendo, porque antes todo se dirigía solo hacia la salsa”.

 

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