'El control', un nuevo retrato de la clase media colombiana en pantalla grande

'El control', un nuevo retrato de la clase media colombiana en pantalla grande

Junio 11, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez ?Especial para Gaceta

Esta propuesta del escritor y productor Dago García, que tiene la fórmula de siempre, cansa, aburre y en su afán de abarcar mucho, al final no dice nada.

Ya sabemos que cada año el 25 de diciembre nos llega como aguinaldo una película de Dago Garcia. Las producciones que traen el sello de Caracol Televisión son reconocibles no solo por su nómina actoral, sino también por su narrativa que, a pesar de verse en pantalla grande, obedece a las lógicas de la más pura televisión. Así, año tras año, lo que debería ser un premio se ha ido convirtiendo en algo similar a una condena que tenemos que soportar como resultado de la austeridad de la cartelera que por aquellos días es ya recurrente. Al público no parece molestarle el hábito. Este tipo de películas no les exige fijar una posición critica, mucho menos pensar y a cambio solo les pide que sigan ejerciendo su condición de espectador televisivo alienado. Entonces, frente a la repetición de los mismo, los espectadores mantienen su cómoda área de confort y se ríen con la acostumbrada dosis de ‘colombianadas’. Como si no tuvieran derecho a algo mejor… Y las cifras crecen, y las películas duran cuatro, cinco, ocho semanas en cartelera. Y todos tan felices. Lo bueno de este fenómeno decembrino es que estas películas, al igual que otras tantas malas que se realizan en cualquier rincón de nuestro territorio, es que se convierten en necesarias para que en Colombia se acrescente la producción cinematográfica. Pero ésta es una verdad a medias, después de todo las películas patrocinadas por los grandes canales siempre tienen a los mismos productores, escritores, directores y actores que realizan su televisión del diario vivir. Sucede lo mismo con las que llevan el sello de Dago García (‘Muertos del susto’, ‘El carro’, ‘Mi gente linda, mi gente bella’, ‘El paseo’ 1 y 2, ‘El escritor de telenovelas’, por mencionar algunas) que se han convertido ya en un referente que no pretende ofrecer más de la obviedad. Y la lista sigue creciendo. El éxito del cine de Dago, quien escribe y produce sus historias, ha sido tal que ya no contento con su largometraje de aguinaldo, ahora nos llega otra de verano. En eso, nadie tan astuto como García que se ha tomado el trabajo no solo de conocer su público desde las telenovelas que otrora escribiera, sino también el comportamiento de la taquilla que tiene sus bajos y sus altos de acuerdo con los meses del año. A la nueva producción que lleva por nombre ‘El control’ no podíamos pedirle más. Y es que en su nombre ya trae consigo una obviedad explícita de la que no logra zafarse, ni tampoco pretende hacerlo. Este nombre se une pues a otros conocidos títulos del productor ‘El carro’, ‘La esquina’, ‘Mi abuelo, mi papá y yo’, con los que no pretende de ninguna manera sorprender. Negro sobre negro. La llamada comedia tiene un poco de eso, otro poco de telenovela y otro tanto de… de moralejas. El poco trabajo sobre los personajes no permite profundizar en ellos, mucho menos seguirlos en sus intentos ni propósitos. El hombre, interpretado por Christian Tapan, se muestra como estudiante irreverente de Comunicación pero en su vida adulta nunca lo vemos emitiendo ningún otro juicio. Tal vez esta falta de rigor dramatúrgico se debe a la estructura fraccionada, conformada por actos separados por frases y que resulta más fruto de un capricho o de un legado de su trabajo con Harold Trompetero en películas como ‘Diástole y sístole’.‘El control’ se centra en la vida cotidiana de los Castro Cuevas, una familia de clase media y su historia en torno -más que al televisor- a la televisión. Nos convertimos entonces en testigos de la saga de estos capitalinos, para variar, que construyen sus relaciones más importantes en torno al ritual de ver televisión en familia. Las situaciones comunes, no por lo cercanas que nos resulten, sino por lo obvias en su propuesta y su puesta en escena, no sorprenden ni despiertan las carcajadas que seguro se propusieron sus creadores. Tampoco divierten los gritos histéricos de César Mora, quien además resulta ser demasiado mayor para su papel de hombre de familia con un niño pequeño. (No es nada en contra de Mora, quien además es un gran actor pero ya estuvo bueno de sobre exponer a los mismos personajes una y otra vez). Y es que en general la película tiene un problema de casting, con la escogencia de sus actores a los que no se les cree ni las edades que dicen tener, mucho menos sus peripecias. Una de las grandes apuestas de ‘El control’ fue tal vez incluir en su narrativa referentes como viejos y emblemáticos programas de nuestra televisión. Con este viaje al pasado, tal vez se intentó despertar la nostalgia de los televidentes veteranos quienes de alguna manera avalan este impulso. Sin embargo este recorrido histórico solo sobrevuela por encima de los programas que pertenecen al mismo canal o a sus antepasados más lejanos. ¿Dónde quedaron programas que han sido verdaderos referentes, dónde están nuestros ídolos televisivos? ¿Pacheco y Doña Gloria? ¿Qué me hicieron a don Chinche y su ‘como así, socio? Pero bueno digamos que no se trata de hacer un estudio real de nuestra televisión sino un barrido sobre su evolución, de ahí que termine mencionando a los programas de televentas y a los doblajes mexicanos de los actuales programas infantiles, y tal vez por allí consigue carcajadas, pero poco pasa. A fin de cuentas esta película tampoco es una crítica. Tampoco se trata del control, tal vez de una familia, tal vez o tal vez no…

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