"El arte es un ejercicio de resistencia necesario": Óscar Muñoz

Febrero 28, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Catalina Villa | enviada especial a Madrid*

En los baños de una antigua tabacalera de Madrid, la obra ‘Atramentos’ de Óscar Muñoz cobra una fuerza especial. La muestra, que se realiza en el marco de la Feria Arco de Madrid cuenta, además, con un elemento novedoso en su obra: la palabra escrita que se diluye. “El arte que se hace en Colombia es potente”, dice.

Un recinto de paredes descascaradas y una iluminación tan tenue que casi hace dudar de lo que se tiene en frente, conforman la atmósfera lúgubre que rodea la nueva exposición del artista Óscar Muñoz, presentada ayer en Madrid, en el marco de Arco Colombia. Se trata de los baños de la que durante años fuera la tabacalera municipal y que hoy, abandonados, han servido de lienzo para que el artista los intervenga. Ya no se trata de dibujos sobre estos elementos arquitectónicos, sino que son ellos mismos quienes, en palabras del artista, “entran a dialogar con la obra”.Allí están pues los sumideros cargados de partículas de polvo que se diluyen con el goteo incipiente que cae de la ducha, y los lavamos que albergan hojas de libros cuyas palabras se deshacen al entrar en contacto con el agua. Y es allí, en esas palabras escritas que desaparecen, donde está el elemento novedoso de esta obra, cuyo título es ‘Atramento’, que en latín se refiere a la tinta. “Si bien los chinos al unir el carbón con el agua se inventaron la tinta, yo quise explorar el proceso a la inversa. ¿Qué pasa si el proceso se reversa? ¿Si separamos el carbón del agua?”, explicó el artista. El efecto es una capa de carboncillo que flota sobre el agua. Es la desaparición de lo escrito; la desaparición de la memoria. Según la curadora María Wills, ‘Atramentos’ continua reflexionando sobre los ejes transversales que durante años se ha planteado Muñoz: la memoria y el olvido. “A pesar del esfuerzo del hombre por dejar impresos sus recuerdos, por retenerlos, sea en imágenes o en textos, estos parecen estar destinados a borrarse, a desaparecer”, anota.Muñoz habló durante la presentación de la exposición sobre esta nueva exploración en su obra, sobre sus alcances y sobre el momento importante que atraviesa el arte que se hace en Colombia. Maestro, ya estábamos familiarizados con su obra sobre los sumideros, sobre imágenes que desaparecen, pero nunca las habíamos visto de manera tan realista. ¿Cómo concibió la intervención de estos baños? A diferencia de trabajar en un espacio museal o en un espacio blanco que está desprovisto de contenido, aquí necesariamente se establece un diálogo con la obra. Y lo que yo he tratado, al encontrar el lugar, es de hacer una intervención que no le robe protagonismo al espacio mismo, que la obra no sea tan protagónica como lo es el museo o en un espacio vacío. Aquí lo interesante es que hay un diálogo con el espacio arquitectónico en el que tienen que ver el paso del tiempo, que se puede ver en las huellas del edificio, en los sifones desgastados. Pero también con el flujo de agua, el goteo, que tiene que ver con eso de querer lavarse, quitarse algo, limpiarse, frotarse. Y eso le otorga fuerza a la obra…No sé si le da fuerza. Pero sí es cierto que ayuda el clima tan frío, la iluminación tan tenue. Eso crea una atmósfera especial de memoria en ruinas. Lástima que haya tanta gente porque me parece que se ve mejor con menos personas. En esta obra usted incluye un elemento nuevo, que son hojas de texto que se diluyen en el agua. Palabras que desaparecen. ¿De dónde surge esa idea?Al trabajar la obra ‘in situ’, la materia es protagónica. Yo quise hacer una disolución de esos elementos unidos en el texto, en la tinta, para llegar a la destrucción del documento. Esas impresiones de libros que desaparecen dialogan también con la obra del video que está al final, que muestra cómo las palabras se descomponen. Usted ha insistido durante años sobre la importancia de preservar la memoria, de no caer en el olvido. Pero a pesar de la contundencia de su obra, uno creería que el arte no es suficiente para hacer un cambio real en la sociedad…Yo no sé si el arte tenga una utilidad, pero creo que es un ejercicio de resistencia que uno tiene que hacer. Yo no lo vería de una manera tan pesimista. El artista, bien sea plástico, o un pensador, o escritor o filósofo aporta mucho en el sentido de introducir opiniones, poéticas, nuevas miradas de ver las cosas.Finalmente, ¿cómo ve el momento por el que pasa el arte en Colombia?No lo digo porque en ahora Colombia esté presente en Madrid; lo pensaba desde hace diez años cuando no se preveía que todo esto iba a pasar: el arte que hacen los colombinos es un arte potente, fuerte, de mucha agudeza, de gran riqueza de visiones y que ha sido muy poco estudiado y muy poco mirado. Apenas ahora afuera se están dando cuenta de eso. No sé si sea bueno o malo pero empieza a ser descubierto por otros.*Por invitación del Ministerio de Cultura de Colombia.

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