"Debemos contar historias a partir de lo que somos...", Juan Carlos Concha

Mayo 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción Gaceta

Juan Carlos Concha, realizador audiovisual bogotano.

Este realizador audiovisual bogotano radicado en Barcelona, vino a Cali invitado al Festival Internacional de Cine de Animación La Truca, la semana pasada. GACETA lo invitó a tomar un café para hablar de su labor.

¿Cómo nació su fascinación por el cine de animación?Al contrario de muchos colegas que desde niños sueñan con hacer historias animadas, a mi me fue llegando el gusto con el tiempo. Sí tenía claro que quería hacer algo ligado con el dibujo, la ilustración, el diseño y luego poco a poco apareció el cine. Pero sólo cuando llegué a Barcelona en 1996 y pude ingresar a un estudio de animación, el descubrimiento de ese mundo para mi vida fue algo concreto.¿Qué le dejó esa primera experiencia?Fue una etapa fundamental pues era para mí una especie de academia que te exigía una gran disciplina. Al comienzo estuve tres años haciendo el mismo oficio, que era pasar dibujos en limpio. Y después empecé a hacer otro tipo de oficios como hacer fondos, algo de producción, composición, entonces fui comprendiendo lo que en realidad era ese mundo que uno desde afuera relaciona con ser animador, pero esa es sólo una labor puntual. En realidad aunque había visto en mi carrera de diseño algo de animación, cuando llegué a ese lugar entendí que no sabía nada sobre este género.¿Cuáles son las claves para crear buenos proyectos de animación?Uno debe dedicar las energías a crear historias claras. Que tu mensaje sea concreto y tu producción estructurada. Saber qué dinero tienes y qué película quieres hacer. Uno de esos dos factores deberá adaptarse al otro. ¿Y en cuanto a los contenidos?Debemos contar historias a partir de lo que somos, mostrar nuestra propia visión del mundo que es distinta a la de otras culturas, es algo que ya se ha demostrado con otras artes como la literatura o la pintura. Pero hay muchos que pretenden traer a Hollywood hasta nuestro medio. En ese caso, si ese es su interés, es mejor que se vaya a Hollywood y trabaje allá. Nosotros no tenemos una industria ni medio parecida y no hay por qué tenerla.¿Cómo ve el movimiento del cine animado en Colombia?Está pasando por un buen momento y en eso es importante que existan eventos como el Festival Internacional de Cine de Animación La Truca, que permite el intercambio y el diálogo con expertos de otros países. Hay desarrollo y continuidad en el desarrollo de cortometrajes de autor. Un ejemplo de ello es el Diplomado que realiza la Universidad Javeriana. Hay experiencias magníficas como ‘Pequeñas voces’ de Jairo Carrillo, un testimonio de niños desplazados por la violencia que le ha dado la vuelta al mundo. ¿Cómo fue su participación en la película ‘Chico y Rita’, del cineasta Fernando Trueba y el diseñador Javier Mariscal?Debo decir que en una producción como esta participan más de 300 personas y yo era sólo uno de ellos, así que mis contactos con Mariscal y Trueba fueron esporádicos durante y posterior a la producción en la que trabajó gente de varios países. El proyecto surgió de la admiración mutua que ambos se tenían y decidieron emprender este proyecto que resultó un trabajo muy interesante; poder ver esos dibujos de Mariscal en movimiento con el tiempo me llevan a admitirlo, pues cuando estás en el proceso de realización ves más los defectos que los aciertos. Yo defino este proyecto como una película pasional, porque con una pequeña dosis de racionalidad se hubieran tardado y gastado menos. En el proceso de investigación que realizaron para saber cómo hacerla se sacrificó mucho talento y dinero, pero al final consiguieron un gran resultado por esa tozudez de ambos. Se cree que la animación es para niños...En realidad nunca nació como un asunto para niños. Cuando estás convencido de que la animación es un lenguaje no piensas si es para adultos o para niños. Tu creas historias y punto.Usted ahora trabaja con su estudio Ape Man. ¿Cómo llegó a esta etapa y cuáles son sus intereses?Junto a un grupo de amigos fundamos una compañía y durante cuatro años hicimos un cursillo tremendo pues ya no solo era dibujar sino también administrar recursos y procesos, vender, hacer imagen corporativa, atender al cliente y tener paciencia con él. Ahora con Ape Man trabajamos para proyectos que nos interesan a través de una red de amigos que hemos ido construyendo en el camino.

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