El arte emocional de Manuela Garcés

El arte emocional de Manuela Garcés

Junio 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción Gaceta
El arte emocional de Manuela Garcés

La exposición de Manuela Garcés se puede ver en la calle 16 # 103 - 00, en el restaurante El Falso Olivo de Ciudad Jardín.

La joven artista caleña Manuela Garcés presenta por estos días una exposición en la que incluye trabajos que ha venido desarrollado en los últimos años y que se caracterizan por la fuerte descarga emocional que vivió mientras los hacía. Así es su universo creativo.

Manuela Garcés nació para ser artista y ella lo sabe, a pesar de que en algún momento de su vida quiso ser arquitecta o diseñadora. Pero su vena artística era tal, que sus padres la apoyaron para que estudiara lo que más le gusta. Así fue como hizo un diplomado de bellas artes en pintura en la Savannah College of Art and Design y una maestría en arte en la Universidad de Nueva York, estudios que complementó trabajando en Gabarrón Foundation, que se encarga de la promoción de la identidad cultural de Estados Unidos y España a través de las manifestaciones artísticas. Luego, Garcés se dedicó de lleno al arte de crear. Su trayectoria incluye exposiciones en Alemania, Francia, Estados Unidos y Colombia. Su más reciente exhibición se podrá ver en la galería El Falso Olivo hasta el 10 de julio.¿En qué consiste su exposición?Es una muestra de las cosas que he hecho en los últimos tres años, a manera de retrospectiva. Yo antes me inspiraba en los sueños, que me interesan mucho y para los cuales tengo buena memoria, y quise mostrarlos. Es lo primera con lo que uno se encuentra. Después está lo más reciente, casi todo relacionado con el amor y sentimientos más íntimos. Una parte importante de esta exposición es ‘Cartas a un amor inconcluso’, que son 26 obras inspiradas en personas específicas, relaciones concretas y fantasías propias. También hay una instalación de video y otra de sonido, hechas en conjunto con Mateo de los Ríos. Su arte es muy emocional...Todo lo que yo hago nace de una necesidad. De la necesidad de procesar situaciones específicas, de poner un filtro y usarlo como terapia. De esa manera logro digerir la información y los sentimientos. Por esa razón me baso en las relaciones y las fantasías.¿Y cómo describiría su estilo?Generalmente mis cuadros no se entienden: son abstractos, tienen algunos detalles figurativos y utilizan elementos del ‘collage’, pero mi propósito no es mostrar algo específico sino el proceso de las cosas, el proceso de ‘procesar’, que está lleno de ideas y sentimientos. Por eso cada obra tiene varias capas, cada capa varios cortes, y el papel que uso es translúcido. Así, cada capa refleja una historia cronológicamente. ¿Usted hace cada obra mientras vive la experiencia o después de?Algunas las he hecho mientras he estado con una persona específica, otras las hice para sacarme a otra de la cabeza. Es, en definitiva, un trabajo procesar todas las etapas de una relación y ponerlo todo en un cuadro para sacármelo de adentro.¿Cuesta desprenderse de un cuadro?Es horrible, porque hacer un cuadro es un proceso muy duro, como parir un hijo: hay que tener mucho control, es desgastante física y mentalmente no solo por la elaboración sino porque provienen de experiencias muy íntimas, entonces me apego muchísimo.¿Cuál es su mayor influencia?En las clases de arte que cursé en Estados Unidos hubo un profesor que me abrió la mente y me mostró distintos artistas. En esa apertura me enamoré de Egon Schiele. Me gustó su trazo, y no sé si él me influenció directamente, pero tengo un trazo parecido. No es un trazo calculado sino más bien casi nervioso, muy humano. ¿Cómo ve el estado artístico de la ciudad? Siento que estamos a punto de estallar, hay mucho interés por el arte pero todavía se mantiene un poco fuera del radar. Faltan más oportunidades para los artistas y que el público también las exija, pero hay lugares como Jenny Vilá, Lugar a Dudas, la Alianza Francesa y Proartes que muestran que vamos por el camino correcto. Lo que pasa es que mucha gente siente que el arte no es para ellos y no se atreven a ir a esos lugares porque sienten que son exclusivos, pero hay que romper con eso porque el arte es para todo el mundo. Todos debemos experimentarlo, verlo y apreciarlo.

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