El Águila Descalza está ebria de la risa

El Águila Descalza está ebria de la risa

Febrero 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El Águila Descalza está ebria  de la risa

Carlos Mario Aguirre y Cristina Toro del Ágila Descalza.

Este viernes y el sábado El Águila Descalza presenta su obra ‘No vuelvo a beber’, en el teatro Jorge Isaacs. Apta para sobrios.

“No vuelvo a beber”. ¿Cuántas veces ha escuchado decir eso de sus amigos o familiares? ¿Lo ha dicho usted mismo? La eterna promesa que tanta gente hace cuando siente los estragos de unas copas de más, son el pretexto de El Águila Descalza para abordar en una obra de teatro las más incómodas situaciones alrededor de ese mal hábito. Como dicen Cristina Toro y Carlos Mario Aguirre, la dupla de humor, en Colombia se bebe como celebración, como aliciente, como paliativo o como vicio; y en eso radica en parte el éxito de ‘No vuelvo a beber’. El resto se debe al talento actoral de esta pareja de paisas, que lleva 29 años haciendo reír al país. Por eso, a petición del público caleño, El Águila Descalza regresa con su comedia este viernes y el sábado, al Teatro Jorge Isaacs, a las 8:00 p.m. Cristina y Carlos Mario hablaron con El País sobre esta obra, que no es una apología al licor. ¿Cuántas botellas de licor destapadas durante el montaje de la obra?Cristina: (Risas) ninguna. En el montaje se recopilaron botellas, pero solo para decorar el escenario. Hay un distanciamiento con el consumo a raíz del problema con el alcohol que tuvo Carlos.Carlos: Llevo 23 años sin tomar licor, estoy en el programa de Alcohólicos Anónimos, aunque no soy tan anónimo (risas). ¿Cómo es el bebedor antisocial del que hablan en la obra?Cristina: el que después de pasar por las etapas de la euforia termina quebrando las copas, se pone agresivo, pelea con los amigos, con la esposa, desaparece y se ‘enlaguna’. Se convierte en un verdadero peligro para la sociedad.¿Qué tan cierto es que un matrimonio no se aguanta “a palo seco”?Cristina: nadie se lo aguanta así. Y no solo el matrimonio, en la misa, por ejemplo, el cura necesita tomarse unos tragos. El licor siempre acompaña los momentos importantes de la vida. Carlos: ¿Y es que quién es capaz de morirse en sano juicio?Su trago favorito...Cristina: El vino blanco.Y el trago más amargo... Carlos: yo mismo (risas). Soy el trago más amargo que he conocido, por eso tengo que soportarme con buen pasante. ¿Cuándo fue la última vez que estuvo ebria?Cristina: cuando tenía 17 años, que fue la única vez que tomé aguardiente. Aposté con los amigos al que más tomara y me la gané, yo creo que ese día inventé el carpacho, (risas) pues llegué a mi casa tan borracha que me comí una carne cruda. Yo trabaja con mi papá y ese día me despidió.Con qué borrachera es más difícil lidiar: ¿La de un hombre o la de una mujer?Carlos: con los dos, el trago no hace distingo de sexo, raza, credo ni partido político. Cuando un borracho ha perdido el control de sus actos, es insoportable. ¿Qué tantas verdades dice un borracho?Carlos: todas, porque los borrachos no tienen barreras. La mejor forma de soltarle la lengua a alguien es con tragos, la gente se desinhibe por completo cuando consume licor. ¿Si uno no bebe para emborracharse, entonces para qué?Cristina: para cambiar un poco la percepción de la realidad, para relajarse, para desligarse de la rutina. Hasta ahí está bien. ¿La eterna promesa que nunca cumple?Cristina: varias. Que voy a ir al gimnasio y que voy a leer todos los libros que quiero. Carlos: es mejor no prometerse nada para no tener que cumplirse a sí mismo. El peor borracho...Carlos: el más cínico de todos es el que bebe de gorra y manda tanda para la mesa vecina.Tras la obra: Casos de la vida real“‘No vuelvo a beber’ la escribió el público”, dice el actor Carlos Mario. La idea de reírse de las aventuras y desventuras de los borrachos surgió después de que fueron testigos, en un hotel en Bogotá, de las confesiones de un grupo de mujeres que se había pasado de copas la noche anterior con un magistrado. “Era una temática que Carlos había evadido por su mala relación con el alcohol, pero la charla de estas mujeres lo animó a escribir la obra”, cuenta Cristina.La puesta en escena es protagonizada por Patricia Genoveva y Dukardo Robeiro, este último un bebedor consuetudinario que le revuelve ron al tinto porque, para él, vivir sin licor es imposible.“Lo que hace El Águila Descalza es partir de esa tragedia y señalarla con el dedo de la comedia”, concluye Cristina.

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